Martes, 15 de enero de 2008
Selecci?n de textos referentes a la parroquia del documento "Erga migrantes", sacado de folleto para la celebraci?n de la Jornada del Migrante y del Refugiado 2008.

Discernimiento sobre la pastoral migratoria parroquial


2.1. Documento 1: Erga migrantes (selecci?n de textos referentes a la Parroquia)

22. El Concilio Vaticano II marca, por consiguiente, un momento decisivo para la cura pastoral de los emigrantes y los itinerantes, dando particular importancia al significado de la movilidad y la catolicidad, as? como al de las Iglesias particulares, al sentido de la Parroquia y a la visi?n de la Iglesia como misterio de comuni?n. Por todo lo cual, esta aparece y se presenta como ?el pueblo unido por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo? (LG 4).
La acogida al extranjero, que caracteriza a la Iglesia naciente, es, pues, sello perenne de la Iglesia de Dios. Por otro lado est? marcada por una vocaci?n al exilio, a la di?spora, a la dispersi?n entre las culturas y las etnias, sin identificarse nunca completamente con ninguna de ellas; de lo contrario, dejar?a de ser, precisamente, primicia y signo, fermento y profec?a del Reino universal, y comunidad que acoge a todo ser humano sin preferencias de personas ni de pueblos. La acogida al extranjero es inherente, por tanto, a la naturaleza misma de la Iglesia, y testimonia su fidelidad al Evangelio. [19]

24. El nuevo C?digo de Derecho Can?nico para la Iglesia Latina, siempre a la luz del Concilio y como confirmaci?n, recomienda al p?rroco una especial diligencia hacia tos que est?n lejos de su patria (c. 529, 51), sosteniendo, no obstante, la oportunidad y la obligaci?n, en la medida de lo posible, de ofrecerles una atenci?n pastoral espec?fica (c. 568). Contempla as?, tal como lo hace tambi?n el C?digo de los C?nones de las Iglesias Orientales, la constituci?n de parroquias personales (CIC c. 518; CCEO c. 280, ?1) y de las misiones con cura de almas (c. 516), as? como la figura de sujetos pastorales espec?ficos, como el vicario episcopal (c. 476) y el capell?n de los emigrantes (c. 568).
El nuevo C?digo prev?, adem?s, en su actuaci?n conciliar (cf. PO 10; AG 20, nota 4; 27, nota 28), la instituci?n de otras estructuras pastorales espec?ficas previstas en la legislaci?n y en la praxis de la Iglesia. [23]

49. Por lo que se refiere a los inmigrantes cat?licos, la Iglesia contempla una pastoral espec?fica, requerida por la diversidad de idioma, ori-gen, cultura, etnia y tradici?n, o por la pertenencia a una determinada Iglesia sui iuris, con rito propio, que obstaculiza, a menudo, una plena y r?pida inserci?n de tos inmigrantes en las parroquias territoriales locales, y que se debe tener presentes en vista de la erecci?n de parroquias o de una jerarqu?a propia para los fieles de determinadas Iglesias sui iuris. A los muchos desarraigos (de la tierra de origen, de la familia, de la lengua, etc.), a los que expone forzosamente la expatriaci?n, no se deber?a agregar el del rito o de la identidad religiosa del emigrante.

50. Los grupos particularmente numerosos y homog?neos de inmigrantes han de ser estimulados para que mantengan la propia, espec?fica, tradici?n cat?lica. En particular, habr? que tratar de proporcionarles la asistencia religiosa en forma organizada, con sacerdotes del mismo idioma, cultura y rito de los inmigrantes, eligiendo la figura jur?dica m?s adecuada entre las que prev?n el CIC y el CCEO.
En todo caso, nunca ser? suficiente insistir en la necesidad de una profunda comuni?n entre las misiones ling??sticas o rituales y las parroquias territoriales, y ser? importante, asimismo, llevar a cabo una acci?n que tienda al conocimiento rec?proco, aprovechando todas las ocasiones que proporciona la atenci?n pastoral ordinaria para hacer participar a los inmigrantes en la vida de las parroquias (cf. EEu 28).
Si la escasez del n?mero de fieles no consiente una espec?fica asistencia religiosa organizada, la Iglesia particular de llegada deber? ayudarles a superar los inconvenientes del desarraigo de la comunidad de origen y las graves dificultades de inserci?n en la comunidad de llegada. De todos modos, en los centros con menos inmigrantes ser? precisa una formaci?n sistem?tica, catequ?stica y de animaci?n lit?rgica, realizada por los agentes de pastoral, religiosos y laicos, en estrecha colaboraci?n con el capell?n/misionero (cf. EEu 51, 73 y adem?s p?g. 51).

51. Vale la pena recordar aqu? la necesidad de una asistencia pastoral espec?fica para los t?cnicos, profesionales y estudiantes extranjeros que residen temporalmente en pa?ses con mayor?a musulmana o de otra religi?n. Abandonados a s? mismos y sin una gu?a espiritual, en vez de dar un testimonio cristiano, podr?an ser causa de juicios err?neos sobre el cristianismo. Decimos esto independientemente de la influencia ben?fica que miles y miles de cristianos ejercen en esos mismos pa?ses, dando un aut?ntico testimonio, o del regreso al lugar de origen con minor?a cristiana de antiguos emigrantes de otra religi?n que proceden de zonas intensamente cat?licas.
Publicado por verdenaranja @ 22:23  | Migraciones
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