Lunes, 04 de febrero de 2008
Alfonso Aguil?
www.interrogantes.net



Junto a las aguas del Pac?fico, un d?a de oto?o de 1523, un grupo de soldados cansados y harapientos marcha errante en busca de un gran imperio que no aparece. Hasta ahora no han encontrado mas que dificultades. Sus compa?eros de conquista han sido el hambre, enfermedades, unas horribles emboscadas, traiciones... y la muerte.

Muchos llevan tiempo hablando de renunciar. La situaci?n se hace insostenible. Hay que volverse, dicen; no tiene sentido continuar as?; es una locura.

Pero Pizarro no es hombre de rendiciones. Sabe lo que quiere y tiene una decisi?n y un empuje a toda prueba. Cuando parece perdida toda esperanza y nadie piensa ya sino en dar marcha atr?s, protagoniza aquel episodio de inesperada audacia que ha quedado como uno de los gestos m?s gloriosos que se recuerdan.

Desenvaina su espada, traza con ella una larga l?nea en la tierra, de oriente a occidente, y lanza su reto: ?"Amigos, all? est? el Sur. Por ah? se va hacia la muerte y hacia la gloria. Por este otro lado, hacia la comodidad y la molicie. ?El que tenga coraz?n, que me siga!".

Hubo instantes de duda. Nadie se atrev?a a traspasar esa raya que tanto significaba. Pero finalmente unos pocos superaron el miedo y continuaron con aquella empresa que verdaderamente era una locura. Fueron trece, los trece de la fama, cuya audacia fue premiada con una haza?a que asombrar?a al mundo.

No todos los gestos de audacia a lo largo de los tiempos han sido premiados igualmente, pero es indudable que el mundo se mueve arrastrado por personas con car?cter. Las mejores p?ginas de la Historia se han escrito entre muy pocos. Las han protagonizado personalidades geniales que han dado un estilo propio a cada lugar y a cada ?poca. Son biograf?as que emergen llenando de colorido civilizaciones enteras, modelos de conducta en los que hay mucho que admirar e imitar. Y estos grandes personajes conocieron en su vida ?como cualquiera? momentos de aridez o de desastre en los que todo les parec?a in?til o imposible; pero su esp?ritu inquebrantable y su grandeza de ?nimo hicieron posibles esos imposibles, las realizaciones m?s elevadas, las m?s grandes empresas de todos los tiempos.

Por eso hablaremos de fortaleza y de generosidad, de templar la voluntad, de tener car?cter, de ser magn?nimos. De aspectos que son fundamento sobre el que construir una persona, cimiento firme para ser soporte del resto de las virtudes y cualidades, y que se logran con un continuado ejercicio de la voluntad: un entrenamiento que nunca acaba y que dice mucho de la val?a de la persona.


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