Viernes, 15 de febrero de 2008

AMERICA/MEXICO - San Juan Diego propuesto como modelo de discípulo y misionero en el XIII Congreso Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera. Carta del obispo de Cuautitlán Guillermo Ortiz Mondragón

 

Cuautitlán: Invitación para participar con el CONIAM 

Muy estimados hermanos miembros de la RIIAL: 

Les saludo con afecto deseándoles un tiempo de Cuaresma lleno de la Palabra de Vida que nos transforma para la comunión por el servicio a los más necesitados. Les comunico con mucha esperanza que el XIII Congreso Nacional de la Infancia y la Adolescencia Misionera, se realizará en la Diócesis de Cuautitlán, del 14 al 17 de Febrero del presente. 

Somos Iglesia Comunión que tiene la Misión de anunciar a Jesucristo. Por eso queremos que este evento sea una oportunidad para fortalecer esta identidad en cada Diócesis de la Iglesia que peregrina en México. De manera especial, que podamos trasmitir a todos los niños y adolescentes la invitación de Iglesia para encontrarse con Jesucristo de modo que, en comunión con los pastores, sean también misioneros del Evangelio en su familia, en su escuela, en su ambiente.

Este evento es oportunidad también para que la sociedad toda vuelva la mirada sobre la niñez y la adolescencia en todos los municipios y estados de nuestra República pues, siendo un alto porcentaje de la población, cobra gran importancia para quienes tienen la tarea de la Educación, de modo que, además de enseñar conocimientos, sea transmisora de valores que no sólo mantengan un equilibrio social, sino que proyecten a los niños y adolescentes a aspirar a un desarrollo pleno. Sobre todo para los padres de familia, es una invitación a renovar su comunión y responder mejor su responsabilidad de transmitir la fe a sus hijos y ser, como familia, escuela del más rico humanismo. 

En el marco de esta tarea educativa del Estado y de la Familia, está la Iglesia llamada a ser Luz y Sal. Tiene el gran desafío de conducir a cada fiel en su camino de educación en la fe para que se convierta en testigo de Jesucristo y transforme su ambiente participando en la edificación del Reino. Hemos elegido a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, nativo de Cuautitlán, como nuestro modelo para ser como él, discípulos y misioneros. La razón es la siguiente. Cuauhtlatoatzin (águila que habla, o el que habla como águila) nació en el barrio de Cayacatl aquí en Cuautitlán, según el Nican Mopohua. Se calcula, por otros datos que fue hacia el año 1457. Para 1521, año de la caída de la Gran Tenochtitlan (donde se asentó la actual Ciudad de México), había ya alcanzado la edad de 64 años. 

Tenochtitlan, Tlaltelolco, Atzcapotzalco y Cuautitlán eran los grandes centros urbanos y de comercio de aquella época. Por esa razón, más que Tenochtitlan, que había quedado devastada por la conquista, fue Cuautitlán un centro de evangelización. En 1522 llegaron los primeros frailes y probablemente hacia el 1524 fue bautizado con el nombre de Juan Diego. Desde entonces no dejó de frecuentar su peregrinar hacia Tlaltelolco para recibir la enseñanza de los sacerdotes. 

Conviene recordar que los misioneros, pero más los conquistadores, se preocuparon por imponer costumbres y criterios en la vida de los nativos. Ellos tenían la costumbre de bañarse dos o tres veces al día, andaban semidesnudos. Les prohibieron ambas cosas. Por eso su vestimenta tiene ya otra forma, el calzón largo y la camisa de manta. De paso esto propició que por falta de aseo y con el cubierto el cuerpo, pronto hubiera entre ellos plagas de piojos, pulgas y, en consecuencia, otras enfermedades. 

Cuando la Madre del Cielo, nuestra Señora de Guadalupe, vino a su encuentro en 1531, Juan Diego tenía ya siete años de haber sido bautizado y de mantenerse fiel a la catequesis. Ya era, podríamos decir, discípulo del Señor a través de la Doctrina de los frailes franciscanos. Según un testimonio asentado en las Actas del 1666, el Obispo le concedió el poder recibir la Comunión tres veces por semana, atendiendo a su devota y constante presencia en la Eucaristía; según una tradición el mismo Obispo le regaló su sombrero pues al verlo tan constante se lo dio para que se resguardara del sol. Es la razón por la que en la pintura de Cabrera es representado con un sombrero negro, no español sino eclesiástico, y que no se pone en la cabeza sino que o está en el piso o lo lleva en el pecho. 

El encuentro con la Virgen le da a Juan Diego un gran impulso en su vida de fe. Tiene la experiencia del Cielo, escucha hablar en su propia lengua y contempla las expresiones propias de su religiosidad, pero sobre todo la Morenita le dice que es la Madre del Verdadero Dios por Quien se vive. Toda la experiencia que vive Juan Diego lo llena de Dios y se convierte en mensajero de la Virgen de Guadalupe y, después, al quedar al cuidado de la Ermita erigida para conservar su Tilma, se convierte en catequista. Él con gran gozo transmite a sus paisanos y a los europeos que siguen llegando, el Mensaje de Jesucristo y la alegría de su encuentro con la misma Madre del Señor. Por eso nuestro lema es una invitación a todos, especialmente a los niños y adolescentes para “Que seas como san Juan Diego, discípulo y misionero”. 

Me dirijo a Ustedes, queridos hermanos y hermanas miembros de la RIIAL, con el fin de buscar caminos de atención a los niños y adolescentes. Muchos de ustedes han hecho una gran labor difundiendo los valores del Evangelio de la Vida, creando lugares de encuentro en el ciberespacio, propiciando el diálogo y la confluencia de caminos. 

Seguramente este XIII Congreso de la Infancia y la Adolescencia Misionera nos dará a todos la oportunidad de tomar conciencia de nuestro ser Iglesia Misionera y de ver en San Juan Diego Cuauhtlatoatzin un modelo para aprender a ser discípulos y misioneros. 

Estamos procurando, a través de Catolic.net poder dar información sobre el evento. Aunque con pocos recursos, pero con el espíritu que hemos aprendido en la RIIAL, tenemos la página [email protected] por si quieren consultar o enviar algún reportaje o preguntas. El sacerdote encargado de Comunicación en esta Diócesis es el P. Francisco Pérez Téllez [email protected] por si pueden conectarse con él.

Unidos en oración y comunión:

 

+ Guillermo Ortiz Mondragón

Obispo de Cuautitlán

 

 

 

 

 

 

 

 


Publicado por verdenaranja @ 22:54  | Hablan los obispos
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