S?bado, 26 de enero de 2008
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la Liturgia de la Palabra del domingo III del Tiempo Ordinario, 27 de Enero de 2008.


III Domingo del Tiempo Ordinario


Isa?as 8, 23b-9,3; I Corintios 1, 10-13.17; Mateo 4, 12-23



Curaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo



El pasaje del Evangelio del tercer domingo del tiempo ordinario concluye con las palabras: ?Recorr?a Jes?s toda Galilea, ense?ando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo?. Cerca de un tercio del Evangelio se ocupa de las curaciones obradas por Jes?s durante el breve tiempo de su vida p?blica. Es imposible eliminar estos milagros o darles una explicaci?n natural sin desmembrar todo el Evangelio y hacerlo incomprensible.

Los milagros en el Evangelio tienen caracter?sticas inconfundibles. Jam?s est?n para sorprender o para ensalzar a quien los realiza. Hoy algunos se dejan encantar al o?r a ciertos personajes que dicen poseer poderes de levitaci?n, de hacer aparecer o desaparecer objetos y cosas por el estilo. ?A qui?n sirve este tipo de milagro, suponiendo que sea tal? A nadie, o s?lo a uno mismo para ganar adeptos y dinero.

Jes?s realiza milagros por compasi?n, porque ama a los dem?s: hace milagros tambi?n para ayudarles a creer. Obra curaciones para anunciar que Dios es el Dios de la vida y que al final, junto a la muerte, tambi?n la enfermedad ser? vencida y ?ya no habr? luto ni llanto?.

Jes?s no es el ?nico que sana, sino que ordena a sus ap?stoles hacer lo mismo detr?s de ?l: ?Les envi? a anunciar el Reino de Dios y a curar a los enfermos? (Lc 9,2); ?Predicad que el reino de los cielos est? cerca. Curad a los enfermos? (Mt 10,7 s.). Encontramos siempre las dos cosas a la vez: predicar el Evangelio y curar a los enfermos. El hombre tiene dos medios para intentar superar sus enfermedades: la naturaleza y la gracia. Naturaleza indica la inteligencia, la ciencia, la medicina, la t?cnica; gracia indica el recurso directo a Dios, a trav?s de la fe, la oraci?n y los sacramentos. Estos ?ltimos son los medios que la Iglesia tiene a disposici?n para ?curar a los enfermos?.

Lo malo empieza cuando se busca una tercera v?a: la de la magia, la que hace palanca en pretendidos poderes ocultos de la persona que no se basan ni en la ciencia ni en la fe. En este caso o estamos ante pura charlataner?a o --peor--- ante la acci?n del enemigo de Dios. No es dif?cil distinguir cu?ndo se trata de un verdadero carisma de curaci?n y cu?ndo de su falsificaci?n en la magia. En el primer caso, la persona jam?s atribuye a poderes propios los resultados obtenidos, sino a Dios; en el segundo, la gente no hace m?s que alardear de sus pretendidos ?poderes extraordinarios?. Cuando por ello se leen anuncios del tipo: mago tal de no s? qui?n ?llega donde otros fracasan?, ?resuelve problemas de todo tipo?, ?poderes extraordinarios reconocidos?, ?expulsa demonios, aleja el mal de ojo?, no hay que dudar ni un instante: son grandes enga?os. Jes?s dec?a que los demonios se expulsan ?con ayuno y oraci?n?, ?no vaciando el bolsillo de la gente!

Pero debemos hacernos otra pregunta: ?y quien no se cura? ?Qu? pensar? ?Qu? no tiene fe, que Dios no le ama? Si la persistencia de una enfermedad fuera se?al de que una persona carece de fe o del amor de Dios por ella, habr?a que concluir que los santos eran los m?s pobres de fe y los menos amados de Dios, porque los hay que pasaron toda la vida postrados. No; la respuesta es otra. El poder de Dios no se manifiesta s?lo de una manera -eliminando el mal, curando f?sicamente--, sino tambi?n dando la capacidad, y a veces hasta el gozo, de llevar la propia cruz con Cristo y completar lo que falta a sus padecimientos. Cristo redimi? tambi?n el sufrimiento y la muerte: ya no es signo del pecado, participaci?n en la culpa de Ad?n, sino instrumento de redenci?n.

[Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago]
Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Espiritualidad
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