Lunes, 31 de marzo de 2008

Carta a mi querido Teófilo del Padre Antonio María del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz, publicado en la revista “Como las Abejas , Enero-Febrero – 2008 / número 37.

 

CARTA A MI QUERIDO TEÓFILO


Carísimo amigo mío, Teófilo. Gracias por tus palabras, gracias por la confianza depositada en mi persona. Trataré de no fallarte. Yo me siento muy a gusto, conversando contigo, que es lo que me parece esta peculiar relación de amistad, a través de unas cartas. Ya, como que me he acostumbrado a recibir tus cartas, siempre me pregunto, ¿Qué me va a contar hoy mi querido amigo Teófilo? Hoy, como siempre, me ha sorprendido tu sinceridad, tu transparencia. Me cuentas el problema que tienes para vivir cristianamente en el ambiente en que te desenvuelves y aún me dices que yo mismo obraría como tú, si estuviera en tu lugar. No lo dudo. Yo no soy mejor que tú y estoy fabricado con el mismo barro. Pero hay una cosa muy importante que te está ocurriendo y es que te estás sintiendo cómodo en ese ambiente y ya ni te haces problemas de conciencia, del comportamiento tan incoherente en que estás inmerso.

 


Ahora te estás dando cuenta de las burlas que hacen de la religión y del mismo Dios, ese grupo de personas con quienes compartes tantas horas del día, por razón de tu trabajo. Aún estás en plan de observador y miedoso de darte a conocer como aún piensas. ¡Qué pena me da Teófilo! ¡Que pena! ¡Dios mío! Cómo puede venirse abajo en tan poco tiempo una formación tan religiosa vivida durante tantos años. Aquellos benditos años de colegio, esa gran devoción a María Auxiliadora que aún conservas, aunque un poco a escondidas; pero mi buen Teófilo, estás pisando un terreno pantanoso y poco a poco, casi sin darte cuentas, te estás hundiendo y cuando vengas a tomar conciencia de esta peligrosa situación, te estará llegando el fango hasta el cuello y si María Auxiliadora no hace un milagro, te puedes ahogar en el fango.


Ahora estás a tiempo. Has hecho muy bien en escribirme. Pienso que lo que no debes es seguir caminando por ese sendero que conduce a tu perdición personal, ahora, precisamente que te estás dando cuenta ¡Cuántos con los mismos principios que tú, de madre muy religiosa, formados en colegios de Salesianos, o de La Salle, o en los escolapios, donde entra en el ideario del Centro, como algo fundamental, la vida espiritual y han agarrado un camino, como el que has cogido tú, o peor, se han metido hasta en pandillas, no sólo de anticlericales, sino hasta de delincuentes, y metidos en los sitios mas bajos de la sociedad!


Empezaron poco a poco a desviarse del buen camino, y terminaron echando pestes del colegio. de los curas, y de todo lo que suene a religión. Sin apenas darse cuenta, acabaron siendo verdaderos rebeldes y enemigos de la Santa Iglesia y aún del mismo Dios. ¡Cuántos casos de sacerdotes que han renegado de Cristo y se han vuelto enemigos de la Iglesia! Todos empezaron a abandonar sus relaciones con Dios, y finalizaron abriendo una zanja cada vez más ancha, de separación con Él.


¡Que lástima! ¿Verdad? Han cambiado el verdadero y único Dios, por un montón de dioses de la Tierra, capitaneados por el mismísimo Diablo, como son: el alcohol, el dinero, las drogas, la prostitución, y llegan a comportarse peor que los animales. ¡Dios mío! ¡Dios mío! A dónde vamos a parar. Cómo nos dejamos engañar y embaucar por el horrible Diablo, que nunca da la cara, y hasta le interesa que no crean en Él, para hacer más daño, como un zorro, agazapado. Por eso, mi buen amigo Teófilo, quiero que recapacites y que caigas en la cuenta, que no es cualquier cosa lo que te está ocurriendo. Es un aviso de Dios y creo firmemente que es la misma María Auxiliadora la que te está echando una mano. Lejos de meterte miedo, y menos de invadir tu vida, ya que me has dado ese voto de confianza, quiero exponerte, simplemente mi consejo.

Tú me dices que yo en tu lugar haría igual y no lo dudo. No obstante, si no quieres llegar a lo peor, a estar hundido en medio del pantano, ahora es el momento de echar una mirada atrás, con valentía, porque te estás jugando tu vida eterna. Puede ser que casi ya no te diga nada eso del Cielo, ni del Infierno.

 

No obstante, si aún queda en ti algún rastro de tu formación religiosa, te pido, por favor, que escuches a un amigo. Estás, mi querido amigo Teófilo, en el filo de un precipicio y has de tener en cuenta, que árboles más altos han caído.


Piensa por un momento en la grandeza que tenía el Diablo antes de ser arrojado al Infierno ¡Tan hermoso, tan inteligente, tan feliz! Y por su soberbia se enfrentó a su mismo Creador y, eso que no tenía "Diablo" que le tentara, porque a partir de ese día, empezaron a existir: el Infierno y los demonios. ¡Qué horrible! De esplendorosos ángeles llenos de felicidad y de amor, a horrorosos demonios, llenos de amarguras, infelicidad, envidia y odio. Tú que palpaste esa felicidad de niño y adolescente, como en el movimiento "luz y vida", a llegar ahora, a poder caer en lo más bajo de tu vida, en que sin darte apenas cuenta, estás envuelto hasta el cuello por el fango hediondo del pecado.


Cuántos casos he conocido parecidos al tuyo. Quisiera no tener tanta experiencia. He presenciado verdaderas aberraciones y atrocidades en personas que eran maravillosas moralmente, cuando niños. ¿Qué puedes hacer tú? Pienso que nadie te exige que seas un héroe pero si ves que no hay modo de cambiar y que tu situación espiritual sigue en declive, yo te aconsejaría que cambiaras de lugar, que buscaras un puesto de trabajo en otro lugar. Si no actúas a tiempo, llegará un momento en que todo esto que te digo te resbale y te empecines de tal modo, que estés en otra onda y que tengas dos vidas, cerrado a escuchar cualquier consejo que vaya en esta dirección. Ni valdrán los consejos de tu madre, ni harás caso a las pobres palabras de un amigo llamado "Padre Antonio" y hasta quizá nunca más quieras ni escucharme ni saber de mí.

Mi buen Teófilo, no estoy haciendo algo espantoso de tu problema. Sencillamente te estoy hablando con la mano en el corazón, buscando tu felicidad en el Cielo; pero también en la Tierra, porque la felicidad, con la que llenas el vacío y el alejamiento de Dios, es una felicidad vacía que caduca al momento. Me da coraje por dentro, de que ese zorro del Diablo del que casi nadie quiere hablar, salga con la suya y tenga un candidato más para el Infierno. Ahora mismo no estás en una situación tan degradante; pero es el momento de frenar y plantearte tu vida y compararla con esa otra época de tu vida en que tan feliz cantabas, el "rendido a tus plantas". Te acuerdas... ¿Verdad?


No sé por qué tenemos que echar en el olvido épocas bonitas de la vida que hemos vivido. y que pueden ahora, con una mayor madurez, impulsar a que llevemos una vida digna y en concordancia con tu vida cristiana. Fidel Castro, por ejemplo, se educó en los padres Jesuitas y ha llegado a perseguir a muerte a los mismos cristianos, aunque ahora parece que se ha vuelto más tolerante. Yo recuerdo cuando estaba con los guerrilleros en la sierra y tenía hasta un capellán. Y ¡cuántos, que fueron en su tiempo muy buenos católicos. se han vuelto con el tiempo verdaderos enemigos de Cristo y de su Iglesia y de todo lo que suene a religión!


Bueno, mi querido Teófilo, espero que no te haya caído mal lo que te he aconsejado a raíz de tú situación religiosa, ya que tú mismo me la has contado. No es que quería alarmarte, ni comerte el "coco" como se suele decir. Es lo que siento y he podido observar cómo tú cuando me cuentas, que aunque, sea lentamente, has ido dejando de bendecir la mesa, de santiguarte al pasar por las iglesias, sea como sea tu costumbre y, lo que es peor, creo que has dejado definitivamente todo contacto con la Iglesia y, como me relatas con toda sinceridad y frialdad que ya ni sientes remordimientos de faltar a Misa y duermes tan tranquilamente a "pierna suelta" como si nada hubiera pasado. Es grave lo que te pasa. Vas en declive y en bajada, en tu vida espiritual y en tu relación con Dios, hasta casi no pintar nada en tu vida. Hasta pronto, amigo.


¡Que lástima! Pero ¡Qué verdad tan grande! Una vez te dije, que, por el temperamento extremista que tienes, terminarías en "Santo" o en "Diablo". ¡Mira por dónde vas ya! Sin embargo. Dios te sigue esperando, y a m¡, aquí me tienes como más amigo que nunca, dispuesto a echarte una mano si tú quieres

 

Seguiremos en otra ocasión. Hasta siempre, amigo Teófilo.

 

Antonio Hernández y Hernández

 


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