S?bado, 23 de febrero de 2008

Carta pastoral con motivo del Día del Seminario (9 de marzo de 2008) de su Eminencia el Cardenal de Sevilla  Don Carlos Amigo Vallejo.

SI ESCUCHAS HOY SU VOZ

 

Si escuchas hoy la voz de Dios, que no se endurezca tu corazón. Al contrario: déjate llevar de la mano de Dios. Buena recomendación es ésta, particularmente dirigida a quienes son llamados por el Señor para responder a una vocación de servicio a la Iglesia, en el ministerio sacerdotal.

 

            Tenemos que reflexionar sobre estas palabras con motivo del Día del seminario. Pues, cuando hablamos del Seminario, no debemos identificarlo solamente con el lugar donde se forman los seminaristas, sino que es algo propio de todos, que nos incumbe y que siempre tenemos que considerar como una tarea personal.

 

            El Seminario y las vocaciones para el sacerdocio son algo inseparable. Por eso, la promoción de nuevos candidatos que se preparen para ser sacerdotes, también nos responsabiliza a cada uno. Hay que “ayudar” a Dios para que su llamada tenga respuesta en el corazón de los hombres.

 

            Unos u otros, todos, tenemos que emprender una entusiasmada y eficaz campaña vocacional. Lo primero, hablarle a Dios y decirle cuánta necesidad de sacerdotes tiene su Iglesia. Pedirle, y confiar que su ayuda no nos ha de faltar. Esta oración de súplica es imprescindible.

 

            Después, hablar de Dios a la familia y a los jóvenes, y decirles lo que el Señor quiere y lo que la Iglesia necesita: sacerdotes que sirvan a la comunidad, que haya jóvenes que se presten a ser esos servidores.

 

            A los jóvenes habrá que presentarles la posibilidad de ser sacerdotes, no sólo como una opción más en la vida, sino como la primera que se debe elegir, si uno se siente llamado para ello.

 

            Los jóvenes y la familia son el objetivo pastoral diocesano para este año. Como decía en la carta pastoral Juventud y Familia, la vocación es una llamada de Dios, que se traduce en un deseo interior de seguir fielmente a Jesucristo y realizar la misión de acercar los hombres a Dios.

 

 

            El Señor sigue poniendo en el corazón de los jóvenes el deseo de servir a Jesucristo y a su Iglesia. Pero esa propuesta vocacional se encuentra con el parapeto del miedo a tomar una decisión generosa y valiente, y a emprender el camino para ser sacerdote. Puede existir, incluso, un temor a perder la libertad. Cuando, más bien, habría que decir que esa libertad ya se encuentra hipotecada por el temor, y que solamente se puede liberar en una incondicional entrega a Jesucristo y al bien de los demás. Acerquemos los jóvenes a Cristo, pongámosles a su lado, hagámosles ver el rostro del Señor. Lo demás vendrá por añadidura.

 

            En la familia es donde, con el apoyo de los padres, se puede escuchar mejor la llamada vocacional al sacerdocio. La familia es escuela de los más grandes ideales. También el de la vocación al sacerdocio. Que los padres recuerden a los hijos que, si Jesús les llama, que no tengan miedo. Que confíen en Él y no quedarán decepcionados. Pero, ese temor a seguir la vocación sacerdotal, no sólo es de los hijos. También los padres sienten inquietud y hasta miedo de los riesgos a los que se expone su hijo. ¡No tengáis miedo! La alegría de ver feliz a vuestro hijo pagará con creces la inseguridad que ahora podáis sentir.

 

            Si escuchas hoy su voz y la sigues, habrás llenado tu vida con los sentimientos y el ministerio de Cristo. Si escuchas hoy su voz, no esperes a responder mañana, cuando hayas disipado todas las dudas, pues el corazón puede endurecerse y olvidar.

 

            Esperamos vuestra ayuda para el sostenimiento de nuestro Seminario, pero, sobre todo, la oración de súplica al Señor, Padre y Pastor de nuestra Iglesia para que nos conceda las vocaciones que necesitamos. Seguro que seremos escuchados.

 

            Con mi bendición.


 

 

            + Carlos Amigo Vallejo

            Cardenal Arzobispo de Sevilla

 

 

 

 


Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Hablan los obispos
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