Domingo, 30 de marzo de 2008

 ASIA/TIERRA SANTA- La esperanza no decae, incluso ante el sufrimiento y el malestar

JEFES DE LAS IGLESIAS EN JERUSALÉN


Mensaje de Pascua 2008

 

“En la tarde del día primero de la semana, Jesús entró y se colocó en medio de ellos. Él les dijo, “Paz a vosotros” y les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor y de nuevo él les dijo “Paz a vosotros” Juan 20, 19-21



Queridas hermanas y hermanos,

 

Cristo ha resucitado.

 

Muchas personas limitan sus pensamientos sobre la Pascua a la tumba vacía. Cuán importante entonces, para nosotros concentrarnos en la primera manifestación que nuestro Señor hizo a sus discípulos. Es un estímulo considerable que seamos beneficiados por el hecho que Cristo viviente esté saludando a la Iglesia viviente. No desestimamos la carga de tantos de nuestros fieles hoy día desde la violencia continua y actos de terrorismo que les rodean, y de los que nosotros somos víctimas, en la región de Cisjordania, en Gaza y en la sociedad Israelí. Sin embargo, el Señor resucitado nos recuerda y nos dice que tenemos un papel y que nosotros debemos cambiar la situación presente,  través del poder y la fuerza que Él nos da.

 

En la tarde de la primera Pascua parece obvio que los discípulos estuvieran llenos de miedo mezclado sin duda con duda y perplejidad. Mucho había acontecido que les hacía dudosos de su futuro y consecuentemente estaban temerosos. Sin embargo, en el momento de mayor necesidad Jesús entró y permaneció entre ellos. Al menos creyeron que él se les apareció de improviso. Porque, desde que le vieron muerto en la Cruz, ellos creyeron que todo estaba acabado y que el Maestro les había abandonado. Pero, el miedo, la debilidad y las puertas cerradas no pudieron mantener a Jesús alejado de sus discípulos… ¡entonces o ahora! Él se les apareció glorioso y renovó su fe.

 

Al dar a sus discípulos el saludo convencional “La Paz sea con vosotros” Jesús está buscando tranquilizar los corazones de sus ansiosos y agitados discípulos. Les mostró sus manos y su costado para convencerles de su identidad como de uno recientemente crucificado. Así su miedo y duda son reemplazados por la alegría. Hoy día nosotros también, vivimos con miedo y perplejidad. También necesitamos ver al Señor  resucitado, para hacer desaparecer la perplejidad y el miedo a causa  de todo lo que está sucediendo alrededor nuestro y en nosotros, de esta manera reemplazar nuestro miedo y ansiedad con la paz y la alegría.

 

Sin embargo el mensaje de la Pascua  no se acaba aquí. La nueva alegría es una misión que los apóstoles deben llevar al mundo. Jesús los envió al mundo agitado como un todo para llevar a cada uno su alegría y paz.

 

Jesús dice: Como el Padre me envió, así os envío yo”.

 

En este aspecto Jesús revela que su Iglesia debe ser el instrumento por el que su poder salvador debe ser hecho conocer al mundo para que las vidas de los hombre y mujeres tengan la oportunidad de someterse a las llamadas de su Reino.

 

Más es revelado cuando Jesús habla a sus discípulos del poder espiritual que les dará para hacerles capaces de llevar a cabo su misión que él les ha dado.

 

“Él sopló sobre ellos y dijo Recibid el Espíritu Santo”.

 

En este instante los está preparando para el próximo Pentecostés. Les mostró también la relación íntima entre él mismo y el Espíritu Santo, algunas veces descrita en la Iglesia Primitiva como “el Espíritu de Cristo”.

 

Al haber hablado a sus discípulos del poder espiritual que Él les está dando Jesús entonces deja claro que la Iglesia tiene una función específica en el mundo predicar y convencer a las gentes que los hombres y las mujeres tienen la responsabilidad de confesar sus pecados. Si se arrepienten verdaderamente  y creen entonces sus pecados son perdonados.

 

Es normal que nosotros llevemos el mismo mensaje a nuestra Tierra. Igualmente debemos quitar de las personas las muchas cargas  causadas por la Ocupación, derramamiento de sangre, violencia y asesinatos y odio muto, así como los caminos equivocados seguidos hasta el momento para conseguir seguridad. En todas estas situaciones de muerte demostramos que nosotros somos apóstoles de la resurrección, con su alegría y esperanza. Tenemos que decir al pueblo que la situación presente en la que estamos viviendo es parte del pecado del mundo, pero debe ser parte también del nuevo poder  que se nos ha dado por Cristo resucitado.  Por lo tanto invitamos a hacer penitencia, a admitir su participación en el pecado del mundo, a ser perdonados y a llegar a ser capaces de ver los caminos rectos que conducen a la seguridad y a la paz. Decimos esto a nuestros líderes en Palestina e  Israel. Los caminos utilizados hasta hoy para alcanzar la seguridad deben cambiarse, Si no, permaneceremos en las mismas posiciones en un permanente círculo de violencia. Para vosotros, Líderes de esta Tierra, pedimos que Dios os dé luz y fortaleza para quitar de ella muerte y miedo para restaurar  en ella la paz con seguridad.

 

Así, al saludaros a todos vosotros en este tiempo de  Pascua urgimos a todos los afectados a demostrar su fe en términos más positivos especialmente mostrando su creencia personal en un Jesús resucitado y glorificado. Además, nuestro Jesús no es un personaje de la historia sino más bien el Único que nos enseña y nos guía por el camino de paz y de nueva vida.

 

A nuestros amigos por el mundo deseamos la paz y alegría del Señor Resucitado Gracias por vuestra piadosa ayuda pero por favor pediríamos que  recordarais que vuestra fe en Cristo tiene su origen en este Tierra Santa. Tenéis que asumir vuestras responsabilidades aquí. Vosotros sois también responsables con nosotros de restaurar en ella la alegría de la Resurrección de modo que  se levanten las cargas de muerte, odio, Ocupación, Muros de seguridad y el miedo de correr el riesgo de la paz. Haced dondequiera que podáis y por favor involucrad a vuestros Gobiernos también a asumir sus responsabilidades por la paz de esta Tierra

 

Rogad por nosotros así como por una paz justa y extensa en esta Tierra; rogad que el miedo, el principal obstáculo para la paz, desaparezca. Rogad que las personas se reconozcan y acepten unas a otras, de modo que los caminos rectos  se abran ante la gloria de la Resurrección para que esta Tierra de la resurrección pueda disfrutar de nueva vida a la que Dios le ha llamado.

 

Cristo ha resucitado.

Feliz y Santa Pascua

 

Patriarcas y Jefes de las Iglesias de Jerusalén

Patriarca Theophilos III, Greek Orthodox  

Patriarca Michel Sabbah, R.C. Latin 

Patriarca Torkom I Manoogian, Armenian Orthodox

Fr Pierbattista Pizzaballa, ofm, Custos of the Holy Land

Arzobispo Anba Abraham, Coptic Orthodox

Arzobispo Swerios Malki Murad, Syrian-Orthodox

Arzobispo  Abouna Matthias, Ethiopian Orthodox

Arzobispo  Paul Sayyah, Maronite

Obispo Suhail Dawani, Anglican

Obispo Mounib Younan, Lutheran

Ob ispo Pierre Malki, Syrian-Catholic

Archimandrita Joseph Saghbini, Greek Catholic

Fr. Rafael Minassian, Armenian Catholic

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)
Texto original en Inglés:
http://www.fides.org/eng/documents/holy_land_-_heads_of_churches.doc

 

 


Publicado por verdenaranja @ 23:10
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