Martes, 22 de enero de 2008
Mensaje que ha escrito Benedicto XV con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrar? el 11 de febrero de 2008, con eje central el Santuario de Lourdes, en el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen.


?Queridos hermanos y hermanas!

1. El 11 de febrero, conmemoraci?n de la Beata Mar?a Virgen de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, ocasi?n propicia para reflexionar en torno al sentido del dolor cristiano y sobre el deber cristiano de ocuparnos de ?l bajo cualquier situaci?n que se presente. Dicha significativa celebraci?n est? relacionada este a?o con dos acontecimientos importantes para la vida de la Iglesia, como lo manifiesta claramente el tema escogido ?La Eucarist?a, Lourdes y el cuidado pastoral de los enfermos?: el 150? aniversario de las apariciones de la Inmaculada en Lourdes y la celebraci?n del Congreso Eucar?stico Internacional en Quebec, Canad?. De este modo, se brinda una oportunidad especial para considerar la estrecha relaci?n que existe entre el Misterio eucar?stico, el papel de Mar?a en el proyecto salv?fico y la realidad del dolor y del sufrimiento humano.

Los 150 a?os de las apariciones de Lourdes nos invitan a dirigir nuestra mirada hacia la Virgen Sant?sima, cuya Inmaculada Concepci?n constituye el don sublime y gratuito de Dios a una mujer, a fin de que adhiriese totalmente a los designios divinos con una fe firme e inquebrantable, no obstante las pruebas y los sufrimientos que habr?a tenido que afrontar. Por esta raz?n, Mar?a es modelo de abandono total a la voluntad de Dios: acogi? en su coraz?n el Verbo eterno y lo concibi? en su seno virginal; se fi? de Dios y, con el alma atravesada por la espada del dolor (cfr Lc 2,35), no vacil? en compartir la pasi?n de su Hijo renovando en el Calvario a los pies de la Cruz el ?s?? de la Anunciaci?n. Meditar sobre la Inmaculada Conepci?n de Mar?a es, pues, dejararse atraer por el ?s?? que la uni? admirablemente a la misi?n de Cristo, Redentor de la humanidad, y dejarse tomar y gu?ar de la mano por Ella, para pronunciar tambi?n nosotros el ?fiat? a la voluntad de Dios con toda nuestra existencia entretejida de gozos y tristezas, de esperanzas y desilusiones, con la convicci?n de que las pruebas, el dolor y el sufrimiento enriquecen de sentido nuestra peregrinaci?n en la tierra.

2. No se puede contemplar a Mar?a sin ser atraidos por Cristo y no se puede mirar a Cristo sin advertir de inmediato la presencia de Mar?a. Existe un v?nculo inseparable entre la Madre y el Hijo generado en su seno por obra del Esp?ritu Santo, y este v?nculo lo advertimos, de modo misterioso, en el Sacramento de la Eucarist?a, tal como lo han puesto de relieve los Padres de la Iglesia y los te?logos. ?La carne nacida de Mar?a, que viene del Esp?ritu Santo, es el pan que ha descendido del cielo?, afirma san Hilario de Poitiers, mientras que en el Sacramentario Bergomense del siglo IX leemos: ?Su seno ha hecho florecer un fruto, un pan que nos ha llenado de un don angelical. Mar?a ha restituido a la salvaci?n lo que Eva hab?a destruido con su culpa?. Del mismo modo, Pier Damiani observa: ?El cuerpo que la Beat?sima Virgen gener? y nutri? en su seno con cuidado materno, ese cuerpo digo, sin duda y no otro, ahora lo recibimos del sagrado altar, y bebemos la sangre como sacramento de nuestra redenci?n. Esto cree la fe cat?lica, esto ense?a fielmente la santa Iglesia?. El v?nculo de la Virgen Santa con su Hijo, Cordero inmolado que quita los pecados del mundo, se extiende a la Iglesia Cuerpo m?stico de Cristo. Mar?a - afirma el Siervo de Dios Juan Pablo II - es ?mujer eucar?stica? con toda su vida por lo que la Iglesia, contempl?ndola como su modelo ?est? llamada a imitarla tambi?n en su relaci?n con este Misterio sant?simo? (Enc. Ecclesia de Eucharistia, 53). En esta ?ptica se comprende a?n m?s porqu? en Lourdes al culto de la Beata Virgen Mar?a se une un fuerte y constante llamado a la Eucarist?a mediante celebraciones eucar?sticas cotidianas, con la adoraci?n del Sant?simo Sacramento y la bendici?n de los enfermos, que constituye uno de los momentos m?s fuertes cuando los peregrinos se detienen en la gruta de Massabielle.

La presencia en Lourdes de numerosos peregrinos enfermos y de voluntarios que los acompa?an nos ayuda a reflexionar sobre la solicitud materna y tierna que la Virgen manifiesta hacia el dolor y el sufrimiento del hombre. Asociada al Sacrificio de Cristo, Mar?a, Mater Dolorosa, que a los pies de la Cruz sufre con su Hijo divino, es sentida cercana especialmente por la comunidad cristiana que se reune alrededor de sus miembros que sufren, los mismos que llevan consigo los signos de la pasi?n del Se?or. Mar?a sufre con los que est?n en la prueba, con ellos espera y es su consuelo sosteni?ndolos con su ayuda materna. ?No es quiz? verdad que la experiencia espiritual de muchos enfermos anima a comprender cada vez m?s que ?el divino Redentor quiere penetrar en el ?nimo de todo paciente a trav?s del coraz?n de su Madre Sant?sima, primicia y v?rtice de todos los redimidos?? (Juan Pablo II, Carta. ap. Salvifici doloris, 26).

3. Si Lourdes nos lleva a meditar en el amor materno de la Virgen Inmaculada por sus hijos enfermos y los que sufren, el pr?ximo Congreso Eucar?stico Internacional ser? ocasi?n para adorar a Jesucristo presente en el Sacramento del altar, a El confiarnos como Esperanza que no defrauda, El acoge como medicamento de la inmortalidad que sana el f?sico y el esp?ritu. Jesucristo ha redimido el mundo con su sufrimiento, con su muerte y resurrecci?n y ha querido permanecer con nosotros como ?pan de la vida? en nuestra peregrinaci?n terrena. ?La Eucarist?a don de Dios para la vida del mundo?: este es el tema del Congreso Eucar?stico y subraya que la Eucarist?a es el don que el Padre hace al mundo de su Hijo unig?nito, encarnado y crucificado. Es El que nos reune alrededor de la mesa eucar?stica, suscitando en sus disc?pulos una amorosa solicitud por los que sufren y los enfermos, en los cuales la comunidad cristiana reconoce el rostro de su Se?or. Como he manifestado en la Exhortaci?n apost?lica post-sinodal Sacramentum caritatis, ?nuestras comunidades, cuando celebran la Eucarist?a, han de ser cada vez m?s conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que, por eso, la Eucarist?a impulsa a todo el que cree en ?l a hacerse ?pan partido' para los dem?s? (n. 88). De este modo estamos animados a comprometernos en primera persona para servir a los hermanos, especialmente a los que se encuentran en dificultad, ya que la vocaci?n de cada cristiano es ser realmente, con Jes?s, pan partido por la vida del mundo.

4. Por consiguiente, es claro que precisamente de la Eucarist?a la pastoral de la salud debe obtener la fuerza espiritual que necesita para socorrer eficazmente al hombre y ayudarlo a comprender el valor salv?fico de su sufrimiento. Como escribi? el Siervo de Dios Juan Pablo II en la Carta apost?lica Salvifici doloris, la Iglesia ve en los hermanos y en las hermanas que sufren como un sujeto m?ltiple de la fuerza sobrenatural de Cristo (cfr n. 27). Unido misteriosamente a Cristo, el hombre que sufre con amor y se abandona d?cilmente a la voluntad divina se convierte en ofrenda viviente por la salvaci?n del mundo. Mi amado Predecesor afirmaba tambi?n que ?cuanto m?s se siente amenazado por el pecado, cuanto m?s pesadas son las estructuras del pecado que lleva en s? el mundo de hoy, tanto m?s grande es la elocuencia que posee en s? el sufrimiento humano. Y tanto m?s la Iglesia siente la necesidad de recurrir al valor de los sufrimientos humanos para la salvaci?n del mundo? (ibid.). Por tanto, si en Quebec se contempla el misterio de la Eucarist?a don de Dios para la vida del mundo, en la Jornada Mundial del Enfermo, en un ideal paralelismo espiritual, no s?lo se celebra la efectiva participaci?n del sufrimiento humano en la obra salv?fica de Dios, sino en cierto sentido se pueden gozar los preciosos frutos prometidos a los que creen. De modo que el dolor, acogido con fe, se convierte en la puerta para entrar en el misterio del sufrimiento redentor de Jes?s y para llegar con El a la paz y a la felicidad de su Resurrecci?n.

5. Al mismo tiempo que dirijo mi saludo cordial a todos los enfermos y a los que de muchos modos se ocupan de ellos, invito a las comunidades diocesanas y parroquiales a celebrar la pr?xima Jornada Mundial del Enfermo valorando plenamente la feliz coincidencia entre el 150? aniversario de las apariciones de Nuestra Se?ora en Lourdes y el Congreso Eucar?stico Internacional. Sea una ocasi?n para subrayar la importancia de la santa Misa, de la Adoraci?n eucar?stica y del culto de la Eucarist?a, de modo que las Capillas en los Centros sanitarios se conviertan en el coraz?n pulsante en el que Jes?s se ofrece incesantemente al Padre por la vida de la humanidad. Tambi?n la distribuci?n de la Eucarist?a a los enfermos, hecha con decoro y esp?ritu de oraci?n, es una verdadera consolaci?n para el que sufre por las aflicciones de toda enfermedad.

La pr?xima Jornada Mundial del Enfermo constituya tambi?n una circunstancia propicia para invocar de modo especial la protecci?n materna de Mar?a a los que est?n probados por la enfermedad, a los agentes sanitarios y a los agentes de la pastoral sanitaria. Pienso de modo especial en los sacerdotes comprometidos en este campo, en las religiosas y en los religiosos, en los voluntarios y en todos los que con eficaz entrega sirven, en el cuerpo y en el alma, a los enfermos y a los necesitados. Conf?o todos a Mar?a, Madre de Dios y Madre nuestra, Inmaculada Concepci?n. Ella ayude para que cada uno atestigue que la ?nica respuesta v?lida al dolor y al sufrimiento humano es Cristo que, resucitando ha vencido la muerte y nos ha donado la vida que no conoce t?rmino. Con estos sentimientos, de coraz?n imparto a todos una especial Bendici?n Apost?lica.

Desde el Vaticano, 11 de enero de 2008.

Benedictus PP. XVI

[Traducci?n del original italiano por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud

? Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 21:47  | Habla el Papa
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