Domingo, 02 de marzo de 2008
Enviado por Carlos Peinó Agrelo Peregrino, cursillista, colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus del Siervo de Dios Manuel Aparici.



MANUEL APARICI: RECORDANDO LA HISTORIA

«COMPROMISO DE PEREGRINO»

 

Modesta edición, 1948, que recoge el pensamiento de Manuel Aparici sobre la Peregrinación a Santiago. En el prólogo, Juan Candela Martínez, a la sazón Presidente del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica de Murcia [1], cuando Manuel Aparici era Presidente Nacional, escribe:

«[...] Nosotros nacimos a plena vida de la Juventud de Acción Católica de España, llevados de la mano de aquel Aparici de la inmediata posguerra, que incansable recorría las Diócesis recién liberadas […].

»Porque como el mismo Aparici nos dirá después, “toda gran  empresa  requiere  un pensamiento común en quienes la sirven” […].


»No es tanto, pues, hoy y ahora, el oír, el leer y el meditar lo que Aparici ha dicho sobre Peregrinación, un deber de justicia y de gratitud cuanto una necesidad ineludible que nos marca nuestra condición de dirigentes y jóvenes que vamos a dar cima en el próximo agosto a la proyección histórica y concreta de la esencia misma de nuestra Obra, la cual hemos de legar a las futuras generaciones, y sobre todo a nuestros Aspirantes, con la pureza y ortodoxia con que la recibimos.


»Y como la esencia de nuestra Obra es peregrinar y, en no poco, peregrinar por los ideales y con el estilo que nos marcó Aparici, el COMPROMISO DE PEREGRINO que Aparici redactó es la síntesis de cuanto puede definirnos y de cuanto tenemos que realizar […].


»Es precisamente el molde de aquel ya viejo y perennemente vivo COMPROMISO DE PEREGRINO del que se ha servido Manuel Aparici, desde su dulce altura sacerdotal y desde el acervo de amores, desvelos y experiencias que fue toda su vida de joven de Acción Católica y de Presidente Nacional, para trazar toda la teoría de nuestra Obra. Y lo hizo no sólo para inmediata enseñanza de cuantos peregrinamos a Santiago en este Año Santo de 1948, sino también con la previsora intención de legar a todas las generaciones juveniles hispánicas cuanto el Señor quiso que fuese el pensar, el sentir y el obrar de la Juventud de Acción Católica, según pudo percibirlo y adivinarlo –el que era ya, por designio de la Jerarquía, Capitán de Peregrinos–. De la forma misteriosa y feliz con que siente la voluntad de Dios él que es mayor y guía entre los hermanos.


»Por eso es posible ver en el contenido mismo de estas glosas a cada uno de los puntos principales de nuestro “Compromiso de Peregrino”, ese claro sentido trascendente a lo puramente circunstancial de un par de fechas ciertamente importante, pero al fin pasajeras e históricas, que son el 28 y 29 de agosto de 1948. Porque tales glosas calan en lo hondo de la teoría de la peregrinación con ánimo de desvelarnos justamente lo teológico, lo ascético y lo místico de aquella, que si tendrá su plasmación muy clara y expresiva en la próxima epifanía triunfal de Santiago de Galicia, ha de ser base perenne de nuestro pensar y vivir como Juventud de Acción Católica a través de todos los tiempos, mientras el Señor sea servido de mantener en la Iglesia española aquel brote fecundo de su Amor, configurándolo como una encarnación viva y ejemplar de la Palabra y la Vida de Jesús, alzada ante un mundo que necesita hoy y necesitará siempre de la Vanguardia de Cristiandad.


»La aportación en este sentido de Manuel Aparici es valiosísima para la Juventud de Acción Católica de España. Con ello se responde también a la pregunta de muchos: ¿Qué hacer, qué decir, qué pensar cuando regresemos de Santiago? Para quienes planteen el problema de forma radical y casi angustiosa, él da una visión de la peregrinación como tarea permanente […].


»Son, pues, los capítulos que siguen una serie de artículos publicados por Manuel Aparici en nuestro semanario nacional SIGNO, tan amado de él y de toda la Juventud de Acción Católica No todos, sin embargo […]. Por último, el artículo “Plano de la Cristiandad futura”, a pesar de su brevedad, es de tal densidad en sugerencias, que él, por sí solo, basta para proporcionar ideas con que entender glosados algunos puntos del COMPROMISO no específicamente tratados bajo su rúbrica particular.


»El libro queda así con la primitiva redacción y frescura de ideas con que fue elaborándose en SIGNO, salvo contadísimos retoques hechos por el propio autor, coronado con el Capítulo la “Peregrinación y el Papa”, que, sin ser una glosa concreta a algún apartado del COMPROMISO, es, sin duda, un digno colofón que Aparici ha querido poner a toda la teoría de nuestra Peregrinación que desde 1934, 1936 y concretamente desde el 14 de marzo de 1937 no se concibe sin que la figura, la palabra y la presencia, en fin, venerables del Pontífice la presidan […].


»Y porque aun esto sea apoyado con palabras del propio Aparici, consignaremos aquí lo que él mismo dirá más adelante:


“No pretenden ser estos artículos un tratado de todo lo que el compromiso de peregrino enuncia y menciona, sino una ayuda a la que me obliga el título de Capitán que me otorgasteis”. La nota de modestia es evidente, pero no extraña, como sabemos, en el autor. Mas es justamente este título de “Capitán de Peregrinos”, que le otorgó la Juventud de España, con el que Aparici se presenta de nuevo a ella por medio de esta obra, y el que, por estar bien justificado y atribuido según lo siente el sincero y apasionado corazón de esta misma Juventud, basta para privarnos de intentar por nuestra parte una presentación del autor, al uso en todas las líneas preliminares de un libro. Dicho intento hubiera sido imperdonable para una generación como la nuestra, que recibió de los labios y la pluma de Manuel Aparici las primeras noticias de nuestra Obra y aprendió de su vida el amor y la generosidad con que hay que servirla.


»Como queda explicado que fue sólo el amor que Aparici tiene a esta Juventud de nuestra Diócesis el que le llevó a consentir que fuéramos los meros recopiladores y editores de su doctrina, a nosotros sólo nos resta testimoniarle aquí nuestra gratitud y pedir al Señor porque sus palabras calen cada vez más en el alma de la Juventud a quienes van dirigidas»  [2].


 

 



[1]  Conoció a Manuel Aparici en la Peregrinación de los Jóvenes de Acción Católica al Pilar de Zaragoza en 1940. Tenía 21 años. Más tarde le trató como Consiliario Nacional; él seguía siendo Presidente Diocesano. El trato fue muy amistoso y fraterno, con un fondo de espiritualidad y afán apostólico. Ha sido testigo en su Causa de Canonización, etc. (C.P. pp. 628-642).

[2]  Manuel Aparici Navarro, Pbro., Ex-Presidente Nacional de la Juventud de Scción Católica Española. Ediciones del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica. Murcia 1948, con las debidas licencias.


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