Domingo, 16 de marzo de 2008

Desde la Oficina de Prensa del Obispado nos remiten la impactante denuncia que recoge el Diario de Avisos sobre la situación en Congo a través del testimonio de una  misionera canaria María Socorro Sarmiento.



Una llamada desde el corazón de África


La monja canaria María Socorro Sarmiento narra la dramática situación que viven miles de personas en el Congo.


JOSÉ LUIS CÁMARA, DiariodeAvisos, 16-marzo08


En un país asolado desde hace décadas por la guerra y el hambre, sólo la voluntad de un grupo de personas anónimas y su enconado esfuerzo diario, contribuye a paliar situaciones inhumanas e injustificadas, propias de otro tiempo.


Uno de estos ángeles de la guarda es la religiosa canaria María Socorro Sarmiento, quien a través de DIARIO DE AVISOS denuncia las continuas violaciones de los derechos humanos y las condiciones de vida que, en pleno siglo XXI, se dan todavía en muchas zonas de la República Democrática del Congo.


Nacida en Las Palmas de Gran Canaria hace 54 años, la hermana María Socorro sintió la vocación misionera cuando apenas había llegado a la veintena de edad. Después de completar su formación académica en el internado que la Orden de la Pureza de María tiene en Santa Cruz de Tenerife, realizó el noviciado en otra isla, en Mallorca, concretamente en su capital, Palma, antes de viajar por primera vez al continente africano a principios de la década de los 70 junto a un grupo de misioneros franciscanos de Bélgica. Tras superar numerosas dificultades, y en pleno régimen del dictador Joseph Mobutu, la religiosa canaria contribuyó a la fundación de la primera misión de la Orden en Kafakumba, en el interior del Congo, en 1974.


Extrema pobreza.

El centro, además de un colegio y una residencia, contaba con un pequeño hospital, supervisado por la propia hermana María Socorro, quien antes de viajar al Congo había estado también un año en París estudiando enfermería y afecciones tropicales. Ello le permitió combatir muchos de los problemas de una población congoleña sumida en la extrema pobreza y marcada por el trágico conflicto bélico que asediaba todo el país. De hecho, tanto ella como sus compañeras de misión sufrieron los rigores de las milicias locales, a las que tuvieron que sortear en infinidad de ocasiones durante las épocas más crudas de la guerra.


"Tuve que enseñar a las mujeres a alimentar a sus hijos, y convencerlas con regalos para que vinieran a dar a luz al hospital", relata la hermana María Socorro. Pese a sufrir un severa afección de riñón, que la obligó a permanecer un año en el colegio de La Cuesta recuperándose, la misionera grancanaria nunca ha querido aceptar su vuelta a las Islas, consciente de que "todavía queda mucho que hacer" en países como el Congo.

Después de aquella primera misión y tras la puesta en marcha del hospital de Kafakumba, María Socorro Sarmiento colaboró decisivamente en la creación de las otras cuatro misiones y cinco casas de acogida que la Orden posee en el país centroafricano, hogares en los que además de asistencia y educación básica también se proporciona formación y capacitación profesional.


Deshumanización.

Pese a su labor y a los avances logrados la última década, la hermana María Socorro deja claro que la violencia y la deshumanización sigue estando latente en muchas zonas del país. Por eso, los superiores y superioras mayores de las congregaciones religiosas en la provincia del Katanga, han suscrito recientemente un manifiesto en el que pretenden denunciar ante la comunidad internacional una tragedia sólo comparable a una epidemia a nivel mundial.


Agresiones sexuales.

En el citado documento, los Comités del USUMA-ASUMA y todos los miembros de las congregaciones religiosas presentes en el Katanga, exponen numerosos casos de agresiones sexuales a menores, martirios, matanzas selectivas y todo tipo de vejaciones, la mayor parte de las cuales quedan impunes ante "la gran indiferencia cómplice y culpable que muestran tanto las autoridades civiles como las militares". En este sentido, la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) confirmó a finales del pasado año en un informe que un 75% de los casos de agresiones sexuales acogidos por todo su personal en el mundo son declarados en la ciudad congoleña de Goma. De ellos, más de la mitad son relativos a menores de edad, algunos de los cuales ni siquiera han cumplido los diez años. Entre las víctimas, por ejemplo, Médicos Sin Fronteras constata el caso de una niña de 3 años martirizada con una espiga de maíz; o el de una adolescente de 15 años violada por seis soldados y luego abierta con un cuchillo.

Por su parte, la Federación Internacional de Derechos Humanos también recoge en su último resumen anual testimonios como el de una niña de 10 años que fue atracada en su camino hacia la escuela, violada en sucesivas ocasiones y secuestrada durante varios días. El propio John Holmes, coordinador de las operaciones urgentes de las Naciones Unidas, subraya que "la violación se ha convertido en un fenómeno cultural" en el país.

Acciones urgentes.

Ante episodios de esta naturaleza, el grupo de misioneros que encabeza la monja canaria demanda una acción urgente y profunda "para devolver la paz a todo el territorio de la República, garantizando con ello la seguridad de las personas y de sus bienes".

La empresa, no obstante, se torna complicada, como reconoce la propia hermana María Socorro Sarmiento, quien apela a la conferencia de paz celebrada en enero en Goma como instrumento para resolver la grave situación que vive parte de la República Democrática del Congo. "Los discursos bonitos hechos a los ojos del público y las condenas verbales no van siempre acompañados de acciones, que es lo que realmente se necesita aquí", concluye enérgicamente.


Publicado por verdenaranja @ 17:32  | Misiones
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