Jueves, 17 de enero de 2008
Santo Domingo (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal Dominicana ha publicado una Carta Pastoral, como es costumbre con motivo de la festividad de Nuestra Se?ora de la Altagracia, Patrona del pa?s el d?a 21 de enero.


CARTA PASTORAL
DE LA
CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO
CON MOTIVO DEL D?A DE LA ALTAGRACIA

21 DE ENERO DEL 2008.



?DISC?PULO MISIONERO:
CON CRISTO, PON EN ALTO TUS VALORES CULTURALES
?
.

INTRODUCCI?N.

? En la escuela de Mar?a.
? En comuni?n y sinton?a con la Iglesia Latinoamericana y del Caribe.
? Acci?n de gracias por 25 a?os de los Encuentros Nacionales de Pastoral.

1. EL HOY DE NUESTRA CULTURA.

1.1. Grandes y acelerados cambios: oportunidades y retos.
1.2. Una Iglesia din?mica y en crecimiento.
1.3. La vida precaria y amenazada: de viejos y grandes males.
? Una realidad ambigua y contradictoria que nos interpela.
? Persisten los signos de contradicci?n.
? En la Iglesia.

2. LLAMADOS POR EL SE?OR.

2.1. Jes?s nos llama a la santidad: La identidad del disc?pulo misionero.
2.2. Jes?s nos llama a la comuni?n.
2.3. Jes?s nos llama a la misi?n.
? Por el bautismo: llamados a ser disc?pulos misioneros.
? Disc?pulos misioneros: dos caras de la misma medalla.
? Formados por el Pan de la Palabra y sostenidos por el Pan de la Eucarist?a.

3. EN ESTADO PERMANENTE DE MISI?N.

3.1. Una mirada optimista del futuro: gestando una nueva cultura en los nuevos tiempos.
? La Iglesia abogada de los pobres y defensora de la justicia.
? Para construir desde los valores del Evangelio la cultura del amor y de la vida.
? Realzando los valores que fortalecen nuestra identidad y conciencia de Dominicanos.
3.2. En el camino del Tercer Plan nacional de Pastoral: La renovaci?n pastoral.
? Itinerario de Evangelizaci?n: un nuevo impulso.
? Renovaci?n de las estructuras comunitarias, parroquiales y diocesanas.
? Renovaci?n de los dinamismos pastorales: Comuni?n en la Iglesia y reconstrucci?n del tejido social.
3.3. Renovaci?n de los dinamismos pastorales para llegar a los bautizados alejados.
? ?Vayan m?s bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel?.
? Llevar al reencuentro con Jes?s desde una experiencia vital: La Iniciaci?n Cristiana.
? Con la atracci?n del amor.

CONCLUSI?N.

? Invitados a la ?Fiesta de Bodas?
? Llamados/as a ser signos cre?bles que provoquen la fe.
? Mar?a ora con la Iglesia en la espera de un nuevo Pentecost?s.


INTRODUCCI?N.


?Tres d?as despu?s se celebraba una boda
en Can? de Galilea; all? estaba la madre de Jes?s.
Tambi?n Jes?s y sus disc?pulos estaban invitados? (Jn 2,2)



En la escuela de Mar?a.

1. Como cada a?o con motivo de la festividad de Nuestra Se?ora de la Altagracia, ponemos, en estos d?as del mes de enero, en manos del pueblo dominicano, nuestra Carta Pastoral que quiere ser una palabra de aliento y ?nimo para todos,
muy especialmente para quienes se sienten abatidos y desesperanzados. Como pastores del pueblo de Dios, que nos ha sido confiado, estamos llamados a iluminar los acontecimientos de la vida con la luz de Cristo para que nuestro pueblo ?en ?l? tenga vida en plenitud1 y para alentar a todos los bautizados como disc?pulos misioneros a ser sal y luz de nuestra sociedad.

2. Siguiendo la invitaci?n del Papa Benedicto XVI, queremos permanecer en la escuela de Mar?a2. Por eso en esta Carta Pastoral nos inspiraremos en el relato de ?Las Bodas en Can? de Galilea?, en el que contemplamos a Jes?s y a Mar?a
realizando la voluntad de Dios en su contexto cultural. Desde esta experiencia, con Mar?a, contemplaremos la realidad de nuestro pueblo, escucharemos lo que Jes?s, su Hijo, nos dice, y pondremos en pr?ctica su mandato, para que en nuestro pueblo germinen disc?pulos misioneros que, poniendo en alto sus valores culturales, lleven el Evangelio a cada persona y a todos los rincones de nuestro pa?s.

En comuni?n y sinton?a con la Iglesia Latinoamericana y del Caribe.

3. Muchos acontecimientos marcan la hora presente. Uno de los m?s significativos para la vida de la Iglesia ha sido, y es, la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, en mayo del 2007. El documento conclusivo de este encuentro ya est? en nuestras manos y debe ser estudiado y reflexionado por todas nuestras comunidades, agentes de pastoral, asociaciones y movimientos para asumir el ?esp?ritu de Aparecida? de manera que pueda ser convertido en pr?ctica pastoral en todo nuestro territorio.

4. El contenido de Aparecida refresca y reafirma nuestro proceso de fe personal y comunitaria, ya que nos se?ala un itinerario de evangelizaci?n dentro de un amplio proyecto de misi?n continental, que pone a toda la Iglesia en estado
permanente de misi?n. Nos alegra constatar que nuestro III Plan de Pastoral, que ?pretende ser una experiencia de discipulado, (?) de la animaci?n, formaci?n y articulaci?n de las comunidades y de sus agentes de pastoral (?), sintoniza plenamente con este ?esp?ritu de Aparecida?. ?l nos iluminar? en la tarea, que nos proponemos de elaborar planes diocesanos y nacionales de discipulado y de misi?n, de modo que englobe todo el ser y el quehacer de las Iglesias Locales, que involucre a todos e incluya todo lo que es la Iglesia?3.
Acci?n de gracias por 25 a?os de los Encuentros Nacionales de Pastoral.

5. La Celebraci?n de los 25 a?os de los Encuentros Nacionales de Pastoral de nuestra Iglesia nos lleva a dar gracias a Dios Padre, que nos ha ?elegido en la persona de Cristo para ser santos e irreprochables ante ?l por el amor?4. A trav?s de ellos nuestra Iglesia ha recorrido un largo camino de comuni?n, de discernimiento y oraci?n, de reflexi?n y programaci?n, que nos ha ayudado a crecer como hermanos. Juntos nos hemos ayudado, corregido, orientado y
animado. Ha sido un ?ejercicio de colegialidad? que ha permitido consolidar en nosotros el sentido de pertenencia a la Iglesia y la fraternidad. Su fruto ha sido la elaboraci?n y seguimiento de nuestros tres Planes Nacionales de Pastoral. Por este gran don damos gracias al Padre; gracias por las personas que han dado su vida para que este proyecto creciera cada d?a; y gracias por el compromiso evangelizador que ha suscitado en nuestra Iglesia en la Rep?blica Dominicana5.
Con Mar?a, ?la llena de gracia?6, podemos decir: ?el poderoso ha hecho obras grandes?7 en nuestra Iglesia.

En este documento usaremos el m?todo de ver, juzgar y actuar.

1.- VER: EL HOY DE NUESTRA CULTURA.


Se acab? el vino y la madre de Jes?s le dice:
| ?No tienen vino? (Jn 2,3).



6. Como Mar?a, que en las bodas en Can? supo estar atenta y descubrir la necesidad del momento, as? nosotros, como Iglesia, abrimos los ojos a nuestra realidad.

1.1. Grandes y acelerados cambios: Retos y oportunidades.

7. Vivimos en una ?poca nueva, en un tiempo nuevo gestado por cambios acelerados y profundos, suscitados en todos los ?mbitos de nuestra realidad.
Han emergido nuevas situaciones familiares; una nueva mentalidad se impone d?a a d?a en los ciudadanos; nuevos valores y contravalores marcan la realidad del momento, dando paso, en definitiva, a una nueva sociedad y cultura.
8. Este fen?meno, que todos conocemos ya omo ?globalizaci?n?, nos abre a infinitas oportunidades, pero tambi?n nos plantea grandes retos y desaf?os que deben ser iluminados desde la ?tica del Evangelio anunciado por Jes?s de
Nazaret8.

9. Como signos positivos del tiempo presente percibimos la sed de Dios de muchas personas cat?licas y de otras denominaciones cristianas, que con sinceridad de coraz?n expresan su fe en su compromiso y testimonio personal y comunitario, as? como en la religiosidad popular. A su vez, la confianza del pueblo e instituciones de la sociedad en la Iglesia nos comprometen a?n m?s en la tarea de ser disc?pulos misioneros, que trabajan por el bien com?n. Las recientes
tormentas Noel y Olga han puesto de manifiesto la vitalidad de los creyentes de nuestras comunidades con su r?pida respuesta solidaria para auxiliar a las v?ctimas de estas tragedias. Esta solidaridad es una de las expresiones del vino
nuevo que necesita nuestro tiempo.

10. A nivel social, en nuestro pa?s, este tiempo nuevo se hace visible de manera significativa en el acceso a la informaci?n y a las tecnolog?as, que abren las puertas a nuevas formas de convivencia social y relaciones que nos deber?an llevar al crecimiento y desarrollo sostenible como sociedad, como pueblo. Crece la conciencia democr?tica entre los dominicanos; la necesidad de una mayor participaci?n de los ciudadanos en el ejercicio de la acci?n pol?tica; y la toma de conciencia sobre la importancia y la necesidad de preservar la parte del planeta que Dios ha puesto bajo la administraci?n y responsabilidad de todos los
dominicanos as? como el fortalecimiento de algunas de nuestras instituciones pol?ticas y sociales.

1.2 Una Iglesia din?mica y en crecimiento.

11. Nos llena de alegr?a la disponibilidad, entusiasmo e integraci?n del Pueblo de Dios en la aplicaci?n del Plan de Pastoral. Para nosotros, los obispos, y tambi?n
para los presb?teros, di?conos, consagrados y laicos, este tiempo es un ?kair?s?, es decir, un tiempo oportuno de gracia y bendici?n, que surge del soplo del Esp?ritu Santo en la Iglesia. Nuevas asociaciones, movimientos y comunidades
eclesiales, como tambi?n nuevas formas de organizaci?n y participaci?n, as? los equipos arquidiocesanos, diocesanos, zonales y parroquiales de animaci?n pastoral y de redacci?n, la sectorizaci?n y la red de mensajeros, son algunas
muestras visibles de la eficacia de este ?kair?s?.

12. Tambi?n nos llena de optimismo el hecho de que una formaci?n m?s estructurada y sistem?tica llega con mayor amplitud al pueblo de Dios a trav?s de las comisiones nacionales, diocesanas y parroquiales. Nos llena de esperanza
tambi?n la preocupaci?n de todas las asociaciones, movimientos y nuevas comunidades laicales, que est?n abriendo espacios de formaci?n respondiendo a esta realidad nueva y a sus desaf?os.

1.3 Una vida precaria y amenazada: viejos y grandes males.

Una realidad ambigua y contradictoria que nos interpela.
13. Tambi?n en nuestra sociedad falta ?el vino? que anime la esperanza de aquellos a quienes esta nueva ?poca ha convertido en insignificantes y que a todos nos ayude a transitar, tambi?n de manera nueva, los caminos del Evangelio, porque estos de ahora son tiempos de audacia para la fe.

14. Aunque es nueva la ?poca que vivimos, persisten, no obstante, entre nosotros males como la corrupci?n, el clientelismo pol?tico, el populismo, que parecen ancestrales. Persisten las injusticias, que lejos de menguar, parecieran crecer y tomar nuevos rostros en el tr?fico y consumo de drogas, la violencia y la delincuencia. Adem?s, pese a los signos de una bonanza y crecimiento econ?micos, es evidente el agrandamiento de la pobreza, la marginalidad, la carencia y deterioro de los servicios b?sicos, la falta de pol?ticas p?blicas claras, como se ha puesto en evidencia tras el paso de las tormentas Noel y Olga, que llenaron el pa?s de luto y destrucci?n.

Persisten los signos de contradicci?n.

15. Con honda preocupaci?n de pastores que miran compasivamente a su grey, observamos que en nuestro pa?s se da un proceso acelerado de transculturaci?n que trae consigo una perniciosa p?rdida de los valores que nos destruyen como
pueblo. El nuevo discurso de la modernidad trae consigo nuevas perversidades para instituciones como el matrimonio y la familia, particularmente el fomento de una cultura antivida. Tambi?n, la difusi?n del secularismo, especialmente en modelos de conducta, re?idos con nuestra cultura cristiana, que consecuentemente dejan al individuo a merced del consumismo, la explotaci?n, la inseguridad, el anonimato, el libertinaje y el relativismo moral. Lo que se deriva de todo esto es una enorme ambig?edad y confusi?n, que genera crisis de valores, debilitamiento de las instituciones y deterioro de la identidad social.

16. Se debe adoptar una postura cr?tica. Es necesario hacer un ejercicio de resistencia. El pluralismo de orden cultural y religioso, propagado fuertemente por una cultura globalizada, debe ser cuidadosamente analizado, pues corre el
peligro de erigir el individualismo en caracter?stica dominante y diferenciadora de la actual sociedad, y responsable del relativismo ?tico y de la crisis de la
familia9. Esto es del todo inaceptable para nosotros los cristianos.

En la Iglesia.

17. Con preocupaci?n y humildad detectamos en la Iglesia realidades sombr?as entre las que caben destacarse: la t?mida acogida y motivaci?n de algunos presb?teros en lo referente al Plan de Pastoral y a la renovaci?n que el mismo demanda; la insuficiente formaci?n y capacitaci?n de los agentes de pastoral de todo el pueblo de Dios; la desvinculaci?n de algunas asociaciones laicales y movimientos apost?licos. Nos preguntamos, como pastores y como Iglesia, ?Somos conscientes del momento que vivimos? ?La Planeaci?n pastoral de
nuestras di?cesis y parroquias y de nuestros servicios pastorales y asociaciones laicales, tiene en cuenta esta realidad e intenta responder a ella?. Es ?ste el gran
reto para nuestra Iglesia.

2.- JUZGAR: LLAMADOS POR EL SE?OR.


?hagan lo que ?l les diga? (Jn 2,5).



18. Siguiendo la escuela de Mar?a, descubrimos que ella, ante la carencia de vino en la boda, recurre a su hijo Jesucristo para que haga algo al respecto. En El, encuentra la espuesta, que la lleva a decir: ?hagan lo que ?l les diga?.
19. En esta misma l?nea, el documento de Aparecida nos invita a recomenzar desde Cristo, ?Camino, Verdad y Vida?, fortaleciendo nuestra identidad de disc?pulos
misioneros en el momento presente10.

20. Es lo que nos proponemos con nuestro Plan Nacional de Pastoral, cuya idea fuerza nos convoca a centrarnos en Jesucristo en un proceso permanente de evangelizaci?n. En esta Carta Pastoral perm?tannos considerar algunos puntos
relevantes, que Jes?s nos propone.

2.1. Jes?s nos llama a la santidad: La identidad del disc?pulo misionero.

21. Jes?s nos llama a estar con ?l, a seguirle como disc?pulos, a compartir su ministerio de proclamaci?n del Reino de Dios. El objeto principal de Jes?s, al
llamar a los disc?pulos, era ense?arles a experimentar y proclamar el Reino de Dios11. ?Hagan lo que ?l les diga?12 nos identifica y nos une con la voluntad de Jes?s. Cuando nos identificamos con su voluntad estamos en el camino de la
santidad.

22. La Idea Fuerza de nuestro III Plan Nacional de Pastoral nos recuerda que estamos convocados ?a la santidad?. Todo el Pueblo de Dios est? llamado a ella.
La santidad expresa los valores del Reino y promueve la justicia y la solidaridad, especialmente con los m?s pobres. Es as? como nuestra santidad se hace transformadora de la sociedad.

23. Nuestro modelo de santidad es Jes?s. Estamos llamados a seguirlo, vivir en intimidad con ?l, imitar su ejemplo y dar testimonio13. Iluminados por el Esp?ritu Santo y animados por los pastores de la Iglesia, con esp?ritu misionero,
hemos de sentirnos responsables, dar testimonio de la fe, personal y comunitariamente; hemos de vivir en di?logo y buscar el consenso, practicar lajusticia, ser acogedores y fraternos y procurar el bien com?n.

24. El llamado a la santidad nos mueve a celebrar la fe, en comuni?n y participaci?n, en una pastoral org?nica, que integra la diversidad de carismas y ministerios, y as? llegar a gozar de la plenitud del amor en el Reino de Dios.
25. Como expresi?n de esa vida nueva de la gracia, nuestro Modelo Ideal de Iglesia en la Rep?blica Dominicana nos anima a asumir nuestra condici?n de bautizados y a hacernos corresponsables, cada uno desde su ?mbito de compromiso y vocaci?n espec?fica, de la obra evangelizadora14. El documento
de Aparecida nos alienta a reconocernos todos, primero, como disc?pulos misioneros del Se?or15.

26. Los distintos ministerios y servicios. as? entendidos, son tareas complementarias y necesarias para el crecimiento y bien de la Iglesia.16. En este sentido animamos a que se d? importancia especial a la formaci?n y a la espiritualidad
de los agentes de pastoral como forma realista y eficaz para realizar la corresponsabilidad. He aqu? nuestro camino com?n hacia la santidad.

2.2. Jes?s nos llama a la comuni?n.

27. La escena de las Bodas en Can? nos ilumina. Una boda es una fiesta, donde se celebra la comuni?n de dos personas, hombre y mujer, que se aman. El libro de los Hechos de los Ap?stoles nos presenta el ideal de vida comunitaria: ?una
sola alma y un solo coraz?n?

17. Es el propio Jes?s quien nos invita a mantenernos unidos ?para que el mundo crea que t? me has enviado?18. Es
nuestra vocaci?n primera: ?La vocaci?n al discipulado misionero es convocaci?n a la comuni?n en su Iglesia?19.
28. Nuestro Modelo Ideal de Iglesia en la Rep?blica Dominicana lo concretiza de una manera muy realista cuando propone como objetivo de la primera etapa de nuestro itinerario evangelizador, que seamos ?un pueblo organizado en
familias, grupos de vida y comunidades?.

2.3. Jes?s nos llama a la misi?n.

Por el bautismo y la confirmaci?n: llamados a ser disc?pulos misioneros.

29. Por estos sacramentos estamos consagrados a Cristo y revestidos de El para construir el templo espiritual como ?piedras vivas?20 y edificar el nuevo Pueblo de Dios. El mandato del Se?or ?vayan y proclamen?21 concierne a todos los
bautizados y confirmados, ya que por estos sacramentos todos hemos sido constituidos disc?pulos misioneros.

Disc?pulos misioneros: dos caras de la misma medalla.

30. Urge, desde nuestra realidad actual y siguiendo nuestro itinerario de evangelizaci?n, que el Pueblo de Dios y sus agentes sean formados para realizar responsablemente con eficacia y audacia esta tarea22. La formaci?n para
la misi?n ha de ser integral y sistem?tica, sabiendo adem?s que: ?El disc?pulo se siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvaci?n a sus hermanos.

Discipulado y misi?n son como las dos caras de una misma medalla?23.

Formados por el Pan de la Palabra y sostenidos por el Pan de la Eucarist?a.

31. El itinerario de Evangelizaci?n y la tarea de la misi?n, a la que nos lanza el Documento de Aparecida, exige que anclemos nuestro esfuerzo en una s?lida formaci?n b?blica. S?lo desde el Pan de la Palabra podemos iluminar y discernir
la realidad y sus retos; y encontrar alternativas de vida a la luz de los valores del Evangelio. La Eucarist?a, a su vez, sostendr? al pueblo en su lucha como alimento espiritual que renueva nuestras fuerzas en este largo camino24. De este
encuentro con Cristo en la Eucarist?a surge el compromiso evangelizador de servicio a favor de los necesitados. La Eucarist?a ?despierta en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que
sea m?s justa y humana?25.

3. ACTUAR: EN ESTADO PERMANENTE DE MISI?N.


?Jes?s le dice: Llenen de agua las tinajas.
Las llenaron hasta el borde (?) Ahora saquen un poco
y ll?venlo al encargado del banquete para que lo pruebe ? (Jn 7-8).


32. Al igual que en el relato de ?las Bodas de Can?, en el que los sirvientes hacen lo que Jes?s les dice, llenando las tinajas de agua y llev?ndolas al encargado de la fiesta, as? nosotros hoy asumimos su Palabra y hacemos lo que El nos dice para que nuestro esfuerzo, por su gracia, sea transformado en vida y alegr?a para nuestro pueblo.

3.1. Una mirada esperanzadora del futuro: gestar una nueva cultura para los nuevos tiempos.

33. Como Jes?s a su Madre, podemos nosotros preguntar: ??Qu? quieres de m?, mujer? A?n no ha llegado mi hora?26. No es una pregunta evasiva de la realidad. Hace referencia a la hora de la gloria. Es nuestra responsabilidad, como creyentes en esta hora de nuestra historia, lograr que los valores del Reino
de Dios sean levadura en el proceso de gestaci?n del nuevo modelo cultural.
Recordemos las palabras de San Agust?n: ?Nosotros somos los tiempos. Como nosotros seamos, as? ser?n los tiempos?27. Es la hora del Esp?ritu, es el vino nuevo, que nos ayudar? a transformar nuestras vidas y nuestra sociedad. Pero
este vino nuevo requiere odres nuevos para que ni se malogre ni pierda valor.

34. Por todo ello, a pesar de las dificultades del momento, mantenemos una actitud positiva, confiada, comprometida que, como disc?pulos misioneros, nos anima y empuja a ser no s?lo un pa?s de esperanza, sino donde tambi?n se viva el
amor.28

La Iglesia defensora de los pobres y defensora de la justicia.

35. En esa tarea, en fidelidad al Evangelio y en comuni?n con la Iglesia latinoamericana y del Caribe, renovamos nuestra opci?n preferencial por los pobres. Como nos ha dicho el Papa: ?la opci?n preferencial por los pobres est? impl?cita en la fe cristol?gica, en aquel Dios que se ha hecho pobre por
nosotros, para enriquecernos con su pobreza (Cf. 2Cor 8,9)?29. Como pastores del pueblo dominicano asumimos, como parte de nuestra tarea, velar porque las autoridades competentes elaboren leyes p?blicas concordes con la
?tica humanista y del Evangelio. Nos comprometemos a colaborar con el desarrollo integral de nuestro pueblo, especialmente de ni?os, adolescentes y j?venes, para ser signo visible del Reino de Dios. Entendemos que es
?necesario presentar la persona humana como el centro de toda la vida social y cultural, resaltando en ella: la dignidad de ser imagen y semejanza de Dios, y la vocaci?n a ser hijos en el Hijo, llamados a compartir su vida por toda la
eternidad?30.

Para construir desde los valores del Evangelio la cultura del amor y de la vida.

36. Todo esto exige de nosotros un renovado esfuerzo en ?mbitos como la educaci?n y la formaci?n de la conciencia ciudadanas de manera que se fundamenten con solidez los cimientos de una nueva patria. Se requerir?n nuevos procesos educativos, que formen en valores para el tiempo nuevo,
principalmente en las nuevas generaciones, y que alimenten la esperanza de que ese tiempo nuevo sea tambi?n bueno y propicio para todo el pueblo dominicano.

37. Es importante resaltar la responsabilidad hist?rica de los laicos de hacer presentes los valores del Evangelio en los nuevos are?pagos donde hoy se fragua la cultura moderna. Animamos a los laicos, hombres y mujeres de nuestro pueblo, disc?pulos misioneros todos, a asumir, con vocaci?n abnegada y
en coherencia con sus convicciones ?ticas, la responsabilidad de llevar la luz del Evangelio a las distintas instancias de la vida p?blica. La carencia de laicos comprometidos en el mundo con fe s?lida y probada se convierte, a la larga, en
una r?mora para el desarrollo humano e integral y para la construcci?n de una Patria Nueva para todos.

Realzar los valores que fortalecen nuestra identidad y conciencia de dominicanos.

38. El lema de este a?o 2008: ?Disc?pulo misionero: con Cristo, pon en alto tus valores culturales?, nos compromete a reconocer los valores del Evangelio, ya presentes en nuestra cultura dominicana. Estos valores nos permiten realizar
nuestra misi?n evangelizadora, como fermento de una sociedad justa y fraterna que se va fraguando, con la fuerza del Esp?ritu, nueva cada d?a31. Para resaltar estos valores culturales dominicanos es preciso que todos los descubramos
primero y que juntos los propaguemos con los medios disponibles, siguiendo las estrategias propias del Plan Nacional de Pastoral.

39. Sabemos que la cultura representa el modo particular con el cual las personas y los pueblos cultivan su relaci?n con la naturaleza y con sus hermanos, con ellos mismos y con Dios, a fin de lograr una existencia plenamente humana32.

40. Es importante para todos comprender que ?La fe s?lo es adecuadamente profesada, entendida y vivida, cuando penetra profundamente en el substrato cultural de un pueblo.?.33 Ahora bien, la fe cristiana nos muestra a Jesucristo
como la verdad plena. que da sentido a la vida del ser humano. En el contexto de una cultura, donde abundan las se?ales de muerte, se nos exige hoy coraje, esp?ritu y audacia prof?ticos para que, desde el anuncio integral del Evangelio, podamos construir una cultura cristiana de la solidaridad, de la fraternidad, de la paz y de la comuni?n. ?ste es un imperativo que nos interpela a todos. El anuncio del Evangelio no puede prescindir de la cultura actual. ?sta debe ser conocida, evaluada, aprovechada y corregida. En definitiva, asumida por la Iglesia. La fe, por su parte, deber? engendrar modelos culturales alternativos
para la sociedad actual34.

41. Debemos valorar el gran tesoro y riqueza espiritual, expresada en la religiosidad popular dominicana, que ha promovido el fervor y ha animado la fe de nuestro
pueblo. De esa experiencia hemos de aprender y, a la vez, debemos iluminarla para lograr un verdadero proceso de inculturaci?n de la fe, que nos ayude, en nuestro crecimiento espiritual, como personas y como pueblo.

42. De ah? la importancia de que todos los agentes de pastoral y fieles en general asumamos con entusiasmo y decisi?n nuestro lema del a?o: ?Disc?pulos misioneros, con Cristo, pon en alto tus valores culturales?.

3.2. En el camino del Tercer Plan nacional de Pastoral.

Itinerario de Evangelizaci?n: un nuevo impulso.

43. La Iglesia en la Rep?blica Dominicana, con el itinerario de Evangelizaci?n del III Plan Nacional de Pastoral, asume el llamado a la Misi?n que hace el Documento de Aparecida. La pastoral de multitudes es un medio adecuado para ello.

44. Es una buena ocasi?n para despertar a nuestra Iglesia, y debe ser un momento fuerte de animaci?n pastoral. Lo estamos comprobando con la implementaci?n del Plan. Pero no hemos de dormirnos en lo alcanzado. Hay que profundizar y darle seguimiento a este Plan. El Instituto Nacional de Pastoral, los Vicarios de Pastoral y los p?rrocos con sus equipos de animaci?n pastoral deben seguir asumiendo, con entusiasmo, valent?a y generosidad, este prop?sito.

Renovaci?n de las estructuras comunitarias, parroquiales y diocesanas.

45. El Modelo Ideal de Iglesia nos indica m?ltiples espacios para la vivencia de la comuni?n: familias, peque?as, comunidades eclesiales y otros tipos de comunidades de vida, sectores, distritos parroquiales, parroquias, zonas
pastorales y las di?cesis. De igual manera los consejos comunitarios, parroquiales y diocesanos y los equipos y servicios pastorales en cada uno de los niveles. Todos ellos son formas concretas para hacer efectiva la participaci?n y el ejercicio de la corresponsabilidad. A la vez, son un reto para la vivencia del ideal de vida cristiana, expresada en el libro de los Hechos de los Ap?stoles35.

46. De una manera especial queremos motivar y animar el trabajo que se realiza en las parroquias, no siempre teniendo los medios suficientes y adecuados.
Pedimos a los agentes que no desmayen en su esfuerzo para que ellas, las parroquias, lleguen a ser ?casa y escuela de comuni?n? 36. No nos cansamos de insistir en la obligatoriedad de establecer peque?as comunidades eclesiales, que, junto al proceso de sectorizaci?n, son elementos claves para lograrlo.

Renovaci?n de los dinamismos pastorales: Comuni?n en la Iglesia y reconstrucci?n del tejido social.

47. El documento de Aparecida nos dice que: ?La comuni?n es misionera y la misi?n es para la comuni?n?37. Nuestro III Plan Nacional de Pastoral nos anima a construir la comuni?n como Iglesia; y a ser instrumentos de comuni?n al servicio del Pueblo Dominicano. Por eso el objetivo general de la primera etapa de nuestro Plan dice: ?El Pueblo de Dios que peregrina en la Rep?blica Dominicana, est? organizado en familias, grupos de vida y comunidades, aceptando y valorando su identidad y sensibilizando a la fraternidad y a la
solidaridad, para ser signo del Reino de Dios?.

48. Todo eso se hace visible en la vivencia de una serie de valores, que marcan la vida y el dinamismo de parroquias y comunidades en este momento y que han quedado plasmados en nuestro objetivo de esta primera fase del Plan. ?El Pueblo de Dios que peregrina en la Rep?blica Dominicana, acepta y valora su identidad, creciendo en su autoestima, sensibiliz?ndose a la acogida y realzando sus valores culturales, para ser signo del Reino de Dios?

49. Es necesario que todos reavivemos la experiencia de la fe y la espiritualidad cat?lica, para que. como Iglesia que peregrina en la Rep?blica Dominicana, desde el encuentro personal y comunitario con Jesucristo, y con la disponibilidad, entusiasmo e integraci?n de sus disc?pulos misioneros, en estado de misi?n permanente, asumamos, como meta, realzar nuestros valores culturales; continuar el proceso de formaci?n estructurado y sistem?tico del
itinerario de Evangelizaci?n; capacitar a los agentes a nivel teol?gico-pastoral; y consolidar las diferentes estructuras pastorales.

50. Motivamos desde aqu?, especialmente a los presb?teros, di?conos, consagrados, consagradas y a los movimientos y asociaciones laicales, a la aplicaci?n del Plan de Pastoral de la Iglesia en la Rep?blica Dominicana, promoviendo el valor
y el lema del mes en los diferentes espacios sociales y eclesiales, especialmente a trav?s de los medios de comunicaci?n social.

51. De ah? la importancia que tiene el proceso a seguir para la aplicaci?n del Plan: sectorizaci?n del equipo de coordinaci?n del sector para llegar a todos; la red de
mensajeros; la carta mensual del p?rroco a su comunidad; el equipo de redacci?n de la carta mensual; la realizaci?n de la acci?n significativa en las familias, en el sector y con los destinatarios de las diferentes Comisiones Pastorales; y el estudio por grupos en los sectores del tema del mes. Especial
valoraci?n hacemos de la celebraci?n eucar?stica dominical, en la que se celebra el valor del mes unido a la Palabra del Domingo.

52. Tambi?n, hay que resaltar: la importancia del trabajo de las Comisiones de pastoral a nivel nacional y diocesano que, realizando lo espec?fico de su ?rea, asume el valor del a?o, y de cada mes; la promoci?n del lema por medio de
cartelones, afiches, cruzacalles y calcoman?as con el valor del mes; la organizaci?n del Equipo de Animaci?n Pastoral en cada nivel; la vivencia de laespiritualidad de comuni?n por medio de los retiros de Espiritualidad de Comuni?n y los talleres de formaci?n de equipos. Es nuestro aporte a la
reconstrucci?n del tejido social y animamos a todos a seguir por este camino con un esfuerzo sostenido.

53. Con los obispos en Aparecida estamos convencidos de que esta propuesta es fuente de renovaci?n de la acci?n pastoral y que el llamado a la misi?n debe ser punto de partida para el proceso de Evangelizaci?n en nuestro pa?s 38

3.3.Renovaci?n de los dinamismos pastorales para llegar a los bautizados lejados.


?Vayan m?s bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel?39
.



54. El lema del a?o pasado: ?Disc?pulo del Se?or acoge al cercano y busca al ejano?, no debe olvidarse ni engavetarse. Nos recuerda que el primer trabajo en ste esfuerzo renovador y de la misi?n en nuestro pa?s ha de ser buscar a los
cat?licos fr?os y alejados. No son alejados por la distancia sino porque muchos an perdido la capacidad de entusiasmar sus vidas con la Buena Noticia del vangelio.

55. Hemos de salir de nuestras iglesias y capillas, de nuestras oficinas, de nuestrasseguridades y comodidades y legar a ellos, a sus vidas, a sus corazones y ecisiones para que redescubran a Cristo, ?el Se?or? de sus vidas, ?nico
?Camino Verdad y Vida?, para que en El tengan ?vida y vida en abundancia?40.

56. Hemos de salir al encuentro de la oveja perdida, y hacerle saber que ?sta es sucasa. Lo hemos de hacer con ntusiasmo, con creatividad, con alegr?a, con
esp?ritu fraterno y con audacia, especialmente en los ambientes dif?ciles y onflictivos de nuestros barrios emergentes y de nuestros campos desolados, tambi?n en los barrios residenciales, donde los muros de seguridad a?slan de la fraternidad y ocultan una gran soledad. ?Acoge al cercano y busca al lejano? nos empuja a ser una Iglesia abierta, sensible, que tiende la mano, que se hace como Pablo: ?todo para todos, aunque sea para salvar por lo menos a algunos?41.
Llevar al reencuentro con Jes?s desde una experiencia vital: La Iniciaci?n Cristiana.

57. La mejor manera de animar a los alejados para el ?re-encuentro con Cristo? es el camino de la iniciaci?n cristiana. Lo dec?amos en la Carta Pastoral del 2007 y lo
retomamos de nuevo aqu?: ?Invitamos a todo el Pueblo de Dios a realizar un proceso de iniciaci?n cristiana y de formaci?n permanente, que propicie el primer encuentro con Jesucristo y desemboque en la edificaci?n de una comunidad cristiana madura, que genere los servidores, misioneros y
misioneras, que requiere el mundo de hoy para su transformaci?n?42.

58. El proceso de iniciaci?n cristiana debe partir del anuncio del Kerigma; introducir en el catecumenado, siguiendo cuidadosamente el Rito de Iniciaci?n Cristiana de Adultos. Es importante que toda la comunidad eclesial, desde el
fervor y el entusiasmo, se sienta sujeto de este proceso de evangelizaci?n. Por eso ?debemos ofrecer a nuestros catequistas de adultos una adecuada formaci?n, que les capacite en el acompa?amiento a los catec?menos y en su
integraci?n a la comunidad?.43

59. La Lectio Divina o la Lectura Orante de la Palabra recobra un especial y singular valor, en el camino de formaci?n y maduraci?n en la fe de los disc?pulos misioneros.
Con la atracci?n del amor.

60. Hay que tener sumo cuidado para que el esfuerzo. que se realiza, respete a cada persona en su conciencia y dignidad. El Evangelio no ha de ser impuesto sino propuesto, con la persuasi?n que nace de la verdad y del amor. Recordemos que
ya en el documento de Puebla la Iglesia se compromet?a a anunciar: La verdad sobre Jesucristo, el Hombre y la Iglesia para que el hombre alcance su plenitud: ?y conocer?n la verdad y la verdad les har? libres?44

61. Rechazamos toda forma de proselitismo que manipule y violente las conciencias de las personas. Animamos a que todos y especialmente las asociaciones laicales, revisen en conciencia sus programas y actividades para el primer
anuncio (Kerigma). Hemos de llevar a los hermanos a que descubran el amor de Dios manifestado en Cristo Jes?s y a permanecer en ?l45. Como nos ha dicho el Papa Benedicto XVI: La Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho m?s por
?atracci?n?: como Cristo ?atrae todo a s? con la fuerza de su amor, que culmin? en el sacrificio de la Cruz?46

CONCLUSI?N.


?has dejado el mejor vino para el final? (Jn. 2,10).



Invitados a la ?Fiesta de Bodas?

62. ?Les falta el vino?, le dice Mar?a a Jes?s47. Hay muchas situaciones de la realidad dominicana que necesitan del Esp?ritu del Se?or para ser transformadas y convertirse en motivo de alegr?a, de fiesta. En este contexto que hemos
descrito, con se?ales que nos desalientan y con otras que nos dan esperanza, hemos de sentirnos invitados a la fiesta del Reino. Nosotros, al igual que Mar?a, figura de la humanidad nueva48. Como Jes?s y sus disc?pulos, estamos invitados
a la fiesta de bodas49. Por ello, hemos de asumir de forma decidida y valiente esta realidad que muchas veces nos agobia y de la que tantas y tantas veces nos quejamos, intentando culpar a otros. ?Todav?a no es mi hora?50, no ha de ser
entendido como un escape de nuestra responsabilidad, sino como una forma de situarnos en tensi?n escatol?gica, para que la dicha de compartir la vida en fraternidad y en la sencillez de lo cotidiano llegue a su plenitud cuando Dios sea
?todo en todos?51. Nos queda a todos la tarea de hacer que el ?vino mejor? llegue a todos y anime la fiesta de la vida de nuestro pueblo.

63. Para estar en el banquete hemos de tener puesto nuestro ?traje de fiesta?, que no es otro que el del amor, como Jes?s, que con humildad se abaja52 para servir53.
Es ?sta la ?nica forma grata a Dios de vivir los valores del evangelio en nuestra cultura. ?Los cristianos, con los talentos que han recibido, talentos apropiados, deber?n ser creativos en sus campos de actuaci?n: el mundo de la
cultura, de la pol?tica, de la opini?n p?blica, del arte y de la ciencia?54.

Llamados a ser signos cre?bles que provoquen la fe.

64. El testimonio transparente de nuestra vida, nuestra fe y nuestra acci?n evangelizadora deben llevar la fuerza de la persuasi?n que seduce y atrae.55 Para ello no necesitamos signos espectaculares; hemos de ser el granito de mostaza56,
la levadura que fermenta la masa57. Basta con que cada uno de nosotros haga lo que tiene que hacer, y lo haga bien, con honestidad y apegado a las verdades evang?licas que la Iglesia ha pregonado por siglos en nuestras comunidades, que
se quiere retomar en nuestro III Plan de Pastoral. Por eso, siguiendo el Documento de Aparecida, nos comprometemos a:

65. ?Ser una Iglesia viva, fiel y cre?ble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucarist?a?58; que vive con convicci?n y alegr?a su condici?n de disc?pulo misionero. Una iglesia que forma comunidades vivas ministeriales, fraternas,
que impulsen la acci?n misionera, desde la diversidad de carismas, en esp?ritu de comuni?n.

66. Asumimos la tarea de: ?promover un laicado maduro, corresponsable con la misi?n de anunciar y hacer visible el Reino de Dios?59. Adquiere en este sentido especial relieve la participaci?n activa de la mujer en la sociedad y en la
Iglesia; y el acompa?amiento a los j?venes en su formaci?n y b?squeda de identidad, vocaci?n y misi?n.60

67. Vemos urgente, ?la necesidad de mantener con renovado esfuerzo nuestra opci?n preferencial y evang?lica por los pobres?61. El fortalecimiento audaz de la pastoral de la familia y de la vida, el cuidado de la creaci?n, trabajar con
esp?ritu ecum?nico con todas las personas de buena voluntad en la construcci?n del Reino,62 son algunas de las tareas m?s urgentes que la realidad actual demanda de los cristianos.
Mar?a ora con la Iglesia en la espera de un nuevo Pentecost?s.

68. ??Necesitamos un nuevo Pentecost?s! ?Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de
?sentido?, de verdad y amor, de alegr?a y de esperanza!63 Hemos de proclamar ante nuestra sociedad ?que el amor es m?s fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Se?or de la historia?64 Animamos a todos
los cat?licos a no quedarnos en actitud pasiva. El momento presente nos urge a tomar nuevas direcciones para proclamar el Evangelio. El Se?or nos convoca en la Iglesia porque quiere que crezca el n?mero de sus disc?pulos misioneros en la
construcci?n de su Reino en nuestra Naci?n.65

69. No estamos solos, Mar?a, Virgen de la Altagracia, Madre de todos los dominicanos, nos mira y nos protege con su inmenso amor maternal. Como hizo con los primeros disc?pulos66, ella est? presente y nos anima hoy a perseverar, y nos dice: ?hagan lo que ?l les diga?67. A ella, Nuestra Madre68, hemos de volver la mirada agradecida por habernos entregado a su Hijo, por habernos acogido como hijos suyos, por cuidarnos como disc?pulos misioneros.

Que Dios les bendiga a todos.


CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO

S.E.R. Nic?las de Jes?s Cardenal L?pez Rodr?guez
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de Am?rica.
S.E.R. Mons. Ram?n Benito De La Rosa y Carpio
Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros
Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.
S.E.R. Mons. Roques Adames
Obispo Em?rito
S.E.R. Mons. Juan Antonio Flores Santana
Arzobispo Em?rito
S.E.R. Mons. Pr?amo Tejeda
Obispo Em?rito
S.E.R. Mons. Fabio Mamerto Rivas, SDB.
Obispo Em?rito
S.E.R. Mons. Jer?nimo Tom?s Abr?u Herrera
Obispo Em?rito
S.E.R. Mons. Jes?s Mar?a De Jes?s Moya
Obispo de San Francisco de Macor?s
S.E.R. Mons. Francisco Jos? Arnaiz, S.J.
Obispo Em?rito
S.E.R. Mons. Jos? Dolores Grull?n Estrella
Obispo de San Juan de la Maguana
S.E.R. Mons. Antonio Camilo Gonz?lez
Obispo de La Vega
S.E.R. Mons. Amancio Escapa, OCD.
Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo
S.E.R. Mons. Pablo Cedano Cedano
Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo
S.E.R. Mons. Gregorio Nicanor Pe?a Rodr?guez
Obispo de Nuestra Se?ora de la Altagracia, Higuey
Carta Pastoral de la CED: ?Disc?pulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales? 19
S.E.R. Mons. Francisco Ozoria Acosta
Obispo de San Pedro de Macor?s
S.E.R. Mons. Freddy Antonio de Jes?s Bret?n Mart?nez
Obispo de Ban?
S.E.R. Mons. Rafael L. Felipe N??ez
Obispo de Barahona
S.E.R. Mons. Di?medes Espinal de Le?n
Obispo Mao-Montecristi
S.E.R. Mons. Julio C?sar Corniel Amaro
Obispo de Puerto Plata
S.E.R. Mons. Valent?n Reynoso Hidalgo, M.S.C.
Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santiago

Notas

1 Juan 14, 10.
2 Benedicto XVI Discurso al final del rezo del Rosario en Aparecida Documento de Aparecida N? 1. 12 de
mayo 2007.
3 Mons. Ram?n Benito de la Rosa. Discurso de presentaci?n de las Expectativas de la CED en la V Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe. Aparecida, Brasil 2007.
4 Efesios 1,4
5 Cf. Homil?a del Sr. Cardenal en la Eucarist?a conmemorativa de XXV Aniversario.
6 Lucas 1,28b
7 Lucas 1,48
8 Cf. Benedicto XVI. Discurso Inaugural V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
9 Cf. Documento de Aparecida 479.
10 Cf. Documento de Aparecida 101.
11 Lucas 9,2
12 Juan 2,5
13 Cf. Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe.
14 1 Corintios 12,7
15 Cf. Documento de Aparecida 184.
16 Hechos 6, 1-6
17 Hechos 4,32
18 Juan 17, 21
19 Documento de Aparecida 156.
20 1Pedro 2,5
21 Marcos 16,15
22 Cfr. Documento de Aparecida Mensaje Final N? 3.
23 Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y
del Caribe.
24 1Reyes 19,8
25 Discurso Inaugural de Benedicto XVI.
26 Juan 2,4
27 Serm?n 80,8.
28 Cf. Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe.
29 Ib?d.
30 Documento de Aparecida 480.
31 Apocalipsis 21,5
32 Cf. Documento de Aparecida 476.
33 Documento de Aparecida 477.
34 Cf. Documento de Aparecida 480.
35 Hechos 2, 42-46
36 Cf. Documento de Aparecida Mensaje a los Pueblos N? 3.
37 Documento de Aparecida 163.
38 Documento de Aparecida. Mensaje a los Pueblos N? 3.
39 Mateo 10,6
40 Cf. Juan 10,10
41 1Corintios 9,22
42 Carta Pastoral con Motivo del D?a de la Altagracia del 2007. N? 19.
43 Carta pastoral 2007. Citando al Primer Concilio Plenario Dominicano, n?meros 242 y 244.
44 Juan 8,32
45 Juan 15,9
46 Benedicto XVI. Homil?a en la Eucarist?a Inaugural de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe. Aparecida 13 de Mayo 2007.
47 Juan 2,3
48 Apocalipsis 12, 1
49 Juan 2,2
50 Juan 2,4
51 1Corintios. 15,28
52 Filipenses 2,5-11
53 Juan 13,13-15
54 Documento de Aparecida 480.
55 Documento de S?nteses, 166.
56 Mateo 13,31
57 Mateo 13,33.
58 DA. Mensaje final.
59 Ib?d.
60 Cf. Documento de Aparecida. Mensaje final.
61 Ib?d.
62 Cf. Documento de Aparecida. Mensaje Final
63 Documento de Aparecida 548.
64 Ib?d.
65 Cf. Documento de Aparecida 548.
66 Hechos 1,14
67 Juan 2,5
68 Juan 19,27
Publicado por verdenaranja @ 0:38  | Hablan los obispos
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