Jueves, 24 de enero de 2008
C?rdoba (Agencia Fides) - Los Obispos de la regi?n Andaluza (sur de Espa?a) reunidos en Asamblea el 22-23 de enero han publicado al termino de la misma unas Orientaciones Pastorales sobre las pr?ximas elecciones generales y auton?micas el 9 de marzo, pues seg?n los Obispos constituye una ocasi?n para ?preguntarnos todos serenamente por el tipo de comunidad humana y pol?tica que queremos para nosotros y para el futuro?.


Orientaciones pastorales de los obispos de Andaluc?a
sobre las pr?ximas elecciones generales y aut?micas



La convocatoria para el pr?ximo 9 de marzo de elecciones generales, y al mismo tiempo de elecciones auton?micas en Andaluc?a, es una ocasi?n de preguntarnos todos serenamente por el tipo de comunidad humana y pol?tica que queremos para nosotros y para el futuro.

1. Por ello, los Obispos del Sur de Espa?a queremos dirigirnos a la comunidad cat?lica y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y estimular a todos a sentirnos m?s protagonistas de la sociedad en que vivimos, y a emitir el voto en conciencia y con sentido de responsabilidad. Como pastores de la Iglesia Cat?lica hemos recibido de Dios la misi?n de anunciar a Jesucristo, en quien ?habita corporalmente la plenitud de la divinidad? (Col 2, 9). Pero este anuncio implica tambi?n, indisolublemente, testimoniar que la fe en Jesucristo significa reconocer la dignidad inviolable de toda persona, y por ello, el profundo respeto a su vida, a su raz?n y a su libertad, e iluminar desde Jesucristo las circunstancias y las tareas de la vida humana.

2. Aunque la Iglesia, como dec?a el Concilio Vaticano II, ?alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa p?blica?( Gaudium et spes, 75), sabe tambi?n que ellos son particularmente responsables, ante Dios y ante los hombres, no s?lo de la honradez de su gesti?n, sino tambi?n de unas pol?ticas que favorezcan o dificulten una vida humana mejor, m?s libre, y m?s capaz de orientarse libremente hacia la verdad y hacia el bien.

3. Los inmensos medios que el poder pone hoy en manos de los responsables pol?ticos hace que la tentaci?n de manipular a la sociedad, y de reducir el gobierno de los hombres a un control cada vez m?s minucioso y estricto de todas las dimensiones de la vida, incluso de la conciencia, sea una tentaci?n muy fuerte, a la que se cede con frecuencia. La libertad es un bien fr?gil. El peligro del totalitarismo, a?n con apariencia democr?tica, es un peligro muy real en nuestro mundo, al que est?n expuestos todos los partidos pol?ticos, y no s?lo en Espa?a.

4. Las elecciones son una buena ocasi?n para que la comunidad cristiana reflexione sobre qu? bienes preciosos aporta ella al mundo en qu? vivimos, y los sostenga con su voto. Es tambi?n una oportunidad magn?fica para que la sociedad pueda dialogar serena y abiertamente sobre las pol?ticas que mejor pueden contribuir a la construcci?n del bien com?n y a la promoci?n de una aut?ntica libertad. Parte esencial del bien com?n es la libertad religiosa, fuente de todas las dem?s libertades, que la administraci?n del Estado tiene la grave obligaci?n de preservar y promover de forma efectiva.

5. La Iglesia defiende lo que Benedicto XVI ha denominado una ?laicidad positiva?, esto es, una laicidad ?que garantice a todo ciudadano el derecho a vivir la propia religiosidad con una aut?ntica libertad, tambi?n en el ?mbito p?blico?. Los responsables pol?ticos, en su esfuerzo por construir un espacio de aut?ntica convivencia ciudadana, y respetando siempre el principio de separaci?n de la Iglesia y el Estado, pueden encontrar en las confesiones religiosas una muy importante contribuci?n al bien com?n. La Constituci?n Espa?ola del 78, precisamente al afirmar la colaboraci?n del Estado y la Iglesia, hizo una aportaci?n a esa convivencia que la sociedad espa?ola no debiera perder.

6. En este marco, criterios decisivos para juzgar las diversas opciones pol?ticas los constituyen la tutela de la vida desde su concepci?n hasta su fin natural, y el apoyo a la familia y al matrimonio basado en la uni?n entre el hombre y la mujer. Los proyectos, m?s o menos expl?citos, de ampliar la ley del aborto o de abrir el camino a la eutanasia, deben ser claramente rechazados en el plano cultural y pol?tico.

7. Igualmente, la laicidad positiva tiene una de sus expresiones m?s relevantes en las pol?ticas que tutelan y promueven el ejercicio efectivo del derecho a la libertad de educaci?n. En ese sentido es especialmente preocupante, como ha se?alado la Conferencia Episcopal Espa?ola, que se haya introducido ?en el sistema educativo espa?ol una nueva asignatura obligatoria, conocida como ?Educaci?n para la ciudadan?a?, cuyo objetivo es la formaci?n de la conciencia moral de los alumnos. (...) El Estado no puede suplantar a la sociedad como educador de la conciencia moral?. La problem?tica en torno a la educaci?n para la ciudadan?a es s?lo un s?ntoma de los muchos y grav?simos problemas que se plantean a la educaci?n en el marco de una cultura marcada por el nihilismo relativista. Por eso, la b?squeda honesta del sentido de la vida humana, de la recuperaci?n del amor a la verdad y al bien, son factores esenciales en la construcci?n de una ciudad armoniosa. Y no podemos olvidar que los problemas educativos en Andaluc?a, en general, inseparables por una parte de los problemas familiares, y por otra, de los problemas laborales, son especialmente graves y preocupantes.

8. Adem?s, hemos de se?alar que la coyuntura econ?mica, tal como aparece en este momento, es tambi?n motivo de preocupaci?n. Las dificultades por las que pasa el ramo de la construcci?n, que ha constituido hasta ahora el medio de vida de much?simas familias, en Andaluc?a y en el resto de Espa?a, y otros aspectos del momento econ?mico, hacen temer seriamente un gran incremento del paro, y especialmente en la poblaci?n inmigrante. Esta situaci?n, en una coyuntura dif?cil, puede dar lugar a un aumento notable de la delincuencia y de la inseguridad social. La ense?anza de la Iglesia recuerda que la doctrina sobre la propiedad privada ha de estar siempre moderada por la conciencia del destino universal de los bienes.

9. Hay que recordar que los momentos de crisis econ?mica se prestan especialmente a la corrupci?n y al crecimiento de la especulaci?n. La austeridad y la moderaci?n de los salarios en las clases m?s pudientes, as? como la necesidad de contratos y salarios justos, que permitan, tambi?n a los obreros menos cualificados, una vida humana digna para cada persona y para su familia, son deberes sociales importantes que la Iglesia ha ense?ado siempre, y que hoy es singularmente necesario recordar. Igualmente, en estos momentos son precisas pol?ticas de inmigraci?n m?s ponderadas, por el bien de todos, tambi?n de los inmigrantes. Al mismo tiempo, hacemos una llamada a las comunidades cristianas, y a la comunidad pol?tica en general, a la solidaridad, a un verdadero amor social a la medida de nuestras posibilidades, que nos permita acoger de coraz?n a quienes han llegado hasta nosotros y no tienen los medios indispensables para vivir.

10. Ahora mismo, cuando a?n no ha comenzado la campa?a electoral, podr?a temerse que en vez de concentrarse en los programas, y en un di?logo fecundo sobre aquellas cosas que m?s importan a la vida real de las personas, la campa?a pudiera distraerse en una serie de maniobras electoralistas, descalificaciones e insultos, como si fu?semos incapaces de buscar y de hallar caminos de aut?ntica cooperaci?n en el bien com?n.

Con estas reflexiones invitamos a los fieles y a todos los ciudadanos a afrontar la llamada a las urnas con la conciencia de que la construcci?n de una sociedad mejor, adem?s de expresarse en el voto, al que somos reclamados cada cierto tiempo, requiere tambi?n de un compromiso constante y cotidiano en la contribuci?n a la vida com?n.


C?rdoba, a 23 de enero del 2008.
Publicado por verdenaranja @ 22:29  | Hablan los obispos
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