Domingo, 23 de marzo de 2008


DOMINGO 2 DE PASCUA / A

30 de marzo de 2008


La paz de Jesús resucitado esté con todos vosotros.

 

 Hace una semana, en la Noche Santa de Pascua, celebrábamos, en esta iglesia y en todas las igle­sias del mundo, la gran noticia. Jesús, crucificado y muerto por amor, vive para siempre. Y nosotros, la comunidad de sus seguidores, unidos a él, que-remos vivir como él ha vivido, porque sabemos que esta es la única manera que vale la pena vivir, la única manera que da la felicidad.

Hoy, en esta Eucaristía, celebraremos de nuevo la presencia de Jesús resucitado. Para seguir cami­nando con él, toda la vida.

 

Aspersión: Por la aspersión del agua, recordemos ahora nuestro bautismo, que nos unió a Jesús para siempre.

 

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino. Amén.

 

1. lectura (Hechos 2,42-47): Hoy, en este domingo después de Pascua, en nuestra asamblea resuena aquel relato que es como el modelo para todas las comunidades cristianas de todos los tiempos. Escu­chemos cómo vivían los primeros seguidores de Jesús resucitado.

 

2. lectura (1 Pedro 1,3-9): Durante los domingos de Pascua, en la segunda lectura escuchamos las pala-bras de la carta del apóstol Pedro, que nos exhorta a vivir de verdad como bautizados.

 

Credo breve, cantado

 

Oración universal: A Jesús resucitado, vida y espe­ranza de la humanidad entera, orémosle diciendo: JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS.

 

Por nuestra parroquia, esta comunidad de cristianos y cristianas que quiere ser en medio del mundo testi­monio de amor y de esperanza. OREMOS:


Por los niños, los jóvenes y los adultos que recibirán el bautismo o la confirmación en este tiempo de Pascua. OREMOS:


Por todos aquellos que participan en la vida social y política con el afán de construir un mundo más justo y más humano. OREMOS:


Por todos los cristianos que, en cualquier lugar del mundo, nos reunimos este domingo para celebrar la Eucaristía convocados por Jesús resucitado. OREMOS:

 

Escucha, Señor Jesús, nuestras plegarias, y haz de nuestra vida un verdadero testimonio de tu Evangelio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

Padrenuestro: Llenos del Espíritu de Jesús resucitado, nos atrevemos a decir:

Invitación a la comunión: Este es el Cordero de Dios, Cristo Jesús, el vencedor de la muerte, que se nos da como alimento de vida eterna. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

 

Despedida (después de la bendición solemne): Herma­nos y hermanas, que estas fiestas de Pascua nos llenen a todos de alegría. Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

 
CPL


Publicado por verdenaranja @ 21:12  | Liturgia
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