Viernes, 01 de febrero de 2008
Madrid (Agencia Fides) - La Comisi?n Permanente de la Conferencia Episcopal Espa?ola (CEE) ha celebrado una reuni?n durante los d?as 29 y 30 de enero, al termino de la cual han emitido una nota ante las pr?ximas elecciones del 9 de marzo, en la que ofrecen a los cat?licos y a todos los que deseen escuchar algunas consideraciones que estimulen el ejercicio responsable del voto.

ANTE LAS ELECCIONES GENERALES 2008


NOTA DE LA CCVII COMISI?N PERMANENTE
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA?OLA


30 de enero de 2008


1. Los espa?oles hemos sido convocados a las urnas para el pr?ximo 9 de marzo. Como en otras ocasiones semejantes, los Obispos ofrecemos a los cat?licos y a todos los que deseen escucharnos algunas consideraciones que estimulen el ejercicio responsable del voto. Hablamos como pastores de la Iglesia que tienen la obligaci?n y el derecho de orientar el discernimiento moral que es necesario hacer cuando se toman decisiones que han de contribuir al pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos y a la promoci?n del bien com?n.

2. Con tal finalidad pensamos que es ?ste un momento apropiado para leer y meditar de nuevo la Instrucci?n Pastoral aprobada el 23 de noviembre de 2006 por la Asamblea Plenaria de nuestra Conferencia Episcopal bajo el t?tulo de ?Orientaciones morales ante la situaci?n actual de Espa?a?. Recordamos algunas ideas fundamentales de esta Instrucci?n, que han de ser comprendidas, por tanto, en el conjunto de aquel relevante texto.

3. Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera. S?lo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervenci?n sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los dem?s. Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidaci?n de la aut?ntica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera (n. 81).

4. Si bien es verdad que los cat?licos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, tambi?n es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida p?blica (n. 50).

5. Los cat?licos y los ciudadanos que quieran actuar responsablemente, antes de apoyar con su voto una u otra propuesta, han de valorar las distintas ofertas pol?ticas, teniendo en cuenta el aprecio que cada partido, cada programa y cada dirigente otorga a la dimensi?n moral de la vida. La calidad y exigencia moral de los ciudadanos en el ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democr?ticas (n. 56). No se debe confundir la condici?n de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculaci?n moral y la exenci?n de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral cat?lica. Pero s? que se atengan al denominador com?n de la moral fundada en la recta raz?n y en la experiencia hist?rica de cada pueblo (n. 55).

6. ?Es preciso afrontar - se?ala el Papa - con determinaci?n y claridad de prop?sitos, el peligro de opciones pol?ticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropol?gicos y ?ticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepci?n hasta la muerte natural, y a la promoci?n de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento p?blico otras formas de uni?n que contribuir?an a desestabilizarla, oscureciendo su car?cter peculiar y su insustituible funci?n social? (n. 56). La legislaci?n debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y espec?fico (n. 41).

7. No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiraci?n ninguna a la vida eterna (n. 13). En ese sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religi?n cat?lica en los curr?culos de la escuela p?blica, as? como el programa de la nueva asignatura, de car?cter obligatorio, denominada ?Educaci?n para la ciudadan?a? (n.18), que lesiona el derecho de los padres - y de la escuela en colaboraci?n con ellos - a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales. Es necesario promover un gran pacto de Estado sobre la base de la libertad de ense?anza y la educaci?n de calidad para todos.

8. El terrorismo es una pr?ctica intr?nsecamente perversa, del todo incompatible con una visi?n moral de la vida justa y razonable. No s?lo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la m?s dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer expl?cita ni impl?citamente a una organizaci?n terrorista como representante pol?tico de ning?n sector de la poblaci?n, ni puede tenerla como interlocutor pol?tico (n. 68).

9. La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por m?todos democr?ticos, pretendan modificar la configuraci?n pol?tica de la unidad de Espa?a (n. 73). Al mismo tiempo, ense?a que, tambi?n en este caso, es necesario tutelar el bien com?n de una sociedad pluricentenaria y - en palabras de Juan Pablo II a los obispos italianos - ?superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia naci?n y con comportamientos de solidaridad renovada? por parte de todos. Hay que evitar los riesgos de manipulaci?n de la verdad hist?rica y de la opini?n p?blica en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideol?gicas (n. 74).

10. En este momento de la sociedad espa?ola, algunas situaciones concretas deben ser tenidas muy particularmente en cuenta. Nos parece que los inmigrantes necesitan especialmente atenci?n y ayuda. Y, junto a los inmigrantes, los que no tienen trabajo, los que est?n solos, las j?venes que pueden caer en las redes de la prostituci?n, las mujeres humilladas y amenazadas por la violencia dom?stica, los ni?os, objeto de explotaciones y de abusos, y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse. Hay que trabajar tambi?n para superar las injustas distancias y diferencias entre las personas y las comunidades aut?nomas, tratando de resolver los problemas m?s acuciantes, como son el trabajo, la vivienda accesible, o el disfrute equitativo de la naturaleza, compartiendo dones tan indispensables para la vida como el agua y cuidando con esmero el patrimonio com?n de la creaci?n (n. 80). En el orden internacional, es necesario atender a la justa colaboraci?n al desarrollo integral de los pueblos.

Que el Se?or ilumine y fortalezca a todos para actuar en conciencia y conforme a las exigencias de la convivencia en justicia y libertad.
Publicado por verdenaranja @ 22:55  | Hablan los obispos
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