Mi?rcoles, 12 de marzo de 2008

Reflexión sobre la humildad publicada en el Boletín bimestral MISIONEROS de la Tercera Edad perteneciente a MARO-ABRIL 2008.

JESÚS, HUMILDE DE CORAZÓN


"QUIEN QUIERA SER EL PRIMERO, QUE SEA EL ÚLTIMO DE TODOS Y EL SERVIDOR DE TODOS" (MC. 9, 35).

 

Cuando me acerco al Jesús del Evangelio, se me queda grabada la imagen de que para ser discípulo del Maestro uno tiene que ejercitarse en la humildad. Humildad —dicen—viene de humus, que significa tierra. La tierra por sí sola no sirve para nada, es nada, pero cuando se revitaliza con el agua que la empapa, entonces da vida, genera futuro y da frutos y su fuerza no hay quien la frene.

 

Una mirada a la Biblia, nos manifiesta que Dios cuenta con lo que la persona humana aparentemente no cuenta. Dios escoge muy a menudo a los últimos, lo más pequeño, lo más insignificante a los ojos de la sociedad. Veamos algunos casos: José es el más pequeño de los doce hermanos que conforman las doce tribus de Israel. El es vendido porque no contaba nada para sus hermanos y sin embargo Dios —a través de sus desig­nios misteriosos— le escoge para ayuda al pueblo de Israel.

 

Eliseo, era el más pequeño y estaba arando con los bueyes cuando Dios hace que el profeta Elías se fije en él. De la misma manera en el Evangelio, Jesús se acerca al tem­plo. Allí están todos los ricachones echando limosnas en el cesto del templo. Todos se quedan mirando a ver quien echa más. Pasa una pobre viuda que echa lo que le queda para vivir, pero qe es insignificante con lo que echaban los poderosos, y nadie le da la más mínima atención. Sólo Jesús tiene ojos para ver lo que hizo aquella viuda insigni­ficante. Jesús no dice nada de lo que habían echado los otros. Se ha fijado —y para él esto es lo importante— en aquella persona que en su criterio ha echado y ofrecido su vida, la cantidad sea grande o pequeña.

 

Jesús vuelve a increpar a los discípulos, cuando en el camino a Jerusalén se ponen a discutir quién sería el más importante en el Reino y quién se colocaría a la derecha e izquierda. Jesús les responde que esos no son pensamientos del discípulo del Maestro y les lanza aquella frase que deben grabar en su corazón: "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos".


Y, finalmente, vemos a María, la esclava del Señor. En ella, humilde como nadie, se han cumplidos las grandezas de Dios como en nadie, porque fue humilde a la invitación del ángel, aunque no supiera lo que aquello significaba.


Publicado por verdenaranja @ 22:46  | Espiritualidad
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