Domingo, 27 de abril de 2008

ASCENSIÓN DEL SEÑOR - A

4 de mayo de 2008

 

En este domingo de la Ascensión, hermanos y herma­nas, que la paz y el amor de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

 

Jesús, el crucificado, el resucitado, ha subido al cielo. El, nuestro hermano, ha entrado en la vida de Dios. Y nosotros, que somos su cuerpo, que nos hemos unido a él por la fe y el bautismo, sentimos la alegría de contemplarle glorificado, celebramos que nuestra débil humanidad ha sido glorificada con él, y esperamos vivir un día su vida para siem­pre.

 

Aspersión: Ahora, con la aspersión del agua, pedire­mos a Dios que renueve en nosotros la gracia del bautismo que nos unió para siempre a Jesús. (Misal pág. 1.096. Aspersión con un canto bautismal o del Espíritu Santo).

 

Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su reino. Amén.

 

Gloria: Cantemos la gloria de Dios, que es paz y vida de la humanidad entera. Y aclamemos a Jesucristo, porque sólo él es el Santo, el Señor, el Altísimo.

 

Oración universal: Unidos a Jesús, pidamos al Padre por nosotros, por la Iglesia y por la humanidad entera. Pidamos que envíe su Espíritu y nos renueve. Oremos diciendo: ENVÍANOS TU ESPÍRITU, SEÑOR.

 

Por nuestra parroquia y por nuestra diócesis. Para que crezcamos cada día en la fidelidad al Evangelio. OREMOS:

 

Por nuestros familiares y amigos que no se sienten cristianos. Para que nosotros sepamos darles un buen testimonio de fe y de entrega a los demás. OREMOS:

 

Por los países que sufren a causa de la guerra o del hambre. Para que puedan lograr una vida digna y en paz. OREMOS:

 

Por los periodistas y por todos los que trabajan en los medios de comunicación. Para que se esfuercen siempre al servicio de la verdad y de la concordia. OREMOS.

 

Por nosotros. Para que nuestra celebración de la Eucaristía sea todos los domingos un encuentro vivo e intenso con el Señor resucitado. OREMOS:

 

Escucha, Padre, nuestra oración, y envía tu Espí­ritu Santo, sobre nosotros y sobre toda la huma­nidad. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro hermano, que resucitado de entre los muertos vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

 

Padrenuestro: Fieles a la enseñanza de Jesucristo, nuestro Pastor y Guía, nos atrevemos a decir:

 

Invitación a la comunión: Este es el Cordero de Dios, Cristo Jesús, el vencedor de la muerte, que se nos da como alimento de vida eterna. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

 

Despedida: Hermanos y hermanas, anunciad a todos la alegría del Señor resucitado. Podéis ir en paz.


Publicado por verdenaranja @ 18:34  | Liturgia
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