S?bado, 16 de febrero de 2008

El Área  de Pastoral Social  de la Diócesis de Tenerife ha difundido un tríptico con una reflexión para ayudar a llevar adelante la campaña "Auteridad par compartir".

 

OJOS ABIERTOS

Vivimos en una época de cambios acelerados; después de habitar el planeta durante miles de años, sólo hemos necesitado unas cuantas décadas para llegar a la energía nuclear, a la revolución informática o a la bioingeniería. 

Asistimos a un cambio en la percepción del trabajo y, con ello, de la forma de vida. Estamos ante un nuevo y profundo cambio en la economía, pasando de una sociedad
industrial a otra de servicios. 

Ante esta imagen de desarrollo, descubrimos la violación de la dignidad de las personas, en forma de actitudes egoístas, intolerantes o xenófobas. El funcionamiento de este sistema, genera bolsas de pobreza y de exclusión social en colectivos, pueblos e, incluso, continentes, que se convierten en población sobrante, fuera del sistema. 

La pobreza se asienta no sólo en el Sur del Planeta, sino que también en el Norte existen
grupos de excluidos y de empobrecidos. Además, en los mal llamados países del Tercer
Mundo, se han creado grandes fortunas, por supuesto, minoritarias. 

Históricamente, existían redes de solidaridad primaria que resolvían gran parte de los problemas sociales.

En la actualidad, la mayoría de estas redes de solidaridad (familia, parroquia, comunidad, gremios,...) han desaparecido o se encuentran muy debilitadas. 

El mercado económico y los medios de comunicación se presentan como la única salida a estas situaciones.
Aparecen como los símbolos del nuevo orden mundial, influido por el sistema neoliberal capitalista, que absorbe a la persona en su espiral de dinero y poder y la
incapacita para la solidaridad y el compromiso responsable participativo en el bien común. 

Detectamos la ineficacia de ciertos programas que, en general, sirven más para la buena imagen de los que los realizan y su rentabilidad política, que para responder a las necesidades reales de los ciudadanos y ciudadanas. 

Sin embargo, detectamos una creciente preocupación por lograr un desarrollo sostenible
y por el cuidado responsable del Medio Ambiente. 

 

CORAZÓN SENSIBLE 

El acercamiento a esta realidad sufriente, nos invita a todos, de modo especial a los  creyentes en un Dios Padre misericordioso, a no estar impasibles.
La dignidad de la persona, el dolor y el sufrimiento de tantas víctimas, nos mueven a implicarnos en su favor y a participar en la transformación de las personas, de las estructuras y de la sociedad. 

El patrón de desarrollo de un Norte poderoso sólo es sostenible si se mantiene la desigualdad extrema. be otra manera, los recursos mundiales no alcanzan para todos. Nacer en un país significa poder vivir más de ochenta años, mientras que nacer en otro supone no llegar los cuarenta. 

La falta de trabajo produce pánico social; no tenerlo supone sentirse olvidado y lleva consigo la exclusión y la miseria. El sistema excluye, convirtiendo a personas en objetos inútiles. 

El "tener más" se asocia a "ser feliz" y las nuevas técnicas nos facilitan caer en el consumismo 

Actualmente, nuestra sociedad se encuentra baja de valores éticos, "vale todo" para el
enriquecimiento económico y aunque esta cultura no satisface al ser humano, se acallan las conciencias de modo acrítico y consumista. 

El SISTEMA se esfuerza en aparecer y demostrar que es solidario con las víctimas,
pero la propia realidad de éstas, nos demuestra que la causa de su situación está
en el propio SISTEMA. 

La solidaridad, el compartir, la austeridad, la dignidad de la persona, etc., no pueden ser manipulados ni empleados al servicio de intereses que no sean para rescatar a las víctimas de su situación y devolverles su dignidad como personas.. 

Porque creemos en ello y porque aspiramos a una sociedad más humana, es por lo que
pretendemos explorar y andar, junto con otros, nuevos caminos de justicia, que nos vayan llevando a la realización de una sociedad diferente, más justa, fraterna y pacífica. 

MANO PRONTA 

Las pinceladas de la realidad descritas anteriormente, iluminadas por la mirada de Dios Padre, que nos hace hermanos y hermanas, nos impulsan a cambiar nuestra forma de vivir y de actuar. Este es un modo de ser y hacer memoria viva de Jesucristo que vivió comprometido. 

La construcción de un espacio social alternativo donde se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas, en la línea del proyecto del Reino de Dios es imposible sin este cambio en las actitudes personales y en los comportamientos. 

La iniciativa "AUSTERIDAD PARA COMPARTIR" pretende:

Promover una forma de ser y un e vida que favorezcan el cambio d personales, colectivas y sociales en hábitos de solidaridad, de participación, de compromiso activo y responsable que den como resultado la

transformación de la persona y del tejido social. 

ACTITUDES A FOMENTAR

Austeridad para compartir tiene como objetivos principales: En el ámbito de la vida privada y relaciones cercanas

Consumo responsable y crítico. Las 3 Rs.

Igualdad y no violencia.

En el ámbito laboral.

Defender el "Trabajar menos para trabajar todos".

Participación.

En el ámbito social y eclesial.

Participar como ciudadanos/as con carácter solidario en las decisiones colectivas.

Reclamar cauces de participación.


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