Martes, 25 de marzo de 2008

Publicados en HOJA DE DIFUSIÓN PARROQUIAL DE SNTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA Y DE SAN PABLO EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ,  número 140.

ALQUNOS CONSEJOS PARA PONER EN PRÁCTICA

 

La hora, solo tiene 60 minutos, y el día 24 horas. Es cuestión, pues, de planificar el tiempo y no ir a lo que vaya saliendo. No se puede a cada momento estar improvisando. Ten una escala de valores y de prio­ridades, para despilfarrar a tontas y a ciegas un te­soro tan valioso como el tiempo. Piensa seriamente en ahora mismo ¿Tienes un plan de trabajo? ¿Tienes un honrado establecido? Pon de hora en hora qué estás haciendo. A veces nos agobiamos porque tenemos muchas cosas que hacer a la vez y nos quedamos parados y abrumados porque el trabajo nos desbor­da, tenemos tantas cosas entre manos y estamos tan desorganizados, que no nos rinde el tiempo. Es cuestión de sentarse a pensar, para poner cada cosa en su sitio. Hemos de llenar de amor cada momento de nuestra vida, que a la hora de planificarlo primero que pongas sean tus obligaciones particulares y eso llévalo puntualmente, poniendo en lugar especial un buen rato de oración concreto de tiempo, nunca menos de 15 minutos o media hora, no te vayas por las ramas, luego tu horario de trabajo con puntuali­dad. Por falta de organizarte, haces un montón de actividades desordenadas y parece que has hecho un montón de cosas y lo que has hecho es perder un montón de tiempo por no prever con anticipación lo que tienes que hacer en concreto. 

 

Dice el Señor, que "el que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es digno de El" por eso hemos de mirar hacia delante, que ayer metiste la pata, te equivocaste o cometiste una imprudencia o perju­dicaste a alguien por alguna decisión que tomaste. Reconoce con humildad que lo hiciste mal o que no lo pensaste bien, ni tuviste en cuenta las con-secuencias de una decisión tomada, quizá tomada un poco "a la ligera", sin pararte a pensar en los "pros y los contra". La cuestión es que lo que has hecho, hecho está y no puedes estar dándole vueltas y más vueltas a lo que ya no tiene salva­ción. Lo que tienes ahora que hacer es aprender de los errores, para no caer en los mismos otra vez y me temo que todavía cave la posibilidad de volverte a equivocar. Pero de todos modos no vale la pena mirar atrás para lamentarnos. Podríamos mirar atrás para aprender, para evitar caer en los mismos fallos. Has de ser humilde y aceptar la parte de penitencia que te toca soportar por culpa de tus imprudentes decisiones y pensar mejor las cosas antes de actuar y tomar el parecer de quien haya que tomarlo aunque seas tu, por razón del cargo, el que tenga la última palabra. Su vida siempre será un aprendizaje. A empezar de nuevo, pues, con nuevos bríos.

 

El trabajo santifica la vida, ocupa la imaginación y evita un montón de vicios. Dice el refrán que el ocioso, no necesita diablo que le tiente. El trabajo siempre ha ayudado a adquirir las virtudes. Dice el lema de los monjes benedictinos. "Ora y trabaja". Todos los Santos han sido muy activos y han estado muy ocupados. El trabajo aleja al demonio, que como el ladrón no se acerca sino durante el sueño. Qué fácil le queda al diablo tentar al perezoso, al que no sabe ni que hacer. Con el tiempo decía un Santo: Siempre ando buscando una multitud de ocupaciones para que mí cabeza no tenga tiempo de hacer imaginaciones, ni mi corazón se llene de tristeza. Busca siempre en qué tener ocupado tu tiempo. Evita, pues, la ociosidad que condene al pecado. El tiempo es la perla preciosa que el Señor ha puesto en nuestras manos para negociar. Aun-que el trabajo fue un castigo impuesto a nuestros primeros padres, haz del trabajo un canto de ala­banza a Dios. El trabajo endulza la vida. Lo que hace dura la vida no es el trabajo, ni siquiera el sufrimiento, es la no aceptación de ambos, y la rebeldía ante los problemas.

 

 Si tú procuras agradar a Dios en todo cuanto haces, está claro que agradarás a todo el mundo. Des­pués de hacer una confesión buena y seria, debes mantener delicado el estado de tu conciencia, y volver a la inocencia y sencillez que tenías en otros tiempos. iEs tan hermosa un alma en gracia! iQué feliz se siente toda la Santísima Trinidad cuando está habitando dentro del alma de una persona que no tenga pecados mortales! ¿Por qué, pues, vuel­ves a pecar? Ibas bien, ¿Por qué vuelves a las andadas? ¿Por qué te desanimas? Pide a Dios luz para que entiendas de verdad a lo que te arriesgas, cuando tan fácilmente sigues otra vez en el dicho-so pecado. Tu ya tienes experiencia y amarga, de las consecuencias del pecado. Igual como en otros tiempos a Eva, qué bonito lo pone todo el diablo antes de pecar. "Era apetitosa y atractiva aquella famosa manzana" comió y ¿Después qué? Tuvo que esconderse. Huir. Empezó a sentir vergüenza y se le vino abajo toda la felicidad que tenia. De verdad, que no vale la pena el pagar un precio tan grande, a cambio de un rato de placer corporal. iCómo se viene todo abajo!


Publicado por verdenaranja @ 22:14  | Espiritualidad
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