Lunes, 14 de enero de 2008
Ideas para la homil?a del d?a del Migrante y del Refugiado, publicadas en el gui?n lit?rgico de su celebraci?n.

Joven inmigrante, la parroquia
sale a tu encuentro


20 de Enero 2008
2? Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A



IDEAS PARA LA HOMIL?A

1. Los textos de hoy nos hablan de distintas maneras del objetivo de la misi?n de Jes?s como Dios hecho hombre: ?quitar el pecado del mundo? (Jn 1, 29). Esta realidad y el modo en que se lleva a cabo son expresadas de diversas formas.

El profeta Isa?as nos dice que el siervo de Yahv? es consciente de haber sido elegido para hacer que el Pueblo de Israel vuelva a Dios. El siervo experimenta la dureza y dificultad de su misi?n. Incluso ?l cree que su suerte est? en Yahv?.

Lo que verdaderamente importa es la disposici?n de coraz?n para agradar a Dios. San Juan habla en t?rminos simb?licos de Jes?s como el Cordero de Dios, ofrecido en sacrificio, que quita el pecado del mundo. El reconoce en Jes?s a aquel a quien Juan hab?a preparado el camino. Juan hab?a visto al Esp?ritu Santo descender sobre El. San Pablo habla, en su saludo a los cristianos de Corinto, del doble aspecto de la redenci?n: hemos sido santificados en Jesucristo y estamos llamados a ser santos en el nombre de Jes?s.

Esta misi?n de Jes?s tenemos que llevarla a cabo en un marco social, cultural y religioso muy diferente al de hace diez, quince o veinte a?os como ya observamos en las calles, barrios, plazas, lugares de trabajo, medios de transporte, lugares de culto, etc., de nuestro pueblo o de nuestra ciudad.

2. En la primera lectura Dios nos habla a trav?s del profeta Isa?as y nos dice: ?te mando para que seas luz de los pueblos? (Is 49, 6). El Se?or quiere que seamos ?luz de las gentes?. Pensad en el ambiente familiar, laboral y social que cada uno tiene. El Se?or nos invita a ser en estos ambientes testigos de la fe, a pregonar el Evangelio, a confesar a Jes?s como Hijo de Dios e Hijo del hombre, a ser ?luz de las gentes?, de todo color, lengua, raza, cultura o religi?n.

Todo hombre, de cualquier condici?n y origen, necesita de la Salvaci?n. Jes?s es el Siervo de Dios, que tiene poder para iluminar y reconciliar a todos los hombres hasta el ?ltimo conf?n de la tierra. El Siervo, en su condici?n dif?cil, pero preciosa, experimenta la dureza del coraz?n del Pueblo elegido. Pero sufre pacientemente, para que todos podamos ser como El. Comenta san Gregorio Nacianceno:

?Vengamos a ser como Cristo, ya que Cristo es como nosotros. Lleguemos a ser dioses por El, ya que El es hombre por nosotros. El ha tomado lo que es inferior para darnos lo que es superior. Se ha hecho pobre para que su pobreza nos enriquezca (2 Cor 8, 9); ha tomado forma de esclavo (Flp 2, 7) para que nosotros recobremos la libertad (Rom 8, 1); se ha abajado para alzarnos a nosotros; acept? la tentaci?n para hacernos vencedores; ha sido deshonrado para glorificamos; muri? para salvarnos y subi? al cielo para unirnos a su s?quito, a nosotros que est?bamos derribados a causa del pecado? (Serm?n 1, 5).

3 La llamada de Dios por medio de Jes?s va dirigida a todos, sin excepci?n, escuchamos en la Carta de Pablo a los Corintos. Esto nos obliga a salir como comunidad cristiana, como Parroquia, al encuentro de los otros, para que la gracia, la paz, la justicia y todos los dones de Dios est?n con todas las personas que se encuentran en nuestro entorno, sean del pa?s que sean y tengan la religi?n que tengan.

4. Salmo Responsorial (Ps 39): ?Aqu? estoy, Se?or, para hacer tu voluntad?. Una actitud imprescindible para, en primer lugar, descubrir la voluntad del Se?or como agentes de pastoral en un nuevo contexto marcado en nuestras parroquias, pueblos y ciudades por la multiculturalidad y el pluralismo religioso. Y, en segundo lugar, mostrarse disponible y pasar a una colaboraci?n activa en la nueva pastoral que exige el cambio de paradigma cultural y religioso de nuestros respectivos entornos.

5. El Evangelio de Lucas nos habla del Cordero de Dios. Este Cordero es presentado como enviado por Dios, que lo ha llamado, y dispuesto para ser ya no siervo, sino ejecutor de su voluntad de Salvaci?n universal, des-tinada no s?lo al Pueblo de Israel, sino a las personas de todos los pa?ses y continentes. Proclamar nuestra fe en Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nos compromete a actuar en su nombre, quitando el pecado de nuestra vida y de nuestras relaciones sociales, desde el ?mbito familiar hasta los confines del mundo, y estableciendo en su lugar la paz, la justicia social, la convivencia, el di?logo entre culturas y religiones, la solidaridad, etc.
Publicado por verdenaranja @ 22:31  | Homil?as
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