Martes, 04 de marzo de 2008

Reflexión Pastoral del Obispo de Astorga para el "Día de América Latina" publicado en materiales para la celebración de la Jornada.

 “América Latina, continente en misión”

 

 

Reflexión pastoral

La Comisión Episcopal de Misiones desea hacer presente a toda la Iglesia que vive en España, con motivo del “Día de Hispanoamérica”, la realidad en que peregrina la Iglesia en esa parte

del mundo a la que designa como “El continente de la esperanza para la Iglesia”.


Es conocido que la Iglesia católica, desde la llegada de los españoles y portugueses a ese inmenso continente, comenzó a realizar la primera evangelización. Durante el primer siglo envió sacerdotes, religiosos y también religiosas. La tarea ingente desarrollada por los misioneros anunciando a Jesucristo dio el fruto de que aquellos pueblos, hasta entonces desconocidos, se incorporasen a la Iglesia católica. Y no sólo recibieron la fe en Jesucristo sino que incorporaron también la cultura surgida del cristianismo, aunque en este aspecto hay que lamentar la pérdida, al menos en parte, de las culturas de aquellos pueblos. Pero como sucedió en la historia de los diferentes pueblos de la tierra, la invasión y consecuente sumisión de unos pueblos a otros ha provocado, por influencia mutua, el nacimiento de nuevas culturas.


Sin embargo, tal como es conocido por todos, en muchas naciones, e incluso en continentes enteros, se está poniendo en crisis la fe cristiana debido a causas internas en unos casos y externas en otros.

Las crisis internas que socavan la fe de pueblo sencillo en los pueblos de Hispanoamérica, lo mismo que en el resto del mundo, tienen su fundamento en la falta de formación. Porque lo mismo

que las plantas al no tener raíces profundas se secan con los primeros calores del estío, así sucede a muchos cristianos que ante las palabras de falsos profetas o también ante los halagos del hedonismo reinante de nuestra sociedad pierden la fe.

No de menor importancia es el influjo de las múltiples sectas que, en apariencia más atractivas y  freciendo caminos simuladamente seguros, cautivan la fe ingenua de miembros de comunidades

incluso florecientes. Ante todas estas realidades se situó la V Conferencia del CELAM en Aparecida, Brasil.

 

Siguiendo el mensaje del CELAM. Aparecida 2007

 

Las conclusiones de la V Asamblea del CELAM, se podrían resumir, siendo muy simplistas, señalando que, en la actualidad más que en otros tiempos, es urgente reforzar le evangelización,

o según las palabras del Benedicto XVI “ayudar a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia, a tomar conciencia de ser discípulos y misioneros de Cristo, enviados por Él al mundo

para anunciar y dar testimonio de su fe y amor” (Discurso inaugural 1).

 

La Asamblea del CELAM será por tanto realmente tiempo de gracia, si da fuerza a la Iglesia que está en América Latina para reimpulsar la evangelización y para proclamar íntegro el mensaje de salvación a fin de que transforme la cultura hedonista, laicista,  materialista y relativista que se ha colado también en la mente y el corazón de muchos de los que se confiesan católicos.

La integridad del mensaje supone en primer lugar anunciar a Jesucristo, ya que “Ese es el Hijo de Dios verdadero, el único Salvador  de la humanidad. La importancia única e insustituible de Cristo

para nosotros, para la humanidad, consiste en que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable;

no hay camino, y al no haber camino, no hay vida ni verdad”

Y es “importante y urgente hacer madurar en toda la Iglesia la certeza de que Cristo, el Dios de rostro humano, es nuestro verdadero y único Salvador” (Discurso Final de Aparecida 22).

 

Llamada a todas las Iglesias en Latinoamérica y el Caribe

 

Cuando Jesús, antes de la Ascensión al cielo, se despidió de sus Apóstoles, les dio el mandato de anunciar el Evangelio del Reino a todas las naciones (cf. Mt 28, 19). Por eso todo discípulo es

misionero, ya que Jesús lo hace partícipe de su misión. Y cumplir este encargo no es una tarea opcional sino parte integrante de la identidad cristiana (cf. Discurso Final de Aparecida 144).

Estas palabras fundamentan la conclusión de la Asamblea General del CELAM en Aparecida y clarifican y explicitan el lema del Día de Hispanoamérica: “América Latina, continente en

misión”.


Lo mismo que la Iglesia universal, también la que vive en Latinoamérica, “necesita impulso misionero. Porque aprovechando esta hora de gracia ha de salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir con ellos el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de sentido, de verdad y de amor, de alegría y de esperanza. No podemos quedarnos a la espera pasiva en nuestros templos, sino que urge acudir en todas las direcciones para proclamar… que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en la Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros de su Reino en nuestro continente” (Discurso Final de Aparecida 548).

La propuesta que hace el Documento final de Aparecida tiene contenido y orientaciones bien concretas para las Iglesias locales del continente americano. Es significativo que no mira para fuera pidiendo y esperando colaboración de otras Iglesias, sino que, mirando hacia dentro, señala que “necesita un gran impulso misionero”. Esta es una actitud básica de toda comunidad, tener vitalidad interior y manifestarla hacia fuera al mismo tiempo que se alimenta ella misma.


Es prometedor que se afirme con rotundidad que los cristianos “no podemos quedarnos a la espera pasiva en nuestros templos, sino que urge acudir en todas las direcciones para proclamar la victoria pascual del Señor de la historia”. Estas palabras traen a nuestra mente la actitud de los Apóstoles que, después de recibir el Espíritu Santo, salen de Jerusalén en todas las direcciones a recorrer el mundo para “anunciar lo que habían visto y oído” durante el tiempo que habían estado con Jesús.


El anuncio misionero, nos enseña el papa Benedicto XVI, “tiene que pasar de persona a persona, de casa en casa, de comunidad a comunidad. Además este esfuerzo evangelizador… se destaca al enviar sus misioneros sobre todo entre las casas de las periferias urbanas… buscando dialogar con todos. Pero si las personas encontradas están en una situación de pobreza es necesario ayudarlas como hacían las primeras comunidades cristianas practicando la solidaridad”. Estas enseñanzas del Santo Padre son muy importantes por dejar claro que no se olvidan las conclusiones de Asambleas anteriores en las que se ha proclamado con toda claridad “la opción preferencial por los pobres”, ya que la evangelización no puede separarse de la solidaridad con los necesitados y de su promoción humana, siendo los pobres los destinatarios privilegiados del Evangelio. El pastor, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor, ofrecerá el Evangelio para que se descubra a Jesucristo y se crea, y al mismo tiempo no descuidará su ayuda para que a nadie falte el pan material.

Los evangelizadores han de recobrar fervor espiritual conservando la alegría de evangelizar incluso en los momentos y lugares más difíciles. La Buena Nueva debe ser llevada por ministros del Evangelio que irradien el fervor y la alegría de Cristo. Si la actividad evangelizadora se ofrece desde las condiciones señaladas se logrará que sea la “América Latina, continente en misión”.


3. Implicación evangelizadora de la Iglesia en España con América Latina Todo lo dicho se refiere explícitamente al continente de Hispanoamérica sin referencia explícita a la Iglesia que vive, evangeliza y sufre en España. Pero, ¿qué podemos y debemos hacer?

La Iglesia en España, desde el momento de la llegada de los españoles al continente americano, se sintió responsable de evangelizarlo y siempre ha estado presente enviando religiosos, religiosas y sacerdotes diocesanos. La Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, OCSHA, ha enviado en los últimos tiempos más de 2300 sacerdotes a anunciar la Buena Nueva

y en la actualidad están allí todavía unos cuatrocientos. Sucede que en la actualidad también llegan sacerdotes de esas naciones hermanas por la fe y la cultura a España, produciéndose

“el fenómeno del verdadero intercambio misionero” que enriquece y renueva ambas culturas” (Mensaje CAL nº 3).


Pero a pesar de que el Documento de Aparecida promueve y exige el empeño misionero de la Iglesia latinoamericana, eso no nos impide ni disculpa de seguir manteniendo en ese continente misioneros españoles, y si hemos descuidado esta colaboración “recuperemos el valor y audacia apostólicos”.

La Iglesia en España celebra el dos de marzo el “Día de Hispanoamérica” y se nos pide colaboración para cooperar más eficazmente en la evangelización en aquellos países más necesitados.


La mayoría de los ciudadanos de los países que forman ese inmenso continente profesan la fe católica. La Iglesia está en esos pueblos plenamente establecida, pero al mismo tiempo los evangelizadores nativos y los misioneros españoles, además de necesitar ayuda para subsistir, han de promover múltiples obras sociales. Por eso piden nuestra cooperación para poder realizar de forma eficaz el anuncio. La colaboración de todas las Iglesias en España hará posible un anuncio más eficaz de Jesucristo con obras y palabras.


Santa María, Madre de la esperanza enséñanos a creer, esperar y amar y también a evangelizar en todos pueblos del mundo, pues tu Hijo ha redimido a todos y quiere que todos lo conozcan,

lo amen y se salven.


† Camilo Lorenzo Iglesias

Obispo de Astorga


Publicado por verdenaranja @ 23:44  | Hablan los obispos
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