Domingo, 02 de marzo de 2008

"Justicia para los Pobres en África-Retos y Experiencias", ponencia presentada por Su Eminencia el Cardenal Policarpo Pengo, Presidente de SECAM, Arzobispo de Dar es Salaam/Tanzania para la conferencia internacional, organizada por Misereor con la ocasión de su 50 Aniversario en Johannesburg en Sudáfrica  el 18 y 19 de Febrero de 2008.

 

JUSTICIA PARA LOS POBRES.

 

 

Permitidme empezar por felicitar a  Misereor y a través de Misereor a la Conferencia Alemana de Obispos Católicos y a los Católicos en Alemania, por los 50 años jubilares de esta institución, que ha llegado a ser un signo de esperanza y un pilar concreto contra al pobreza y la injusticia en nuestro continente. Estamos agradecidos por su ayuda continua y generosa.

 

Nuestra perspectiva.

 

Al principio del tercer Milenio, África está todavía afrontando un sin fin de problemas, algunos de los cuales están enumerados en los lineamenta  para el próximo Sínodo sobre África como sigue: "la carencia de recursos para la salud y la educación, la terrible epidemia del SIDA, la pesada e insoportable  carga de la deuda, el horror de guerras fraticidas fomentadas por  el tráfico de armas sin escrúpulos, el vergonzoso y lastimoso espectáculo de personas refugiadas y desplazada". (Lineamenta introducción).

 

Al mismo tiempo la situación en África más que nunca antes, varía de región en región, de país a país e incluso dentro del mismo país. Hay muchos signos de esperanza pero también suficientes razones para el escepticismo. Como cristianos definimos lo último como retos y nuestro compromiso de base ahí.

 

En este ponencia deseo describir algunas observaciones generales y proponer ciertas líneas, que pertenecen a África como un todo. Yo no pretendo cubrir todos los aspectos de los permanentes desarrollos sociales, económicos y políticos de África.

 

Presento la perspectiva del Simposio de la Conferencia Episcopal de África y de Madagascar (SECAM) exponiendo la perspectiva de la enseñanza social católica, más especialmente la opción preferencial bíblica por los pobres.

 

En esta perspectiva, lo primero de todo es importante mencionar el hecho que hay una multitud de actividades y proyectos, que miembros de nuestra Iglesia están comprometiéndose en orden a animar las condiciones concretas de vida de los hombres y mujeres en África. Todos estos esfuerzos en el terreno de la salud, educación, trabajo social, agricultura, instituciones micro financieras, etc..., son más que simple caridad. Todos ellos subrayan el papel profético de la iglesia en todos los niveles, pero especialmente en el nivel de base, i.e., donde la necesidad del día a día del pueblo existe. Estas actividades eclesiales muchas veces organizadas sobre una base de voluntariado y llevadas generosamente por nuestras iglesias compañeras en el Norte, son un testimonio viviente del evangelio y una contribución sustancial para superar la  injusticia.

 

En este ponencia, sin embrago, desearía hacer hincapié a las injusticias estructurales que África está afrontando y hablaré acerca de nuestros esfuerzos para dirigir este problema.

 

El reto: Globalización e injusticia en África.

 

La globalización, en una perspectiva africana, tiene  por un lado que ser aceptada como un desarrollo irreversible, por otro lado debe ser tratada con una vía mucho más eficiente y pro-activa.

África no es por sí misma un continente marginado, siempre y cuando a la política global establecida se refiera. El papel de África en el desarrollo económico del mundo, sin embargo permanece marginal. Aunque las tasas considerables del crecimiento económico se pueden observar en muchos países africanos, la participación de África en el comercio del mundo está disminuyendo. Hay injusticias a nivel global.

 

El presente debate acerca de los Acuerdos de la Sociedad Económica (EPAs) son solamente un ejemplo. Teóricamente apuntando a una mayor liberalización de mercados, estos cuerdos llegarán a ser otro instrumento de dominación por los productores poderosos de Occidente – con efectos perjudiciales, por ejemplo, en la producción agrícola en África.

 

La Iglesia ha condenado siempre tales condiciones de comercio injusto:

“El principio de libre comercio no es por mucho tiempo adecuado para regular los acuerdos internacionales. Puede ciertamente funcionar cuando ambas partes están por igual económicamente… Pero el caso es completamente diferente, cuando las naciones implicadas están lejos de la igualdad… Se debe declarar abiertamente que, en este caso, el principio fundamental de liberalismo (como es llamado), como la norma para negocios  de  mercado, está abierto a cuestiones un concepto positivo para estos hombres serias” (Populorum Progessio, 58).

 

La globalización ofrece oportunidades a las personas africanas. Muchos africanos han fundamentado su propio lugar en la esfera del negocio global así como en instituciones internacionales. La migración es  un concepto positivo para estos hombres y mujeres. Estratos mayores de la población son, sin embargo, todavía excluidos  del acceso básico a la esfera del mercado y permanecen limitados para la subsistencia a economías de clara supervivencia.

 

“La carencia de educación es tan seria como la carencia de alimento” (Populorum Progressio, 35)

 

Además, el continente africano ha sido siempre descubierto en los años recientes como una base de recurso para el progreso industrial y de un mercado potencialmente creciente. Pero África apenas tiene el poder de regateo para decidir sobre el uso de sus propios recursos. El continente es un sujeto de decisiones que son hechas desde fuera.

Frecuentemente las personas pobres e indefensas en las áreas, donde industrias atractivas están operando, son los únicos que sufren más de la orientación irresponsable de ciertas compañías hacia un mercado de puro provecho, sin otra perspectiva en la situación viviente de las personas.

En términos de influencia política, África tiene hoy día una voz más importante que nunca antes. Todavía se toma mucho más tiempo en organizar una intervención internacional tal como fuerzas armadas para situaciones de crisis en África que para  otras regiones en el mundo. Tenemos que preguntar la siguiente cuestión: ¿Son las vidas de las víctimas africanas menos importantes que las de otras partes del mundo? Después de todo, son muertos con  armas que son producidas fuera de África.

Las crecientes aportaciones de China, India, Rusia y otros “nuevos” poderes en África tendrán también un precio. En el presente, parecen proveer nuevas oportunidades para el desarrollo.  Sin embargo en el futuro deben que ser pagadas por una amplitud adicional de dependencia de África  sobre participantes internacionales. Mientras nosotros hemos luchado contra el colonialismo, neo-colonialismo y apartheid,  parecemos estar ciegos a las dependencias nuevamente emergentes en el Este.

 

 

3. NUESTRA RESPUESTA

 

“La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, Justicia y Paz. Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la Luz del Mundo” (Mt 5, 13-14) no pude dejar de tratar la causas de tanto odio, injusticia y guerra en el continente. De hecho, la urgencia de esta Segunda Asamblea Especial está unida al sufrimiento de los pueblos de África, y la situación de deshumanización y de opresión que persiste en el continente. África está haciendo frente a todo un conjunto de  conflictos y problemas que son centrales a los retos de la evangelización hoy día en África”. (Lineamenta 10)

 

Estos retos, definidos en los lineamenta para el próximo Sínodo Africano (2009), no pueden ser resueltos desde fuera  del continente. Deben ser asumidos por protagonistas africanos. Si se han de tomar cambios razonables y sustanciales,  tendrán que ser  consecuentemente y radicalmente instados  y  librados por organizaciones africanas, incluyendo la Iglesia, que trabaja en colaboración con otras iglesias y organizaciones no gubernamentales.

 

Por ejemplo, nuestra  firmísima colaboración  con nuestras hermanas y hermanos protestantes desde el Consejo de Iglesias Africanas (AACC) en asuntos de apoyo es de gran importancia en la lucha por mejores términos de intercambio, un adecuado uso de los recursos de África, y mecanismos de ayuda más eficientes y una participación justa para África en el progreso de las naciones del mundo.

 

Ninguna nación africana será capaz de ir adelante sola. Por eso, esto es de suma importancia para reforzar los lazos regionales y continentales  entre países africanos  y para levantar una voz africana unida en orden a defender l  interés de los pueblos africanos.

 

Sin embargo como están las cosas hoy día, el proceso de integración es demasiado lento y no muestra el dinamismo que debería tener en orden a hacer una diferencia. Las principales razones de este retraso  incluyen la carencia  de liderazgo, el desarrollo inadecuado de una visión continental  y el interés propio de aquellos que están en posición de autoridad.

 

Es por eso que SECAM está en proceso de establecer una representación más fuerte en la Sede de la Unión Africana (AU) en orden a promover  los valores de la Doctrina Social de la Iglesia a nivel continental. Nuestra presencia en  Addis Ababa (Etiopía) como en Midrand (Sudáfrica), donde el Parlamento Africano está localizado, debería ser una ayuda simbólica muy importante  para reforzar la unidad africana. Ahora bien, como les estoy hablando a ustedes, una delegación de SECAM, todos laicos  por cierto, mantiene discusiones con el  Secretariado del Parlamento Africano en Midrand.

 

El fortalecimiento de la Nueva Sociedad para el proceso de Desarrollo de África (NePAD) y la vitalización de participación pública en los diversos procesos nacionales del Mecanismo Africano de Revisión por Pares (APRM) es una excelente herramienta para hacer  más logros. La Iglesia ha jugado  un papel muy activo en algunos órganos que administra  el Mecanismo Africano de Revisión de Pares.

 

El trabajo de ayuda de la Iglesia entra por tanto en la dirección  de promover la Unidad Africana y la cooperación entre los líderes africanos y sus pueblos.

 

 

4. El reto mayor: nuevas formas de liderazgo

 

El desarrollo  de cualidades de liderazgo en África, y  la voluntad de los líderes de trabajar  juntamente por un destino común tiene que ser la base por un incremento sustancial de la voz de África en asuntos  de sus propias preocupaciones e intereses. Esta es una cuestión fundamental para  buen gobierno a nivel continental. La Iglesia continúa contribuyendo con sus instituciones de enseñanza básica y superior a la creación de personalidades públicamente activas que no buscan como primero sus beneficios personales sino la promoción del bien común.

 

En los años recientes, muchas de nuestras Conferencias  han promovido activamente el diálogo con nuestros gobiernos y políticos a través de instituciones de ayuda católica. Además, hemos empezado a establecer programas de educación cívica para la población más amplia en muchos países.

 

La Iglesia tendrá, para este asunto, que dar buen ejemplo de sí misma. Los líderes de la Iglesia tienen que ser buenos ejemplos  de mentalidad abierta, capaces de mirar más allá de las fronteras de su propia influencia y capaces de   llevar a cabo pasos importantes de desarrollo usando los recursos dados adecuadamente y con diligencia y transparencia.

 

El tiempo, cuando el dictador  era el patrón predominante de la norma en África está casi desaparecido.  Reformas constitucionales  conseguidas con el gobierno democrático se han colocado  en lugar en la mayoría de países africanos. Nuestra  Iglesia, a través de Comisiones diferentes de Justicia y Paz,  ha hecho contribuciones muy significativas a tales procesos. La Mayoría de las constituciones mantienen ahora una participación mayor de los ciudadanos. Sin embargo, en realidad  todavía  se están tomando decisiones  por grupos más pequeños cuando no por repartos de personas poderosas, que no tienen ninguna intención de compartir influencia política, beneficios sociales y políticos  manteniendo el poder político con otros. Esta es la razón por la que, en términos generales, los Parlamentos Africanos son con mucho  el brazo más débil de gobierno y apenas pueden controlar el ejecutivo.

 

5. EL PAPEL DE SECAM

 

La Iglesia debe dar ejemplo positivo de sí misma. Sólo entonces puede  ella jugar su papel de ayuda y presionar por una mayor participación de ciudadanos en los procesos políticos y económicos en niveles tanto nacionales como continentales.

 

En orden a realizarlo, las diferentes asociaciones de abogados, periodistas, doctores, políticos, hombres de negocio, etc.,  tienen que ser fortalecidos y mandados a hablar claro a favor de la Iglesia. Promovemos tales esfuerzos  a través programas de cambio organizados por SECAM.

 

SECAM como una organización continental de los Obispos Africanos  podrá y puede jugar un papel complementario en estos procesos. Así la participación en el desarrollo tiene que empezar en la familia, la comunidad, y en la parroquia.

Cuestiones de importancia nacional se deberían tratar  a nivel nacional.

 

El papel de SECAM, entre otros, es reunir información sobre prácticas buenas en África y diseminarlas ampliamente, de tal manera que la fraternal cooperación en la Iglesia Universal pueda llevar frutos. Estamos, por ejemplo, haciendo actualmente esto al participar la experiencia de la cesta de las necesidades básicas, una herramienta poderosa de apoyo, desarrollada por nuestras hermanas y hermanos de Zambia para demostrar en un sencillo camino las dificultades afrontadas por familias al encontrarse con su coste básico de vida. Creemos que esta herramienta puede también llegar a ser el trampolín de justo apoyo católico en el Continente.

 

SECAM estará también en una posición de llevar la voz de África a la Iglesia  Universal y hacer que las preocupaciones de los hombres y mujeres Africanos sean oídos en ese nivel, de tal manera que la  Iglesia Universal pueda también jugar su papel de apoyo vis a vis  al mundo secular en el interés de África.

 

El próximo Sínodo de Obispos para África, que tendrá lugar desde el 4 al 25 de Octubre de 2009, en Roma, cuyo tema es La Iglesia en África al servicio de la Reconciliación, Justicia y Paz, es un hito muy importante para el papel de la Iglesia continuado en la lucha contra la injusticia.

 

SECAM ha decidido por tanto organizar un Congreso/Taller de Justicia y Comisiones de Paz en África y Madagascar en Marzo de 2008 en Kinshasa, República Democrática del Congo. El objetivo de este Congreso/Taller será ofrecer una oportunidad a los participantes a aprender de cada uno por la participación de sus experiencias particulares, establecer una red más fuerte para apoyo, y estar dispuestos a reflexionar y desarrollar otros caminos de relación  a cuestiones candentes en nuestro continente.

 

SECAM a través del Departamento de Evangelización /Biblia ha desarrollado también la cuestión de la justicia social, por ejemplo, durante un congreso sobre Biblia y Cuestiones Sociales en Tanzania en Agosto de 2007 en orden a manifestar  que las cuestiones de justicia social están en el corazón de la evangelización.

 

Esta aproximación coherente de SECAM es también visible en el trabajo del Departamento de Comunicación, que  en 2008 está haciendo fuertes esfuerzos  en conseguir más  participación de periodistas católicos en apoyar  la posición de la Iglesia en lo que mira a la justicia, paz, buen gobierno y desarrollo

 

Además, SECAM,  debe consolidar su papel como mediador en situaciones de conflicto.  Es de suma importancia que se haga oír la voz de la Iglesia cuando llega para hacer la paz y la reconciliación en el continente. Cuanto más llegue esta voz desde un organismo continental tanto  mayor son las oportunidades de una influencia real.

 

6. CONCLUSIÓN

 

Quisiera terminar expresando una vez más nuestra sincera gratitud a la Conferencia Germana de Obispos y a nuestros hermanos y hermanas en Alemania, quienes a través del camino de su constante ayuda nuestra sociedad MISEREOR  nos ayuda a realizar nuestra misión en el nivel de proyectos de desarrollo concreto y en el nivel de nuestros programas de ayuda y de diálogo.

 

Estamos seguros que,  ustedes participan de nuestro deseo de llegar a una situación donde la ayuda unilateral Norte-Sur no sea por más tiempo necesaria y donde tengamos un movimiento común en orden a alcanzar justicia en África, en Europa y en todo el mundo. Damos gracias a Dios por darnos Misereor como una sociedad en la lucha hacia este  noble objeto.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)


Publicado por verdenaranja @ 20:59  | Hablan los obispos
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