Martes, 25 de marzo de 2008


Publicados en la HOJA DE DIFUSION PARROQUIAL DE SANTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA
Y DE SAN PABLO APÓSTOL EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ (AÑO 4 - N° 130       20 DE MAYO DE 2007)

 

EJEMPLOS QUE NOS AYUDAN, TRAMOS DE AQUÍ Y DE ALLÁ

 

San Clemente Hofbauer se aparece a su amigo Zacarías Werner


El célebre predicador de San Clemente Hofbauer (ti 820) tenía un amigo llamado Zacarías Werner, que de protes­tante se convirtió en católico y llegó a ser sacerdote. Un año y medio después de la muerte de San Clemente, sucedió el siguiente hecho: Apenas Zacarías había rezado las preces de la noche y metídose en cama, cuando su aposento se llenó de una luz como del día y pudo ver delante de él, de pie y con un ramo de palma, otro de olivo y un lirio en la mano, al difunto Clemente Hofbauer, que llamándole a si con un movimiento del rostro le dijo: «Ven, ven en seguida». Y al momento desapareció la visión. No fue difícil a Zacarías adivinar el significado, de ella. El domingo siguiente, que, era: el primero de Adviento de 1822, pre­dicando en la iglesia de las Ursulinas, refirió el hecho a los oyentes y declaró que no le quedaba mucho tiempo de vida, por habérselo así avisado San Clemente, añadiendo que no había sido un sueño, sino que la aparición se había desarrollado con aquella misma evidencia y naturalidad con que el estaba ante ellos y les hablaba. Siete semanas después había muerto Zacarías Werner (Haringer, Vida de San Clemente Hofbauer, Viena, 1877, pág. 439). La palma que Hofbauer tenía en la mano era un símbolo de su victoria sobre el mundo, el lirio significaba la inocencia de su vida, y el ramo de olivo su mansedumbre y caridad. De estas virtudes, estuvo lleno el santo en alto grado.

 

 Aparécele a Santa Francisca Romana un hijo suyo difunto

 

Santa: Francisca Romana (t1414) fue una mujer casada, cuyo hijo de nueve años, Juan Evangelista, murió de la peste el año 1411. Un año después de su muerte apareciósele  glo­rificado a su madre. Tenía a su lado a un mancebo vestido de blanco de la misma edad que él, pero mucho más hermoso. Estremeciese de pronto la madre, pero pronto se tranquilizó al acercársele su hijo y saludarla respetuosamente. Quiso ella abrazarle, pero no pudo, pues no tenía verdadero cuerpo. Preguntándole la madre en qué lugar se hallaba del otro mundo y en qué se ocupaba, contestó el niño: «No tengo más que hacer, sino contemplar, alabar y glorificar la infinita bondad de Dios; me encuentro en el segundo coro del cielo al lado de ese mancebo que ves aquí; él es mucho más hermoso que yo, porque se encuentra en un grado más elevado; él te ha sido enviado por Dios para consolarte en tu peregrinación terrena, para que te acompañe sin cesar y tú puedas verle presente día y noche. Yo he venido a buscar a mi hermanita Inés y llevarla a la dicha del cielo». Desapareció el muchacho, pero no el ángel al cual Santa Francisca Romana vio siempre a su lado. Su hija de cinco años Inés enfermó y murió a los pocos días. Estas apariciones de difuntos acontecen muy raras veces. Si el Señor favoreció con algunas de ellas a Santa Francisca Romana, fue por la misión especial que le había confiado.

 


Publicado por verdenaranja @ 22:08  | Espiritualidad
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