Lunes, 14 de enero de 2008
An?lisis de los temores y las esperanzas que enfrentan los mexicanos en particular y Am?rica Latina en general, al empezar el a?o 2008 por el obispo de San Cristobal de las Casas, monse?or Felipe Arizmendi Esquivel.


TEMORES Y ESPERANZAS ANTE EL A?O NUEVO


VER
Al iniciar un nuevo a?o, nos preguntamos: ?Qu? pasar?? ?Habr? cambios significativos, a nivel personal, familiar, pol?tico, econ?mico, social y eclesial? ?Todo seguir? igual? ?La situaci?n ser? mejor, o peor? ?Dios nos conceder? un a?o m?s de vida? ?Gozaremos de salud, o las enfermedades aumentar?n? ?Habr? trabajo? ?Alcanzar? el dinero? ?Qu? ser? de los hijos? Estas y muchas otras expectativas se nos presentan a la mayor?a de las personas.

Hay quienes nada esperan, por pasividad y resignaci?n, por desconfianza y desilusi?n, o porque se sienten fracasados y sin esperanza. Se hunden en la sensaci?n de que est?n solos, de que todo les sale mal, de que no valen, de que no tiene sentido luchar, ni siquiera vivir. Les parece que todos los d?as son iguales y que son in?tiles los buenos prop?sitos. Son hipercr?ticos de todo, nada les parece bien y se amargan la existencia. No conf?an en nada ni en nadie; ni en s? mismos. Viven sin esperanza, sin sentido, sin amor.

JUZGAR
El Papa Benedicto XVI, atento a los gozos y esperanzas del mundo actual, acaba de enviarnos su segunda Carta Enc?clica, recordando lo que nuestra fe ofrece al mundo: esperanza. Bas?ndose en lo que dice san Pablo a los Romanos (Rm 8,24), que "en esperanza fuimos salvados", afirma: "Seg?n la fe cristiana, la redenci?n, la salvaci?n, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvaci?n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino. Ahora bien, se nos plantea inmediatamente la siguiente pregunta: pero, ?de qu? g?nero ha de ser esta esperanza para poder justificar la afirmaci?n de que a partir de ella, y simplemente porque hay esperanza, somos redimidos por ella? Y, ?de qu? tipo de certeza se trata?" (1).

El mismo Papa responde: "Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza" (3). "Jesucristo nos ha redimido. Por medio de ?l estamos seguros de Dios, de un Dios que no es una lejana causa primera del mundo, porque su Hijo unig?nito se ha hecho hombre y cada uno puede decir de ?l: ?Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me am? hasta entregarse por m?' (Ga 2,20). (6). "El Evangelio no es solamente una comunicaci?n de cosas que se pueden saber, sino una comunicaci?n que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva" (2).

En efecto, nuestra fe no nos enajena con deseos et?reos. El Dios en quien creemos, manifestado en Cristo, es realista: nos ayuda a afrontar las situaciones concretas, personales y sociales. Nos lanza a cambiar lo que es injusto, a combatir la mentira y la muerte; sin embargo, no nos encierra en l?mites exclusivamente materiales, sino que nos abre a la trascendencia de otro mundo mejor, aqu? y ahora, y m?s all? del tiempo. Esa es nuestra esperanza, que supera la amargura de quienes todo lo ven con desconfianza.

Dice el Papa: "Quien no conoce a Dios, aunque tenga m?ltiples esperanzas, en el fondo est? sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida. La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, s?lo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo, hasta el total cumplimiento. Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que ser?a propiamente vida" (27).

ACTUAR
Los cristianos tenemos un tesoro, que es nuestra fe, y que nos da la seguridad de que Dios nos ama, que la vida tiene sentido por el amor de Dios hacia nosotros y por el amor que damos y recibimos a nuestro alrededor. Esta fe nos da esperanza, porque nos proyecta a luchar por construir un mundo mejor, sin amargarnos porque los gobiernos y los sistemas sociales, pol?ticos y econ?micos no cambian, y sin dejar que todo lo resuelva Dios. Esta es la esperanza que deseamos compartir al mundo.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Crist?bal de Las Casas
Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Hablan los obispos
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