Martes, 19 de febrero de 2008
Carlos Peinó Agrelo Peregrino, cursillista, colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus del Siervo de Dios Manuel Aparici nos sigueenviando información.

MANUEL APARICI: RECORDANDO LA HISTORIA

CAUSA DE CANONIZACIÓN DEL CURSILLISTA

FORMADOR DE DIRIGENTES

 

            «El problema más importante que tiene la Juventud de Acción Católica en aquellos años –le dice Manuel Aparici a Alberto Martín Artajo a la sazón Director seglar de la Junta Técnica Nacional de Acción Católica– era cubrir los huecos dejados en sus cuadros directivos por los siete mil jóvenes que triunfaron con ocasión de la Cruzada [...]»[1], pero resultaba difícil buscar las personas adecuadas que pudieran dirigirla y, sin embargo, era urgente cubrir rápidamente esos puestos.

            Precisamente, «uno de los puntos que se trató en la Asamblea Nacional de Toledo fue [...] «la reorganización de la Obra y las actuaciones más aconsejables durante el año 1940. Asimismo, se estimuló a los Consejos Diocesanos a reanudar la organización de Cursillos de Formación de Dirigentes [...].

            »Así, en 1940, se organizan los primeros Cursillos de Formación en varias Diócesis, además de los Cursillos Nacionales y de Formación de Profesores de Cursillos para consejeros y propagandistas del Consejo Superior dirigidos estos últimos por Manuel Aparici.

            »La satisfactoria experiencia obtenida con ellos anima al Consejo Superior a proseguir el camino emprendido y a proponer a los Presidentes Diocesanos un plan orgánico y completo de formación de dirigentes del que nacieran los cuadros eficientes que la Acción Católica juvenil necesitaba y les ofrece su ayuda.

            »Comprendía este plan: Cursillos de Adelantados de Peregrinos (dirigentes diocesanos), de Jefes de Peregrinos (dirigentes comarcales y parroquiales), de Guías de Peregrinos (jefes de decuria) y de Instructores Parroquiales de Aspirantes. La realización de este plan fue la preocupación primera del Consejo Superior de la Rama de los Jóvenes de Acción Católica en 1941.

            »En esos años, la Obra se consagra a la tarea de formación de dirigentes y a la intensificación de los trabajos apostólicos, no sólo en el campo de la Acción Católica, sino en todas las instituciones sociales, infundiendo en los miembros de la Rama una verdadera y auténtica orientación apostólica para la vida, que la hacía reaccionar en todo instante como enviados del Señor» [2].

            «Esta renovación era todavía más difícil toda vez que «tras la enorme sangría de la guerra -escribe Aparici- viene ahora otra no menos gloriosa mutilación en el cuerpo de la ya veterana Juventud de Acción Católica. A centenares, estos jóvenes, se dan a los Seminarios y a los Noviciados para cubrir los huecos de los 11.000 sacerdotes sacrificados por los enemigos de Dios [3] [...]. Muchos renunciaron a sus carreras recién terminadas o a un brillante porvenir ya al alcance de la mano ... » [4].

 

            «Una vez más Manuel Aparici volvió a ser el hombre de absoluta dedicación a esta tarea, el instrumento “natural” del Señor por su historia anterior y por su labor en aquellos años en los cuales el espíritu de la Juventud sale enfervorizado. Continuaba de Presidente Nacional a pesar de que ya contaba casi con 37 años» [5].



[1]  Carta de fecha 15 de julio de 1940 (C.P. pp. 9067-9072).

[2]  Informe de los Peritos Archivistas (C.P. pp. 9504-9638).

[3]  «Una de las actividades que tenía in mente Manuel Aparici, después de la guerra, era la provisión de vocaciones sacerdotales, no sólo para el clero regular sino también para las órdenes religiosas» (Felipe González Sánchez. C.P. pp. 283-300).

[4]  Informe de los Peritos Archivistas (C.P. pp. 9504-9638).

[5]  Informe de los Peritos Archivistas (C.P. pp. 9504-9638).


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