Mi?rcoles, 16 de abril de 2008

Extracto de trabajo sobre "EL MAPA DE LA IGLESIA CATÓLICA EN ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA" publicado por DOSSIER FIDES.

EL COMPROMISO DE LA IGLESIA CATÓLICA

Y LAS EMERGENCIAS DEL SIGLO XXI

 

         Junto a su misión de evangelizar, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América (USCCB) está activamente comprometida en muchas de las emergencias del país, en el campo de la justicia social y de los derechos humanos. Al no poder hacer referencia a cada obra coordinada o puesta en practica por la USCC; a continuación  se mencionan algunas de las intervenciones y contribuciones de varios departamentos internos de la Conferencia, significativos para el contexto socio-cultural de referencia.

 

         Finalmente, siendo imposible detenerse en el trabajo de cada diócesis, se ha elegido dirigir la mirada sobre una ciudad y un estado golpeados por la furia de la naturaleza, pero heridos también por la injusticia de los hombres: serán presentadas específicamente las actividades, intervenciones y un testimonio de la Archidiócesis de Nueva Orleans, Louisiana,  donde en 2005 se abatió uno de los más graves huracanes de la historia de los Estados Unidos, en términos de víctimas y de consecuencias económicas y ambientales. 

 

 

Secretariado para los católicos afro-americanos

 

El secretariado para los católicos afro-americanos (Secretariat for African American Catholics, SAAC) es la voz oficial de la comunidad católica de los afro-americanos. Este secretariado, parte de la USCCB, articula exigencias y aspiraciones de los católicos afro-americanos en relación al ministerio, la evangelización, la justicia social, las cuestiones del culto y otros eventuales temas de interés para la comunidad.

         El papel fundamental de este organismo para los católicos afro-americanos es el de ofrecer sostén a los Obispos de la comunidad católica afro-americana, pero al mismo tiempo representa un recurso para todos los Obispos de los Estados Unidos de América, dada la particular atención dirigida a la dimensión socio-cultural de la comunidad católica afro-americana, en donde se identifican, se activan y se crean recursos para una integración auténtica de la riqueza cultural afro-americana en la Iglesia católica de los Estados Unidos.

 

 

Campaña católica para el desarrollo humano

 

         La campaña católica para el desarrollo humano, (Catholic Campain for Human Development, CCHD) nació en 1970 en el interior de la Conferencia de los Obispos EEUU, con el objetivo de trabajar para una transformación de la vida de la comunidad, enfocándose firmemente en la interrupción universal del ciclo de la pobreza en millares de comunidades de los Estados Unidos. La CCHD nació con el doble mandado de financiar proyectos para los más indigentes, y educar a los católicos sobre las causas radicales de la pobreza. Sus programas están financiados a través de una colecta anual de fondos en todas las parroquias, y generalmente, las soluciones están estudiadas a nivel de comunidad, sin prejuicios de raza o de religión. La finalidad de la campaña está dirigida a la condición de pobreza extrema en los Estados Unidos de América. Según los datos oficiales del 2006 publicados por el Census Bureau de EEUU, la principal agencia estadística del gobierno federal americano, responsable del censo de la población, el número de americanos que en el 2006 vivía en estado de pobreza alcanzaba oficialmente los 36,5 millones de personas, es decir, más del 12 % de la población americana (cfr. Relación “U.S. Census Bureau, Income, Poverty and Health Insurance Coverage in the United States: 2006").

 

         Desde el 2000, el número de personas que viven en la pobreza extrema ha crecido a más de 6 millones, en donde se considera por pobreza extrema un rédito inferior al llamado umbral de la pobreza, establecida por el gobierno en base a los datos del 2005 por cada núcleo familiar, (por ej., para una familia de cuatro personas el límite es de 20.614 dólares Usa). También entre los datos del Census Bureau relativos al 2006, el primer puesto como tasa de pobreza porcentual fue el Estado de Mississippi, con el 21,1%, seguido con el 19,6 % del Distrito de Columbia (justamente donde se encuentra Washington, la capital de EEUU), y más aún: Louisiana al 19,0 %, Nuevo México al 18,5 %, Arkansas al 17,3 %, West Virginia al 17,3%, Kentucky al 17,0%, Oklahoma al 17,0%, Texas al 16,9%, Alabama al 16.6%, para citar las primeras diez posiciones.

 

         El objetivo del CCHD es también aquel de promover un espíritu de solidaridad entre los que tienen más y que están atrapados en el círculo de la pobreza, pero con un compromiso concreto para la eliminación de la injusticia y la miseria en los Estados Unidos de América: la CCHD se distingue como una de las organizaciones de financiación más importantes en este ámbito que realiza programas de auto-ayuda entre los pobres. Seguidamente, se mencionan algunas pequeñas historias de éxito, entre las cuales la CCHD uno de los protagonistas.

         Un oasis urbano en Washington D.C.: En un espacio abandonado en la zona suroriental de la capital, justamente en los campos del St. Elizabeths, hospital militar en los tiempos de la guerra de sucesión, algunos voluntarios trabajaron en una huerta para la comunidad. Se trata del “Urban Oasis”, media hectaria donde se cultivan tomates y frijoles, zapallos y ocra, hierbas y girasoles, en un barrio muy pobre donde es imposible llegar a pie al supermercado màs cercano. Es aquí en donde el grupo Community Harvest ha creado una empresa agrícola para la comunidad, con muchas lecciones sobre el cultivo y la utilización de alimentos frescos. Community Harvest ha recibido distintas donaciones y colaboraciones activas por parte de la CCHD: el grupo ya trabajaba desde hacía algunos años, cuando se había cerrado el último negocio de alimentos en el barrio, dejando alrededor de 70 mil residentes sin ningún acceso razonable a los alimentos y a los productos de primera necesidad. Hoy el grupo se ha extendido, y residentes y voluntarios se han organizado en una verdadera empresa agrícola donde se cultivan productos para distintos mercados de la ciudad y para donar a los comedores locales para los pobres. Entre las actividades, se enseñan elementos de nutrición a los residentes y se han abierto pequeños mercados agricolas en la ciudad, para demostrar que “la semilla de una idea puede trasformar el hambre en esperanza”.

         Centros para la infancia en Nuevo México: En un rincón rural de Nuevo México, no lejos de la frontera mexicana, luego del almuerzo algunos niños descansan mientras alguien cuenta una historia. No ha pasado mucho tiempo desde que sus días eran muy distintos. Mientras los padres trabajaban en los campos de los alrededores, a estos niños se les dejaba solos en la casa, o bien iban a los campos con sus padres, y transcurrían la jornada sentados en máquinas ardientes o trabajando. Hoy nacieron las así llamadas guarderías, centros gratuitos para la infancia en donde tantos niños aprenden los números y el alfabeto, juegan con la computadora o en el patio. Asimismo, pueden comer un plato completo, mientras la madre y el padre trabajan en los campos. Ha sido posible gracias a Las Mujeres en Progreso, cinco mujeres de una comunidad que soñaban un centro para la infancia accesible para las familias de trabajadores locales, se unieron a una organización non-profit bajo la égida de la CCHD para transformar su sueño en realidad.


        
Aires di novedad in South Dakota: En la reserva indiana sioux del río Cheyenne, en South Dakota, el 75% de los residentes viven en la pobreza, la CCHD ha trabajado para promover financiamientos a las poblaciones junto y a través del Four Bands Community Fund. Four Bands es una organización laica fundada en el 2000 y que ha ido creciendo con los años, volviéndose un sostén para la empresa entre la población de los lakota sioyx que vive en la reserva del río Cheyenne. Trabaja con proyectos de micro-crédito también a partir de 1.000 dólares, y tiene cursos de formación en la empresa dirigida a los residentes; de este modo permite una alfabetización también mínima para los micro créditos y otros conceptos de micro-finanzas, con el objetivo de una mayor estabilidad económica, de la autosostenibilidad y para que un día estas experiencias puedan consolidarse e invertir realmente el ciclo de la pobreza en la reserva sioux, y posiblemente, en las muchas reservas de los nativos americanos que tienen una de las màs altas tasas de pobreza, analfabetismo y degrado social en todo el país.

 

Justicia, paz y desarrollo humano

        

         El departamento para la justicia, la paz y el desarrollo humano del USCCB (Justice, Peace and Human Development) trabaja en mérito a cuestiones relativas a la enseñanza social católica y está comprometido en campañas humanitarias que manifiestan la posición de la Iglesia en temas de justicia, paz y derechos humanos. El compromiso comprende ámbitos nacionales e internacionales. De particular importancia entre los temas nacionales está la campaña para la abolición de la pena de muerte en el país; un programa de justicia ambiental; y otras propuestas relativas a sanidad, pobreza global y reforma para la inmigración.

 

En relación a la materia fundamental relativa a la pena capital, la Campaña católica para la abolición de la pena de muerte (Catholic Campaign to End the Use of the Death Penalty, CCEDP) se ha vuelto el instrumento oficial de los Obispos de los Estados Unidos de América para la abolición de la pena de muerte en el país. Los Obispos católicos de los Estados Unidos son activos en esta batalla desde hace unos treinta años – la primera declaración oficial de los Obispos de los Estados Unidos se remonta al 1980 – pero en marzo del 2005 ha sido oficialmente presentada la nueva campaña. Los Obispos renuevan su llamado para un impulso decisivo, en acuerdo con las Conferencias de cada Estado: sostienen que es necesario transmitir con claridad sus pensamientos, animar la reflexión, y pedir una acción conjunta de la comunidad católica. Justamente con estos objetivos, han publicado una declaración pastoral con el título “A Culture of Life and tehe Penalty of Death” (Una cultura de vida y la pena de muerte), en donde se acentúa la enseñanza de Cristo, y de este modo, el mandato de la Iglesia, para obtener la abolición total de la pena de muerte del sistema justiciero de todos los Estados Unidos.

 

El 21 de marzo del 2005, la Campaña fue presentada con una conferencia de prensa en el National Press Club de Washington D.C., ante la presencia de S.E. Cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo de Washington del 2001 al 2006, y actualmente Arzobispo Emérito de Washington. Asimismo, estaban presentes Bud Welch, padre de la joven de 23 años, una de las víctimas del atentado de Oklahoma City, y Kirk Bloodsworth, erroneamente condenado al brazo de la muerte, y rehabilitado por  la prueba del ADN. Durante la presentación del 21 de marzo del 2005, Bloodsworth ha contado que luego de haber sido injustamente condenado a muerte por haber violado y matado a una niña de 9 años, la Iglesia católica le ha garantizado sostén en cada necesidad. Bloodsworth se ha convertido al catolicismo en 1989, mientras aún estaba en la carcel. “Cada pequeño pedazo de mi historia” ha dicho, “es un ejemplo de los problemas implícitos en el sistema de la pena capital. Las mismas fallas que han llevado a mi detención, y por lo tanto, la errada identificación, la representación inadecuada, los comportamientos burocráticos equivocados, además de los errores humanos fundamentales, son la verdadera llaga en todos los casos de personas inocentes que se encuentran en carcel o en el brazo de la muerte”.

 

 

Servicios para la inmigración y los refugiados


La Iglesia
católica en los Estados Unidos ha asistido migrantes y refugiados ya desde el nacimiento de esta nación. Al inicio del siglo XX, estos esfuerzos estaban organizados a nivel local de diócesis o de parroquia, pero ya desde el 1920, bajo los auspicios de la National Catholic Welfare Conference (NCWC), los Obispos de los Estados Unidos habian constituido un Departamento de inmigración a nivel nacional. Entre el 1920 e il 1930, el Departamento de inmigración, presente también en Ellis Island, ya había asistido a más de 100 mil inmigrantes, y luego de la II Guerra Mundial y de la aprobación en 1948 de la asistencia y de todos los servicios necesarios a más de 100 mil refugiados europeos. La intervención se ha perfeccionado con el pasar del tiempo: en los años '50, el Departamento de inmigración de la NCWC garantizaba asistencia durante todo el proceso para la solicitud de visas y ciudadanía, también desde el punto de vista legal y normativo: con el nacimiento de la Unite States Catholic Conference (USCC) en 1965, sucesivamente ha sido creado un Departamento para los servicios de migración y para los refugiados, el Migration and Refugee Services (MRS), que se dedicó a  la protección de los refugiados políticos, con una oficina en Miami para migrantes y prófugos que llegaban provenientes de Cuba y Haiti.

 

En 1975, a través de las diócesis de todo el país, el MRS había ayudado a más de 800 mil refugiados. Desde el 1999, el MRS ha ampliado su obra con refugiados menores – extranjeros y no acompañados – y en el 2002 ha iniciado a trabajar más activamente con las víctimas del tráfico ilegal de seres humanos, que compromete muchos menores que necesitan tratamiento, donde vivir y servicios especializados. Entre el 2000 y el 2003, los Obispos han publicado tres importantes cartas pastorales sobre el argumento,  (“Welcoming the Stranger Among Us: Unity in Diversity”; “Asian and Pacific Presence: Harmony in Faith”; y “Strangers No Longer: Together on the Journey of Hope” escrita en colaboración con los Obispos de México).  


        
Otra iniciativa importante de este período es la asistencia a los responsables diocesanos, sobre todo a nivel local, para acoger a los nuevos llegados también en términos de una adecuada respuesta pastoral. Dada la preocupante situación de los niños migrantes, que  desde el México hasta los Estados Unidos afrontan solos los peligros del viaje, y de las víctimas del tráfico de seres humanos, en los últimos años, los Obispos de los Estados Unidos han enviado delegaciones a la frontera entre USA y México, con el fin de conocer de primera mano la situación de los menores no acompañados y de las víctimas del tráfico de seres humanos. El MRS está también en primer plano por las iniciativas legislativas en favor de los refugiados, inmigrantes y migrantes. En el 2000, los Obispos de este departamento han luchado por la aprobación de leyes sin precedentes que castiguen a los traficantes de seres humanos y garanticen a las víctimas de este atroz crimen en contra de la humanidad.


Publicado por verdenaranja @ 23:12
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