Martes, 29 de enero de 2008
AMERICA/COLOMBIA - Asamblea Plenaria de los Obispos sobre ?el papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad?: Mons. Castro Quiroga: ?que la mujer manifieste la decisi?n firme de defender la vida, la familia, el matrimonio y la maternidad? (Fides)

(Bogot?, D.C., 28 de enero al 1? de febrero de 2008)


ALOCUCI?N INAUGURAL
DEL EXCELENT?SIMO MONSE?OR
LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA
ARZOBISPO DE TUNJA
PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL



Saludamos con afecto fraterno a Monse?or Aldo Cavalli, Nuncio Apost?lico de su Santidad en Colombia, a quien le damos la m?s cordial bienvenida. Se?or Nuncio en su persona vemos la presencia del Santo Padre en nuestra patria. Su Excelencia encontrar? en este grupo de Obispos de Colombia una comunidad de hermanos con quienes podr? compartir la fe y la comuni?n eclesial propia de los disc?pulos misioneros del Se?or. Ha sido una sana tradici?n en esta Iglesia que peregrina en Colombia mantener unas ?ntimas relaciones y un apoyo decidido a la persona del Nuncio como expresi?n de comuni?n colegial con el Santo Padre. Una vez m?s, bienvenido Se?or Nuncio a nuestro pa?s que lo acoge con cari?o.

Se?or Cardenal Pedro Rubiano S?enz, Arzobispo de Bogot? y Primado de Colombia; Monse?or Iv?n Antonio Mar?n L?pez, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal; Monse?or Fabi?n Marulanda L?pez, Secretario General de la Conferencia Episcopal; apreciados se?ores Arzobispos y Obispos, estimados sacerdotes y colaboradores del SPEC, Directivos del CELAM que nos acompa?an, directivos de la Conferencia de Religiosos de Colombia, mujeres insignes en la vida de la Iglesia y de la sociedad invitadas a esta Asamblea Episcopal, dem?s invitados especiales y amables representantes de los medios de comunicaci?n.

ENC?CLICA SPE SALVI

Agradecemos a Su Santidad el Papa Benedicto XVI el regalo de su ?ltima Enc?clica SPE SALVI sobre la esperanza cristiana.
En estos d?as en que se est? revelando en detalle, la tragedia escondida para muchos, de los horrores acaecidos en el pa?s rural durante los ?ltimos 20 a?os, a manos del paramilitarismo y la subversi?n, es necesario escuchar el mensaje del Santo Padre, para reforzar nuestra esperanza.

Las crucifixiones, los descuartizamientos, las torturas, las violaciones, los hundimientos para siempre en los r?os, la quema de seres vivos, el estrangulamiento de hombres y mujeres, las desapariciones, los secuestros y las masacres, evocan un ingente n?mero de v?ctimas para quienes la esperanza de la justicia no brilla suficientemente y que podr?an quedar sumidas para siempre en el absurdo de su derrota irreparable.

Horkheimer manifestaba la m?s honda nostalgia de la escuela de Francfort: ?que el verdugo no triunfe definitivamente sobre la v?ctima?. Benedicto XVI le responde exigiendo la justicia en este mundo pero invit?ndolo a abrirse a un nuevo horizonte de sentido, el horizonte de la justicia divina.

?Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. S?, existe la resurrecci?n de la carne. Existe una justicia. Existe la revocaci?n del sufrimiento pasado, la reparaci?n que establece el derecho. La injusticia en la historia no puede ser la ?ltima palabra en absoluto y ello hace plenamente convincente la necesidad de retorno de Cristo y de la vida nueva? (Spe Salvi,43).

Y a?ade Benedicto XVI: ?Dios es justicia y crea justicia. ?ste es nuestro consuelo y nuestra esperanza. Pero en la justicia est? tambi?n la gracia. Esto lo descubrimos dirigiendo la mirada hacia el Cristo crucificado y resucitado. Ambas -justicia y gracia- han de ser vistas en su justa relaci?n interior. La gracia no excluye la justicia. No convierte la injusticia en derecho. No es un cepillo que borra todo, de modo que cuanto se ha hecho en la tierra, acabe por tener siempre igual valor? (Spe Salvi 44).

Concluye el Papa Benedicto su Enc?clica present?ndonos a Mar?a como estrella de la esperanza.

?La vida es como un viaje por el mar de la historia, un viaje en el que escudri?amos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia. Pero para llegar hasta ?l, necesitamos tambi?n luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo as? orientaci?n para nuestra traves?a. Y qui?n mejor que Mar?a podr?a ser para nosotros estrella de esperanza?? (Spe Salvi,49).
A ella encomendamos esta Asamblea cuya reflexi?n central es la mujer cristiana en la historia y en la Iglesia.

Agradecemos tambi?n a Benedicto XVI por su mensaje de paz llamado: ?Familia, Comunidad de Paz?. Es ah? en la familia, donde hay una mam? y un pap?, que se forjan las virtudes que hacen de cada ser humano un instrumento de paz. En efecto, en el hogar se aprenden la justicia, el amor, la autoridad, el servicio a los m?s d?biles, la ayuda mutua, la acogida del otro y el perd?n, todos ingredientes de la paz como vida plena y sana relaci?n con los dem?s.

EL CENTENARIO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Estamos de centenario. Este acontecimiento nos sugiere ante todo dar gracias a Dios por el hecho de que la Conferencia Episcopal ha sido un testimonio de comuni?n eclesial y ha favorecido la tarea de la Iglesia Cat?lica en Colombia, la cual impulsa a los fieles cristianos a vivir su fe con alegr?a y coherencia, en comunidades eucar?sticas y marianas, creadora y animadora de cultura (D.A 478) as? como camino hacia la santidad. Una mirada al presente y al pasado, nos llena de agradecimiento a Dios por lo que ha hecho por medio de la Conferencia Episcopal, nos mueve a apreciarla m?s y frente a tantas dificultades actuales, sostiene nuestra autoestima eclesial.

Claro est? que nuestra autoestima no se mide por los ?ndices de popularidad sino por la calidad de nuestra acci?n evangelizadora, por nuestra b?squeda de la voluntad de Dios y nuestra capacidad de conversi?n cotidiana, criterios ?stos ajenos a las estad?sticas.

San Alberto Hurtado dec?a: En nuestras obras, el pueblo sabe que comprendemos su dolor?. Sigamos actuando a favor del dolor de Colombia que es la mejor expresi?n de nuestra vivencia del Evangelio de la misericordia y el mejor de los remedios contra cualquier supuesta baja de autoestima.

DIRECTORIO SOBRE CASOS ESPECIALES

Se han producido algunos esc?ndalos por parte de sacerdotes que han generado sufrimiento enorme, a los Se?ores Obispos, a su presbiterio y a los cat?licos del pa?s. Nos duelen y apenan todos esos esc?ndalos acontecidos y otros que nos han lacerado y no pudimos corregir a tiempo, porque han sacudido en muchos feligreses cat?licos su sentido de viva pertenencia a la Iglesia.

Hagamos nuestros y pongamos de manifiesto en el directorio y en la pr?ctica pastoral los seis criterios indicados por un hermano Obispo para tratar los casos de graves faltas que llegan a ser delitos:
Primero, el dolor por las fallas de algunos sacerdotes.

Segundo, las duras penas que existen en la Iglesia para estos grav?simos delitos.

Tercero, el llamado que la Iglesia misma hace para que se realicen con diligencia los procesos del caso.

Cuarto, la necesidad para acudir a los estrados de la Iglesia para denunciar los casos de esa naturaleza que se conozcan.

Quinto, la apertura que hay en la Iglesia a derogar para determinados casos la misma figura jur?dica de la prescripci?n para que lleguen las penas a los culpables.

Sexto, la no oposici?n a que los cl?rigos culpables sean juzgados por los delitos que cometan contra las leyes del pa?s .

Sea este Directorio una ayuda para ir logrando la renovaci?n de nuestro clero, el mayor desaf?o de nuestra Iglesia hoy. Benedicto XVI nos dice:

?Para todo sacerdote es muy edificante saber que el Obispo, del que ha recibido el don del sacerdocio o que, en cualquier caso, es su padre y su amigo, lo tiene presente en la oraci?n, con afecto, y que est? siempre dispuesto a acogerlo, escucharlo, sostenerlo y animarlo? .

ANTE LA NUEVA CULTURA

A todo lo dicho hasta ahora, es necesario a?adir otras consideraciones muy importantes de tipo cultural y de tipo espiritual.

Como sabemos, una nueva cultura, antes restringida a c?rculos muy estrechos, se ha popularizado y ha entrado masivamente en los hogares por diversos caminos.

Debemos mirar a la cultura nueva con simpat?a, seg?n nos pide Aparecida. Al fin de cuentas, esa es la cultura que ha de recibir el evangelio.

Un evangelio ap?crifo cuenta que un d?a que Jes?s iba caminando junto con sus disc?pulos, vieron el cad?ver putrefacto de un perro. Pedro, que estaba delante, dijo: ?Maestro, ap?rtate? pero Jes?s, en cambio, sigui? caminando, se detuvo un instante y exclam?: ??Qu? dientes m?s blancos!?.

Aunque tiene elementos de muerte, sin embargo, nuestra primera tarea ante la cultura nueva es destacar los dientes blancos, lo positivo de la misma.

Se infiere de lo anterior que esta cultura tiene luces y tiene sombras.

Por un lado tenemos luces como la emergencia de la subjetividad y el respeto a la dignidad y a la libertad de cada uno, sin duda una importante conquista de la humanidad.

La cultura actual llamada de la postmodernidad le reconoce a la Iglesia la libertad para evangelizar, pero no le concede la de imponerse a la fuerza porque, como sabemos, tiene miedo de todo lo que se presente como absoluto. Le concede la posibilidad de proponerse pero no de imponerse, tanto menos con altaner?a. Le agrada que hablemos no s?lo desde el cerebro sino desde el coraz?n, con sinceridad y cercan?a.

Por otro lado, hay sombras pues esta cultura acaba por erigir el individualismo como caracter?stica dominante de la cultura actual, responsable del relativismo ?tico y la consiguiente crisis de la vida y de la familia (Aparecida, 479).

En Europa, donde el influjo es mayor que en nuestras tierras, esta cultura ha causado dentro del hombre una progresiva herida. Primero lo alej? de Dios, apagando el cielo interior de lo sobrenatural. Luego mortific? su raz?n pidiendo el sacrificio de la inteligencia y finalmente vaci? su voluntad, al despojar de consistencia los valores ?ticos.

Con la inspiraci?n y liderazgo pastoral de Benedicto XVI, la Iglesia Cat?lica ha querido ser un muro de contenci?n que frene el avance de este relativismo. Esta actitud de la Iglesia choca directamente contra varios aspectos de la cultura dominante actual. La reacci?n de esta cultura contra la Iglesia no se ha hecho esperar. La constatamos en nuestro pa?s.

Cuando este muro de contenci?n de la Iglesia ofrece grietas, que son el comportamiento indebido de algunos de sus miembros, estas grietas son ampliadas al m?ximo por la cultura actual, para hacernos aparecer como si estuvi?semos a punto de desplomarnos.

As? es la reacci?n de la cultura del relativismo contra la Iglesia, lo cual no tiene comparaci?n con otras reacciones ante hechos similares. Nos duele esta reacci?n pero es para nosotros una advertencia como fue la del canto del gallo, cuando Pedro neg? a su Se?or. No podemos caer en la gran contradicci?n de querer luchar contra el relativismo ?tico y el indiferentismo religioso y al mismo tiempo suministrarle las armas para que nos neutralice.

Benedicto XVI nos recuerda que ?la Iglesia est? llamada a hacer que en el mundo resplandezca la luz de Cristo, reflej?ndola en s? misma como la luna refleja la luz del sol. ?Alumbre as? vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que est? en el cielo? (Mt 5, 16) .

CAMPA?A AUDAZ

Reafirmamos el valor de la vida, un valor no negociable, un valor que cubre tambi?n a los ni?os a?n no nacidos pero ya concebidos.

Reafirmamos este valor ante la ambigua campa?a promovida por el Ministerio de la Protecci?n Social y varias ONGs que se muestran muy sol?citos por el bienestar de la mujer, lo cual es importante, pero se presentan totalmente indiferentes ante la suerte que corre el ni?o por nacer y eso no est? bien. En concreto se han realizado treinta foros en todo el pa?s acompa?ados de una fuerte estrategia publicitaria para presentar las implicaciones ?ticas, jur?dicas y m?dicas de la Sentencia C-355 de la Corte Constitucional que despenaliz? el aborto en tres casos espec?ficos.

La campa?a que acent?a el derecho que tiene la mujer, por ser due?a de su cuerpo, a eliminar la criatura que lleva dentro de s?, desconoce que esa criatura no es parte de su cuerpo, aunque necesite urgentemente del mismo.

Consideramos que las mejores campa?as del Ministerio de la Protecci?n Social debieran estar orientadas a ayudar a la mujer a enfrentar de manera m?s positiva su embarazo, sin sacrificar la nueva vida que se gesta en su vientre. Es verdad que hay respuestas aparentemente f?ciles y efectivas, pero que, a?n siendo legales porque fueron aprobadas por la Corte constitucional, son ?ticamente condenables porque se atenta contra la vida de seres humanos inocentes.

Este intento de confundir el sentido ?tico de la mujer, de incidir, a trav?s de los medios, en el cambio de su conciencia hacia una actitud m?s laxa, debido a la urgencia de obtener y mostrar mejores resultados en cuanto a abortos, nos parece sencillamente absurdo, a?n m?s si lleva a despertar el deseo de legalizar todo tipo de aborto.
La vida que hay en el vientre de la madre es el test de toda democracia, es su prueba de fuego. Una persona dem?crata ha de ser el m?s grande y entusiasta defensor de quienes no pueden defenderse a s? mismos, de las gentes m?s d?biles, ya se trate de la mujer en situaciones de abuso, como del ni?o no nacido, pero no de la una contra el otro.

De igual manera nos sorprenden las decisiones administrativas tan contundentes en determinados temas relacionados con la salud sexual y reproductiva, como por ejemplo, la inclusi?n de la Pasta del d?a siguiente y de los preservativos gratuitos en el Plan Obligatorio de Salud. Sorprende esta agilidad cuando somos testigos de la gravedad de la problem?tica de la salud en nuestro pa?s.

APARECIDA EN COLOMBIA

Con la coordinaci?n de Monse?or Jorge Jim?nez, los Obispos que estuvimos en Aparecida presentamos diversos aspectos del documento all? elaborado. Fue un taller muy bien dise?ado y de una inmensa riqueza para todos.

En esta Asamblea daremos un paso adelante al definir el pensamiento de la Iglesia Cat?lica en Colombia frente a algunos de los aspectos m?s esenciales y urgentes de la vida de la Iglesia y que Aparecida nos hizo notar ?Frente a Aparecida, ?qu? piensas Iglesia Cat?lica en Colombia de ti misma y de la naci?n? A esta pregunta daremos respuesta con este trabajo.

As? como Medell?n tuvo un seguimiento nacional que se plasm? en aqu?l famoso documento llamado ?La Iglesia ante el cambio?, tambi?n Aparecida tendr? una expresi?n de nuestra Iglesia que peregrina en Colombia y que desde Aparecida se pronuncia sobre los aspectos m?s importantes de la vida nacional y eclesial, sobre su presente y sobre su futuro.

RECONCILIACI?N, PAZ Y ACUERDO HUMANITARIO

La Iglesia Cat?lica con autonom?a e independencia ha estado y estar? dispuesta a facilitar y acompa?ar todos los procesos que puedan conducir a la construcci?n de una Colombia reconciliada, en paz y con justicia social. La Iglesia tiene como razones fundamentales en su reflexi?n y acci?n, el derecho a la vida, y a la vida digna; el di?logo como alternativa al conflicto armado, y el llamado para que se anteponga la conciencia de lo humanitario a cualquier c?lculo pol?tico.

Ante el fracaso de todas las facilitaciones propusimos una ?Zona de Encuentro? en el pa?s, en la cual delegados del Gobierno Nacional y representantes de las FARC ? EP se puedan reunir para definir los t?rminos de un acuerdo que posibilite la liberaci?n de todos los secuestrados en poder de ese grupo armado y de los miembros de esta organizaci?n en las c?rceles del Estado.

Como Presidente de la Conferencia Episcopal y en nombre de la Iglesia Cat?lica en Colombia, expreso la inmensa alegr?a por el retorno a sus hogares de Clara Rojas y de Consuelo Gonz?lez de Perdomo y reitero la profunda solidaridad con el dolor de todas las familias que tienen a sus seres queridos injustamente privados de la libertad. Insto al Se?or Manuel Marulanda V?lez y a los miembros del Secretariado a que acepten la invitaci?n que les extend? en carta del pasado 13 de diciembre para que nos reunamos en los t?rminos y en las condiciones que estimen pertinentes.

No pretendemos como Iglesia definir los t?rminos de una negociaci?n. Se trata de dise?ar conjuntamente una estrategia que interprete, tanto las necesidades y los requerimientos que las FARC-EP han manifestado para el buen curso del intercambio humanitario, como los supuestos bajo los cuales el Gobierno estar?a dispuesto a realizarlo.

En los albores de este 2008 queremos responder a los anhelos y las demandas de todos los colombianos y de la misma comunidad internacional.

Jos?, llevado cautivo, pas? largo tiempo en tierra extra?a lejos de su familia hasta la llegada de sus hermanos. Como ?l, esperamos vivir el encuentro con todos los que est?n injustamente privados de la libertad y que mantienen su confianza en la ayuda de Dios y en el compromiso de su Iglesia. ?Yo no me olvidar? de ti? (cfr. Is 49, 15).

De la misma manera, extiendo un llamado al Gobierno Nacional y a los miembros del Ej?rcito de Liberaci?n Nacional para que superando las dificultades existentes avancen en el acuerdo base y lleguen a una negociaci?n de paz.

LA ASAMBLEA SOBRE LA MUJER

Esta Asamblea tendr? como punto central, la reflexi?n sobre la mujer en la Iglesia y en la sociedad.

El Evangelio nos advierte que no podemos ser lobos vestidos con piel de oveja, pero no nos proh?be que, como Jerem?as, Ezequiel y otros profetas m?s, seamos ovejas vestidas con piel de lobo.
El movimiento feminista hoy, como otros movimientos sociales en ?pocas pasadas, ha tenido que vestirse con piel de lobo con la ?nica finalidad de que el valor que defiende y al que la sociedad se muestra sorda, sea atendido, que ese valor se abra espacio en las conciencias de los dem?s y se le tome en serio.

La mujer, en efecto, se ha levantado ?como ha acontecido en otras situaciones ll?mense de colonizaci?n, de esclavitud, de racismo o de injusta miseria? para reclamar su verdadero valor de ser humano.

El sistema sexista aliment? el prejuicio de una mujer menos capaz que el hombre sobre la base de su sexo biol?gico. Las consecuencias fueron el desconocimiento y a?n rechazo de sus derechos pol?ticos, econ?micos, legales y educativos.

Estando as? las cosas, la mujer vivi? la experiencia de haber sido marginada, reducida a simple auxiliar del hombre, infravalorada sistem?ticamente y hasta considerada incapaz de tomar decisiones que se refieren a toda una comunidad.

El movimiento feminista ha tenido una visi?n del mundo que afirma la dignidad de la mujer como persona humana en todo su derecho, que critica los sistemas de patriarcado en lo que han sido violatorios de su dignidad y que reclama cambios profundos sociales, culturales, intelectuales y religiosos.

El movimiento feminista no es uniforme. Hay un feminismo que se aleja de la visi?n cristiana y se encierra en r?gidas dicotom?as ya de g?nero ya de determinismo biol?gico.

Pero hay tambi?n un ?feminismo cristiano? que busca la dignidad de la mujer en todos los campos sobre la base de la profunda verdad del Evangelio. Este feminismo es un canto de vida y de esperanza que brota del coraz?n de cada mujer de fe. Lo pude captar participando en alguno de los encuentros de mujeres como preparaci?n a esta Asamblea. Escuch? frases muy interesantes y significativas expresadas por las participantes.

Una de ellas afirmaba: ?El 90% de la Pastoral de la Iglesia est? a cargo de las mujeres?. Es dif?cil determinar con exactitud el porcentaje, pero es un hecho que la participaci?n de la mujer en la pastoral es enorme y merece la mejor de las Asambleas como signo de gratitud, de aprecio y de est?mulo para seguir en su vida ministerial en la Iglesia, como disc?pula y misionera de Jesucristo para que en ?l nuestros pueblos tengan vida.
Esta Asamblea las anime a seguir anunciando a Jesucristo con sus vidas, sus acciones y sus palabras. Que en su lenguaje, en sus narraciones, en la interpretaci?n de los s?mbolos b?blicos y contempor?neos, sigan conjugando su visi?n concreta de la vida con su imaginaci?n; que sigan uniendo su comprensi?n profunda de la Sagrada Escritura con los hechos individuales y culturales actuales, para que la voz del Se?or llegue como lo que es, el mensaje dirigido a nosotros hoy; que su ejemplo nos lleve a entender que la palabra de Dios se dirige en primer lugar a quienes la anunciamos; y que nos sigan ofreciendo esas intuiciones femeninas tan especiales sobre el Evangelio que muchas veces escapan a?n al m?s sagaz de los varones.

Escuch? otra frase interesante: ?Nosotras las mujeres somos capaces de generar un crecimiento espiritual en los varones y en la sociedad?. No hay duda de que la mujer sigue siendo mediadora entre Dios y los hombres. Gracias a una mujer, Mar?a de Nazareth, que acept? con su Fiat ser mediadora de la encarnaci?n, el mundo entero recibi? el Verbo de Dios. Gracias a la mujer, a una jovencita llamada Nino, las tierras del C?ucaso conocieron a Jesucristo. Gracias a una mujer, Clotilde su esposa, Clodoveo quem? lo que adoraba y empez? a adorar lo que antes hab?a quemado. Porque las l?grimas de una madre no pod?an quedar sin ning?n fruto, Agust?n lleg? a conocer y a amar a Cristo, belleza siempre antigua y siempre nueva. Gracias a una mujer, Teresa de Calcuta, el siglo XX, el de las masacres y los racismos, conoci? una de las m?s bellas formas del hero?smo de la caridad.

Por todo lo anterior, se comprende otra frase escuchada en esos encuentros: ?El mundo pide a gritos la sal y la luz de la mujer cristiana?.

El mundo y en especial el femenino espera que la mujer cristiana, con la valent?a que le infunde el Esp?ritu, tenga la audacia propia del ap?stol para ser disc?pula misionera de Jesucristo; manifieste la decisi?n firme de defender la vida, la familia, el matrimonio y la maternidad, aspectos ?stos que un feminismo de los a?os 70 quiso denigrar aduciendo que eran obst?culo para la verdadera promoci?n de la mujer; siga mostrando la creatividad de una constructora de paz y de justicia para ayudar a que la mujer salga de la situaci?n precaria actual que no tiene fronteras.

En efecto, la Organizaci?n Mundial de la Salud reconoce que el 70% de los 1.200 millones de personas que viven en la pobreza -aquellos seres humanos cuya existencia depende de menos de un d?lar diario- son mujeres.

Igualmente, entre el 80 y 90% de las familias pobres del mundo est?n encabezadas por mujeres. Unas mujeres que por lo dem?s, son propietarias ?nicamente del 1% de la tierra y suponen dos tercios de la poblaci?n analfabeta de la sociedad internacional. Todo esto se llama feminizaci?n de la pobreza.

Como Obispos venimos a esta Asamblea a escuchar a la mujer cristiana, sus gozos y esperanzas, sus frustraciones y anhelos; a captar mejor los profundos cambios que han acontecido en la mujer de hoy y a ser solidarios con todas las respuestas que desde el Evangelio y desde Aparecida puedan ser dise?adas en fraterna colaboraci?n para beneficio de la mujer colombiana que vive y se desgasta en favor de la vida, de la Iglesia y de la sociedad, con la fuerza del Esp?ritu, en nombre de Cristo y para gloria de Dios Padre.

Que el Esp?ritu del Se?or que descendi? sobre la Virgen Mar?a nos asista con sus luces para que podamos discernir la voluntad de Dios en este momento particular de nuestra historia y haga ?pr?speras las obras de nuestras manos?.


+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal
Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Hablan los obispos
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