S?bado, 29 de marzo de 2008

Saturnino Agustín Yanes Valer, sacerdote con discapacidad auditiva de la Diócesis Nivariense, ha sido nombrado por el Papa Benedicto XVI prelado de honor de Su Santidad, como reconocimiento a su medio siglo dedicado a la atención pastoral de las personas con su misma discapacidad.

(EL DÍA, 23 - IV, DORY MERINO, Tenerife) Saturnino Agustín Yanes Valer, sacerdote con discapacidad auditiva de la Diócesis Nivariense , ha sido nombrado por el Papa Benedicto XVI prelado de honor de Su Santidad, como reconocimiento a su medio siglo dedicado a la atención pastoral de las personas con su misma discapacidad.

Este sacerdote ha realizado su trabajo pastoral no sólo en esta Diócesis, sino en toda España, a través del servicio que realizó durante muchos años en la Conferencia Episcopal.

En la actualidad desarrolla su labor en Tenerife, atendiendo a la formación de personas con discapacidad auditiva. Entre las últimas iniciativas que ha puesto en marcha destaca el blog que se puede visitar en la página web www.pastoraldelsordo.blogspot.com., donde se ofrecen las lecturas de la misa en lenguaje sencillo y la homilía de cada domingo en lenguaje de signos.

La Pastoral del Sordo de Tenerife está ubicada en el Convento de Las Clarisas de La Laguna y ofrece catequesis de Primera Comunión o de Confirmación, preparación al Bautismo o al Matrimonio, formación catequética de adultos, cursos de Orientación Familiar, visitas a enfermos, celebraciones exequiales y asistencia social, entre otras.

Agustín Yanes Valer nació en La Habana, Cuba, el 26 de febrero de 1929, hijo de padres españoles que regresaron a Tenerife cuando el niño tenía siete meses. A los cinco años tuvo una enfermedad infecciosa y quedó sordo. A los siete años empezó el colegio del pueblo, y el maestro, teniendo en cuenta su discapacidad, le sentaba en su mesa para que pudiera entenderle. Eso suponía un gran esfuerzo, pero él quería aprender y se pasaba las horas leyendo libros que le prestaba el maestro.

Terminó la escolarización y le pusieron a trabajar en el comercio de un tío, pero por las tardes asistía a clases particulares, y así pudo terminar el Bachillerato Superior.

En su familia hubo varios sacerdotes, y cuando Agustín tenía once años, al saber que uno de sus primos ingresaba en el Seminario Diocesano, él también quiso seguir este camino, y fue con su madre a hablar con el párroco, pero el cura del pueblo, un buen sacerdote que siempre le acogió con cariño y le animó, le dijo que no era posible debido a su sordera. A los catorce años se celebraron en Tenerife una misiones populares, y volvió a surgir en él la idea del sacerdocio, pero los padres jesuitas que daban la misión le hicieron ver la imposibilidad debido a que no oía.

Tuvo contacto con franciscanos, jesuitas, escolapios, y en todas las puertas donde llamó se las cerraron con una negativa.


Publicado por verdenaranja @ 9:42  | Noticias de religi?n
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