Domingo, 09 de marzo de 2008

Hoy la celebración comienza con la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén. Es un rito festivo con el que el pueblo aclama a Jesucristo. Si es posible, hay que hacerlo en forma de procesión o de entrada solemne. Después del canto o la antífona, el celebrante saluda al pueblo y dice la monición, que puede ser la del misal o bien la que aquí proponemos.


El Señor Jesús, que se entregó hasta la muerte para darnos vida, esté con todos vosotros.

Sed bienvenidos, hermanas y hermanos. Nos reuni­mos, en este domingo de Ramos, para comenzar las celebraciones de la Semana Santa. Y hoy, con nuestros ramos, recordamos el momento en que Jesús entró en Jerusalén montado en un asno, mientras todos le aclamaban con entusiasmo. También nosotros le aclamamos, porque creemos en él, porque queremos seguirle en su camino en estos días santos, porque estamos convencidos de que su pasión, muerte y resurrección nos abre también a nosotros las puertas de la vida.


El celebrante bendice los ramos, lee el evangelio y lo comenta brevemente. Después, se dirige al presbiterio mientras se hace un canto de aclamación, y se pasa directamente a la oración colecta.


Antes de las lecturas: Escuchemos ahora, con atención y con fe, las lecturas de la Palabra de Dios. En primer lugar, el profeta Isaías y san Pablo nos hablarán de Jesús, de su entrega total, de su sufrimiento, de su abajamiento.


Antes de la aclamación de la Pasión (ev: Mateo 26,14­27,66): Dispongámonos ahora a escuchar, en el centro de nuestra celebración de hoy, el relato de la pasión del Señor. Contemplemos el camino de Jesús hacia la muerte, por amor y fidelidad a Dios y a nosotros. Y agra­dezcamos ese sacrificio, con fe y con esperanza, porque sabemos que de la cruz de Jesús brota nuestra vida.


Oración universal: Oremos ahora con fe y con con­fianza, y pidamos que la vida nueva que nace de la cruz de Jesús llegue a todos. Oremos cantando: KYRIE, ELEISON.


Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que aprenda­mos a vivir con espíritu de amor y de entrega, como Jesús. KYRIE, ELEISON. R/ KYRIE, ELEISON.


Por los que no conocen a Jesús. Que puedan llegar a sentir el gozo y la vida que él nos da. KYRIE, ELEISON.


Por todos los que sufren. Que, identificados con la cruz de Jesús, puedan también gozar de la alegría de la resurrección. KYRIE, ELEISON.


Por todos nosotros, reunidos en este domingo de Ramos. Que esta Semana Santa que iniciamos nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor. KYRIE, ELEISON.


Escucha, Señor Jesús, la oración confiada que te dirigimos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Padrenuestro: Unidos a Jesucristo movidos por su amor, nos atrevemos a decir:


Despedida: Hemos comenzado la Semana Santa. Dispongámonos a vivir estos días con intensidad. Sintámonos convocados a participar de las cele­braciones, allí donde estemos. Especialmente el jueves y el viernes, para seguir paso a paso el camino de la cruz de Jesús; y el sábado por la noche, en la Vigilia Pascual, para celebrar con toda la alegría la resurrección.


CPL

 


Publicado por verdenaranja @ 17:39  | Liturgia
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