Martes, 08 de enero de 2008
Publicados en la hoja "como las Hormigas" (142), HOJA DE DIFUSI?N PARROQUIAL DE SANTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA Y DE SAN PABLO AP?STOL EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ

EJEMPLOS QUE NOS AYUDAN, TRAIDOS DE AQU? Y DE ALL?


El misionero en el Ecuador

Un misionero europeo explicaba a los habitantes de un pais situado en el Ecuador que en su tierra, en tiempo de invierno, el agua se pone tan s?lida, que encima de ella puede pasear-se un elefante y que cae del cielo en forma de copos blancos. Aquellos hombres que nunca hab?an visto cosa semejante, no pod?an siquiera imagin?rselo y lo reputaban imposible, pero por estimar al misionero hombre recto y sincero, creyeron en su palabra y la tuvieron por verdadera. Si asentimos en la palabra de un hombre honrado, ?Cu?nto m?s hemos de creer en la de Dios? Por eso dice San Pablo: ?Bien s? yo a qui?n he cre?do? (II Tim. 1, 12)

El Emperador Fernando II sitiado en su palacio

Cu?n cierto es el auxilio divino en favor de los que en Dios esperan, mu?stralo la historia del Emperador Fernando II que rein? en el principio de la guerra de los 30 a?os. En los primeros d?as de su reinado, estallaron rebeliones y tumultos en sus reinos, llegando el 5 de junio de 1619 los insurrectos de Bohemia a las vistas de las torres de Viena. En este apuro, el Emperador, que se hallaba en su palacio de aquella ciudad, entr? en su gabinete particular y se arroj? de rodillas a los pies de un Crucifijo, pidiendo con fervorosas oraciones el auxilio de Dios. Este Crucifijo proced?a de San Carlos Borromeo, arzobispo de Mil?n y fue trasladado despu?s por orden de la Emperatriz Ma. Teresa a la Iglesia parroquial del Palacio de Viena, sobre cuyo Sagrario se encuentra a?n hoy d?a. El Emperador termin? su oraci?n con las siguientes palabras: ?Se?or, h?gase tu voluntad?. Al poco rato, penetraron los rebeldes en palacio, llegando al mismo gabinete privado del Emperador, donde intentaron arrancarle por medios violentos concesiones que pugnaban con su buena conciencia. El Emperador que, como hemos dicho, se hab?a fortalecido en la oraci?n, se mantuvo firme e inflexible, confiando en la protecci?n divina. No qued? sin recompensa su confianza, pues en aquel momento reson? un claro toque de trompetas bajo las ventanas de Palacio. Eran 500 dragones que entraban inesperadamente en el castillo imperial, los cuales pusieron en fuga a los revoltosos y salvaron al Emperador. Tambi?n en este caso tuvo cumplimiento aquella palabra de la Sagrada Escritura: ?Dios salva a los que en El conf?an?. (Dan. XIII, 60).

Napole?n y el camarero

El Emperador Napole?n 1 entr? en cierta ocasi?n de riguroso inc?gnito, junto con su favorito Duroc, en una posada donde almorzaron ambos, no advirtiendo que no llevaban dinero hasta el momento de presentarles la cuenta, que importaba 14 francos. El caso era muy apurado, pues el Emperador por nada del mundo quer?a romper el inc?gnito. Duroc rog? a la due?a de la posada que le concediese una hora pasada la cual volver?a con el dinero, pero la vieja no quiso conced?rsela y no paraba de amenazar con llamar a los guardias si no se le pagaba en seguida la cuenta. Present?se en esto el camarero a interceder por los dos, diciendo a la due?a de la posada: ?Esos dos caballeros me producen una buena impresi?n; no me parecen gente maleante. Yo adelantar? por ellos los 14 francos, y si me enga?o, perder? yo la suma. Dejadles, pues, en paz?. Pag?, en efecto, el camarero y los dos salieron de la posada. No hab?a a?n pasado una hora, que Duroe estaba ya de vuelta y dirigi?ndose a la due?a, le pregunt?: ??Cu?nto vale vuestra hospeder?a?? Contest? la due?a: ?Seguramente m?s de 14 francos?. Respondi? el otro: ?Diga V. sin rodeos cu?nto cuesta?. A lo que replico la mujer ?Ni un c?ntimo menos de 30.000 francos?. Duroc se sac? al momento la cartera, cont? aquella suma y dijo: ?Por orden de mi due?o, regalo la hospeder?a a vuestro camarero, en agradecimiento de haber tenido confianza en nosotros?. La vieja mesonera pregunt? consternada: ??Podr?a saber qui?n era su compa?ero?? ?El Emperador?, contest? Duroc. Pues bien: si un Emperador recompens? con tanta magnificencia a un criado por la confianza demostrada en ?l, cu?nto m?s lo har? Nuestro Se?or con los que en ?l conf?en.
Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Espiritualidad
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