Jueves, 24 de abril de 2008

Guión litúrgico para  la Jornada de las Vocaciones Nativas 2008 recibido en la parroquia con los materiales para su celebración que este año se presenta con el lema: "Vocaciones Nativas. Responsabilidad de Todos".

Vocaciones Nativas
Responsabilidad de todos

Guión Litúrgico


MONICIÓN DE ENTRADA

La Iglesia
celebra hoy, en el sexto domingo de Pascua, la Jornada de las Vocaciones Nativas. Todos, de algún modo, nos sentimos implicados en esta misión de la Iglesia. No en vano se trata de “anunciar el Evangelio de Cristo”. Dios Padre sigue enviándonos, a los discípulos de su Hijo amado, para proclamar la Buena Noticia a todo el mundo y en todos los lugares. ¡Que no falten testigos que lo anuncien a sus hermanos en su misma lengua y con su propia cultura!

El Espíritu, prometido por Jesús, sopla donde quiere y sobre quien quiere, provocando grandes transformaciones en las vidas de las personas, para que sean santas en Cristo, para alabanza de su gloria. Está al principio de la creación y de modo más intenso en Pentecostés. Él reparte sus siete dones y nos abre los oídos, para poder comprender su Palabra, a cuantos nos hemos acercado hoy a la celebración eucarística.

Esta Jornada misionera tiene por lema “Responsabilidad de todos”. En efecto, todos somos responsables: ¡que en ningún país se mueran de hambre de Pan y de Dios por falta de obreros! Así se lo pediremos en esta misa al Dueño del campo: “Envía obreros a tu mies”.

 

ACTO PENITENCIAL


Tú, que quieres nuestro bien y que nos llamas a tu servicio. Señor, ten piedad.


  Tú, que eres misericordia y te fías de nosotros. Cristo, ten piedad.


  Tú, que permaneces con nosotros, suscitando nuevas vocaciones para el bien de tu Iglesia. Señor, ten piedad.

 

MONICIÓN A LAS LECTURAS


En la Iglesia primitiva hubo un gran dinamismo evangelizador y misionero. La presencia del Espíritu Santo iluminaba e impulsaba a los creyentes. Experimentaban el cumplimiento de la promesa de Jesús de que les enviaría al Espíritu como defensor y consolador en sus tareas. El Espíritu del Dios de la vida nos pone hoy en movimiento para lanzarnos a escudriñar con mirada profunda y penetrante la realidad de nuestro mundo y transformarla en Reino de Dios. Demos gracias al Padre, que cumple siempre sus promesas y nos envía en misión con el mismo Espíritu del Resucitado.

 

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA


Desde la Palabra de Dios:


Tenemos todos los elementos básicos que configuran la misión:

a) el diácono Felipe es el misionero enviado por la Iglesia apostólica, que predica a Jesucristo con signos y el poder del Espíritu;
b) los oyentes se hacen cristianos por la fe en la Palabra anunciada y por la acción interior del mismo Espíritu, que corrobora con el gozo la predicación de Felipe; y
c) los apóstoles Pedro y Juan confirman con su presencia y con el sacramento del Espíritu la acción misionera.


La comunidad cristiana está ya fundada en Samaría. Pero tienen que venir las vocaciones nativas, los dones y carismas del Espíritu para estructurar a la Iglesia de Dios. Una Iglesia llega a ser adulta cuando cuenta con vocaciones propias, suficientes para atender sus necesidades y generosas incluso para dar a las Iglesias hermanas.


San Pedro escribe a comunidades cristianas que están, si no perseguidas, sí bajo sospecha. Las estimula a saber vivir entre paganos, sin miedos ni complejos. No han de ser agresivos ni contrarios por sistema. Antes bien, han de ofrecer su testimonio con verdad y mansedumbre. Las obras, por delante. Y con ellas, la palabra que da razón de la esperanza que las anima: Cristo muerto y resucitado. El misterio pascual ha de ser la clave de nuestra vida cristiana, lo que dé sentido a nuestra vida hacia dentro y hacia fuera. No hemos sido enviados a condenar al mundo, sino a salvarlo.


Jesús mismo nos recuerda cuáles son las condiciones para que se sigan cumpliendo sus promesas:

a) permanecer en su amor, en comunión de vida con Él y con su Padre;
b) guardar sus mandamientos (que no son “leyes”, sino palabras vivas);
c) recibir con fe y gratitud el Espíritu de Dios (desmarcándonos del “espíritu del mundo”).
En fidelidad a estas condiciones dadas por el Señor, la Iglesia se tiene que presentar ante los hombres como testigo y sacramento de Jesucristo; no como una institución religiosa con sus ideologías y sus poderes.

 

Desde la Palabra de Dios:


"Responsabilidad de todos”... Las vocaciones las da Dios, es verdad. Pero a nosotros nos toca valorarlas, suscitarlas, orar por ellas, formarlas adecuadamente en los seminarios, casas religiosas, monasterios... La Iglesia es una en sus múltiples Iglesias locales. Estamos unidos por “los vasos comunicantes” del Espíritu. Nos necesitamos mutuamente.


Nuestras viejas Iglesias occidentales han sido fundadoras de Iglesias en tierras de misión. A ellas han destinado generosamente a sus mejores miembros, los misioneros y misioneras. Su mejor trabajo y su más legítimo orgullo son las vocaciones nativas. No solamente aseguran el relevo, sino que son el instrumento del Espíritu que “hace nuevas todas las cosas”. El futuro de la Iglesia pasa por estas vocaciones, que no se limitarán a repetir los modelos heredados de los viejos misioneros, sino que seguirán profundizando en el tesoro del Evangelio y ofreciéndolo a sus conciudadanos de manera renovada y atrayente.

 

PRECES


Presentemos con fe al Padre, por mediación de su Hijo, nuestras peticiones, para que Él, fuente de toda bondad, nos conceda lo que pedimos.


Por toda la Iglesia, extendida por los cinco continentes, para que broten en todos los lugares vocaciones vivas, que iluminen a los hombres con su palabra y testimonio. Roguemos al Señor.


Por las situaciones que impiden que Cristo se haga presente a través de sus enviados: los enfrentamientos, las divisiones entre familias o entre pueblos, el hambre, la guerra, el terrorismo...; para que, con la luz y la fuerza de Dios, sigan dando su vida por la Verdad. Roguemos al Señor.


Por todos los sacerdotes, para que crezcan más en fidelidad a Jesucristo y continúen siendo su presencia en medio de las gentes.  Roguemos al Señor.


Por los religiosos y religiosas, para que su vida entregada a la oración y al servicio sea bendecida por el Espíritu Santo con la gracia de la santidad.
Roguemos al Señor.


Por las personas consagradas al servicio de la caridad en los distintos campos de atención: enseñanza, sanidad, misiones en otros países...; para que sigan siendo llama viva que encienda al mundo. Roguemos al Señor.


Te lo pedimos a Ti, Buen Pastor de tu Iglesia, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

 

DESPEDIDA


El Señor nos envía hoy a dar testimonio de nuestra fe, sin ningún miedo. Existe el riesgo de la cruz al testimoniar a Cristo, pero, como nos ha dicho la Palabra de Dios, ser testigo hasta la muerte es participar de la pasión del Señor. Además, no estamos solos. El Padre, que nos ama totalmente, y Jesucristo nos dan el Espíritu Santo. Como compromiso concreto de esta Jornada de las Vocaciones Nativas, podemos compartir con personas a las que conocemos que Cristo ha resucitado y vive en nosotros, y tiene una llamada para cada uno.

 

CANTOS


Canto de entrada: Cristo resucitó. CLN, n.° A 13.

Aleluya: Canta “aleluya” al Señor.

Ofertorio: Beberemos la copa de Cristo. CLN, n.° O 10.

Comunión: Como el Padre me amó.

 

Por el Seminario Diocesano de Burgos


Publicado por verdenaranja @ 23:22  | Misiones
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