Domingo, 02 de marzo de 2008

Comentario a las lecturas del domingo cuarto de  Cuaresma - A, publicado en el Diario de Avisos el domingo 2 de Marzo de 2008 bajo el epígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

¿Quién es el ciego?


DANIEL PADILLA


Esta página del ciego de nacimiento, con todo el polémi­co interrogatorio a cargo de los fariseos, nos muestra tres actitudes religiosas bastante comunes y nos plantea una seria duda. Las tres actitudes, representadas en el ciego, en sus padres y en los fariseos, son: la apertura confiada, el miedo a lo religioso y el legalismo paralizante.


La apertura confiada. Aquel ciego, amigos, era un pobre. Un pobre de Yahvé. No tenía nada. Y, por eso, puso toda su confianza en el "Señor que pasaba". Se dejó querer. "¡Qué pronto se hace pobre, aquél que se siente amado!", decía San Francisco de Asís. Observen la rudimentaria técnica curativa de Jesús: "Escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos y le dijo: Vete a lavarte en la piscina de Si-loé". Y observen la docilidad del ciego: "Fue, se lavó y vio". Así de simple. Más que un "ciego", lo que tenía era una fe "ciega". Y, con ella, consiguió lo que quería. Luego, una vez curado, se dedicó a dar testimonio del hecho: "Yo sólo sé que antes era ciego y ahora veo". Y este testimonio valiente le llevó, en primer lugar, a un razonamiento teológico: "Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su vo­luntad. Si éste no viniera de Dios no tendría ningún poder". ¡Amigos, la fe, aunque nos introduzca en el misterio, no sue-le ser absurda; es razonable! Por eso, ese testimonio valiente le llevó, en segundo lugar, a entregarse a Jesús que le dijo: "Yo soy el Hijo de Dios, el que habla contigo". Y el ciego no lo dudó, sino que hizo con naturalidad un emocionado acto de fe: "Creo, Señor". La razón y la fe se dieron la mano. ¡Cuánta sa­biduría cristiana en este. hombre que no sólo abrió los ojos del cuerpo, sino los del espíritu!


El miedo a lo religioso. Cuando los fariseos preguntaron a los padres del ciego sobre su "vinculación a Jesús", eludieron el tumulto y contestaron: "Nosotros sabemos que ése es nues­tro hijo y que nació ciego; cómo ve ahora, no lo sabemos". "Miedo", se llama eso. Miedo a comprometerse religiosamen­te. Miedo a que la religión les trajera algún disgusto, alguna exigencia. Queremos ser religiosos, sí. Pero, disimulados en­tre la masa. "A mí no me meta usted en líos", solemos decir. Preferimos hacer un día un esfuerzo "extra", pero pasar des­pués desapercibidos todo el año, diluidos en la masa, en me-dio de la multitud. Cerca y lejos a la vez. Sin militancias con-cretas. En esa difusa "tierra de nadie" que solemos resumir en esa frase ambigua: "Yo ya cumpla con Dios y con la Iglesia".


El legalismo paralizante. Los fariseos, ya se sabe, como siempre. Los de ayer y los de hoy. Sacando siempre la punta al mismo lápiz. Haciendo casuística y moralina a todas las ho-ras y sobre todas las personas. Analizando al microscopio la vida de los demás: "¿Quién te ha curado? ¿Cómo lo ha hecho? ¿Y por qué en sábado?" Así seguirán siempre. Haciendo en-cuestas sobre las conductas ajenas. Luego las condenarán, porque no se ajustan a su modelo. Para ellos, lo importante no es "hacer lo bueno" sino que "no sea en sábado". No interesa el "ser", sino la "circunstancia". A los fariseos de ayer y de hoy no les va el refrán que dice: "Haz el bien y no mires a quién". Lo cambian por este otro: "Haz el bien pero según a quién".


He aquí las tres actitudes que se dieron en esta curación del ciego y que son corrientes en nuestro cristianismo actual. Pe-ro les he dicho también que, además, me nace una duda: "¿Quién era el verdadero ciego? ¿El que se lavó en la piscina de Siloé? ¿O todos los obcecados fariseos –"tienen ojos y no ven"- que se pasaron, -que nos pasamos- la vida visualizando los actos de los demás, mirándolos a trasluz, buscándole tres pies al gato, rizando el rizo de legalismos paralizantes? Sí, dí­ganme: "¿Quién es el ciego?".


Publicado por verdenaranja @ 19:21  | Espiritualidad
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