Lunes, 24 de marzo de 2008

Segunda parte de arículo publicado en la revista Iglesia Nivariense" de la diócesis de Tenerife, perteneciente a ENERO 2008,  Número 60.

EL COMPROMISO MATRIMONIAL (y II)

 

Fue en la primera parte de este artículo, publicada en la revista de diciembre, prometí comentar los "primeros principios" que según A. H. Chapman - son vitales a la hora de asumir el compromiso matrimonial, principios fundamentales a la hora de querer casarse y formar una familia.


Y leyendo el Evangelio de Mateo 7, 4 -27, nos relata a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca y que, pese a las lluvias, inundaciones y vientos que la azotaron, no se hundió precisamente por estar cimentada sobre roca.


No así como el hombre necio que edificó sobre arena y por ello su casa se hundió totalmente.

Someramente, en ese afán de edificar nuestro matri­monio v familia sobre roca, comentaré los "primeros principios" en que apoyarnos.

 

1. COMPROMISO DE VIVIR, JUNTOS EN AFEC­TUOSA ARMONIA

 

Este compromiso que es obvio muchos cónyuges no lo tienen en cuenta. No ven más allá del capricho del momento, la intoxicación sexual y lo divertido de la huta de miel. Cuando empieza lo cotidiano (cambiar pañales. organizar la economía familiar, compartir las cosas), las incomodidades y exasperaciones que ello implica irrita en extremo.


Y es que enamorarse de tuca persona y disfrutar una luna de miel son cosas muy agradables y atractivas, pero una relación afectuosa y armónica requiere una cadena de duros esfuerzos, flexibilidad y tolerancia reciproca a la cual pueden no estar dispuestos.


Por eso el sacerdote no pregunta si están locamente enamorados, sino si están dispuestos a "airarse, a hon­rarse y a respetarse toda su vida". Un SI que dan ambos no solo para una fiesta y una luna de miel, sino que implica la lucha diaria para que su convivencia sea para ambos no solo tolerable, sino agradable; no solo agrada­ble sino enriquecedora.


Comprendo —yo al menos— que este principio sea el primero.

 

2. COMPROMISO DE MANTENER UNA RELA­CION SEXUAL SANA ENTRE AMBOS Y CION NADIE MÁS

 

Dicho de otra forma, a mantener entre los dos una relación fiel, exclusiva y sana.

El hecho de que muchos de los futuros contrayen­tes hayan tenido una sucesión ale relaciones sexuales antes del matrimonio complica las cosas. Porque el com­promiso de limitarse en lo sucesivo a una sola persona implica un notable cambio de estilo de vida, no imposible pero sí difícil. Además, como los que han de someterse a este cambio son los dos. el porcentaje de posibilidades de fracaso en este punto se duplica.

 

3. COMPROMISO DE FORMAR UNA UNION ECONÓMICA

 

Después de satisfacer las necesidades básicas comunes (vivienda, salud, alimentación, vestido, impuestos) la pareja debe establecer acuerdos sobre lo que puede gastar cada uno en otras cosas. Cada uno ten­drá que asegurarse de que sus propios gastos no se exce­dan y ofendan al otro. Cuando este acuerdo no se hace o criando se hace y no se cumple, vendrán a fin de ores peleas y mutuos reproches por los gastos realizados. La austeridad (diferente de la tacañería) y la generosidad (diferente del despilfarro) son dos virtudes que ambos han de practicar para lograr una armónica gestión de la economía hogareña.

 

4. COMPROMISO DE VIVIR CON LOS HIJOS

 

La relación con los hijos aporta [Huchas satisfacciones a la pareja. pero también implica mantener con ellos unas relaciones complicadas, enojosas y prolongadas. Cuando los hijos entran en escena, la relación entre los esposos se vuelve más intrincada, y si a esto se le agrega la presencia de hijos provenientes de anteriores uniones de uno o ambos cónyuges. la cosa se complica todavía más.

Los hijos son de los dos y ambos tienen que ver igualmente con ellos, v la pareja ha de ser consciente de que va a exigirles cambios y adaptaciones que van a per-turbar la comodidad de ambos.

 

5. COMPROMISO DE ACTUAR EN SOCIEDAD COMO UNA PAREJA CASADA

 

Esto significa que ambos deben presentarse ante parientes y conocidos y ante el público en general, como personas unirlas por un lazo especial, exclusivo. Ya no son solo novios o amigos. Son esposos ahora y ambos deben evitar todos aquellos comportamientos que puedan ofender al otro, respetar las exigencias de la fidelidad conyugal.

Tal vez sea necesario revisar las relaciones socia-les que se tenían antes ale casarse. Con frecuencia las amistades de solteros no convienen como amistades de casados.

Hay que respetar las sanas costumbres que estable­cen las fronteras entre solteros y casados.

 

6. COMPROMISO DE DAR PREFERENCIA AI CÓN­YUGE POR ENCIMA DE TODA OTRA PERSONA

 

El esposo debe estar más atento a las necesidades y a los sentimientos de su esposa que a los de su propia madre o de su jefe. La mujer debe conceder mucha mayor prioridad a las necesidades v sentimientos de su marido que a los de sus queridos padres y hermanos.

Las relaciones con los hijos deben tener una especial prioridad frente a las otras relaciones, pero no deben sobre-pasar la prioridad que se deben los esposos entre si.

Ambos esposos tienen que ser igualmente cuidado­sos ele que sus propios parientes (en especial sus queri­dísimos padres) no se metan como una cuña entre los dos, de forma que cada atto sea responsable de ponerlos en su puesto. En realidad, el peligro proviene más de la pareja inmadura que de la suegra/o entrometida/o.

 

7.- COMPROMISO DE MANTENER ENTRE LOS DOS UNA INTIMA COMUNICACIÓN QUI? INCLUYA IDEAS, SENTIMIENTOS YACTITUDES.

 

La comunicación es fundamental en el matrimonio. Sin ella no se mantiene la vida de la pareja. La pareja necesita destinar tiempo y crear ambiente propicio para
mantener esta comunicación, aislándose ele personas y situaciones que los distraigan (televisión, teléfono, etc). Un alto porcentaje de problemas matrimoniales se solu­cionarían adecuada y oportunamente sin necesidad de llegar hasta el psicólogo o psiquiatra, si ambos esposos se dedicaran a desarrollar su capacidad de conversar y dialogar juntos.

 

8. COMPROMISO DF, MUTUA AYUDA EN 'I'ODAS LAS FORMAS POSIBLES

 

En la alegría, en la adversidad, en el dolor, en salud y enfermedad, en pobreza y en prosperidad. En la voluntad creadora de Dios, varón y mujer han sido creados para ser mutua ayuda y compañía. Cada uno debe ser para el otro la persona con quién pueda contar siempre en las necesi­dades, la primera a quién habrá de llamar para compartir las penas v las alegrías.

Cuando este compromiso de rompe, así sea en pequeñas cosas, la soledad invadirá a la pareja y se arriesga a dar lugar a intervenciones de extraños, tal vez necesarias pero con frecuencia dañinas para el matrimonio.

 

9. COMPROMISO DE PASAR MUCHO TIEMPO EN MUTUA COMPAÑÍA

 

Hay parejas que durante el noviazgo y primer tiempo de matrimonio pasaban mucho tiempo juntos, pero después permiten que el trabajo, la televisión y las relaciones sociales invadan el tiempo ele la pareja y al final se miran como extraños. Si hicieran un recuento de las horas semanales que pasan juntos, se darían cuenta de que él pasa en la oficina más tiempo con su secretaria que con su esposa, y ella está más tiempo con sus amigas, parientes o sus compañeros de trabajo que con su marido.

Las parejas que de verdad, por razones independien­tes de su voluntad (como condiciones de trabajo de los dos o de uno), necesitan ingeniarse para aprovechar el tiempo juntos al máximo. De lo contrario se generaría una situación de abandono afectivo, ele pésimas conse­cuencias

 

10. COMPROMISO DE FORMAR JUNTOS UNA REIACION QUE DURE INDEFINIDAMENTE

 

Para los esposos cristianos significa el compro­miso de indisolubilidad, de empeñarse en una rela­ción que nada ni nadie pueda romper: "lo que Dios ha unido, que nadie lo separe". Es empeñarse en que la" relación dure.


La oración de Sara, la noche de su boda con Tobías, refleja el anhelo de los que verdaderamente se aman: "Señor, concédenos que los dos lleguemos juntos a la vejez". Y no solo es un anhelo, sino también un programa de vida.


"Primeros principios" necesarios para edificar nuestro matrimonio, nuestra familia sobre roca. Oportu­nidad que tanto novios como casados tenemos a nuestro alcance. Dialogando y reflexionando sobre estos diez puntos, podencos enriquecernos y crecer en nuestra vida matrimonial, y también ocasión para descubrir la riqueza que el matrimonio encierra. al tiempo que nos ayuda a descubrir sus exigencias.


Nuestra felicidad, nuestro matrimonio, muestra fami­lia bien lo merecen.

 


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