Mi?rcoles, 12 de marzo de 2008



Al acercarse el Viernes Santo, desde la Comisaría de Tierra Santa, nos llega el material que nos hace tomar conciencia de la sittuación en la que vive esta tierra y de la ayuda con la que debemos corresponer.
Escrito sacado del Boletín 2008 de los PP. Comisarios de Tierra Santa.



Tierra Santa, una  preocupación para todas las Iglesias

 


"La tierra que vio la aurora del cristianismo

está viendo su ocaso.

De nosotros depende que no vea la noche".

 

La contemplación emotiva del mapa de Tierra Santa, llena de santuarios que recuerdan la presencia del Señor, se convierte en preocupante al contemplar la situación en la que vive la Iglesia que nació en ella por obra de la acción salvadora del Hijo de Dios, que habitó entre nosotros.

 

Ya san Pablo, dentro de su "preocupación de cada día por todas las Iglesias" manifestó su preocupación espe­cial por "la Iglesia de Jerusalén"; siguiendo la recomen­dación de los apóstoles ¡Acordaos de nuestros pobres!". Ahora salgo para Jerusalén, para servir a los santos, pues Macedonia y Acaya han decidido hacer una colec­ta para los santos de Jerusalén que viven en la pobreza" (Rom 15, 25-26).

 

En nuestros días ha de continuar la acción de todas las Iglesias preocupadas por la Iglesia madre de Jerusalén.


Así lo han hecho desde las primeras comunidades de Antioquía, Filipos,Tesalónica, Corinto, a las reco­mendaciones de los papas hasta que León XIII ins­tituyó como colecta imperada y pontificia, la Jornada de Viernes Santo.


La preocupación la vemos en palabras recientes de Benedicto XVI a los obispos de Oriente Medio: "en vuestra región, el incremento constante de la violen­cia, la inseguridad, el odio, hacen difícil la conviven­cia entre todos, de tal modo que surge el temor por la existencia de vuestras comunidades".


Se comprende que en muchas ocasiones el patriar­ca de Jerusalén haya levantado la voz pidiéndoles:

"Permaneced en vuestra patria, en vuestra tierra y en vuestra Iglesia. Los momentos difíciles no os deben incitar a huir, sino a dar prueba de constan­cia, valentía y solidaridad".


Pero, cómo podemos ayudarles a resistir la tenta­ción de abandonar Tierra Santa, a mantenerse dando vida a los santuarios?


• Trasmitiendo seguridad a los jóvenes para que permanezcan en su tierra a base de proporcionarles una formación de calidad que les convierta en univer­sitarios, profesionales, empresarios, agentes del turis­mo religioso...


• Atendiendo a las familias proporcionándolos vivienda, educación a los niños y jóvenes, sanidad a los enfermos, seguridad a los ancianos...


• Manteniendo con dignidad los santuarios donde puedan acoger a los peregrinos y compartir con ellos el gozo de la misma fe...

 

La fuente de financiación de toda la ingente labor de apoyo a los cristianos de Tierra Santa no es otra que la generosidad de todas las Iglesias. A ella invita la Colecta del Viernes Santo con los dos pilares de la Oración y de la Caridad.


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