Martes, 29 de abril de 2008

Artículo publicado en el Boletín "Misioneros Javerianos", Año XLV - nª 441 - ABRIL 2008, en la sección SIEMPRE CON NOSOTROS.

ENTRE NOSOTROS

compartiendo una ilusión

LUIS CARRARA - EL PASTOR BUENO

1933-1964

 

El P. Luis Carrara nació, en Cornale-Bérgamo-Italia, el tres de marzo de 1933, es el séptimo de diez hijos. Sus padres son campesinos. Nace, el P. Luis, en tiempos difíciles: en Italia, como consecuencia de la crisis mundial de 1929, abundan los parados, muchas empresas y bancos quiebran arrastrando a la ruina a muchas familias; dos días después de su nacimiento ganan las elec­ciones alemanas los nazis.

 

Luis pasa una infancia serena y, a la edad de 14 años, se dispone a entrar en el mundo del trabajo, por ello sus padres buscan algún amigo que acoja a Luis como aprendiz de algún oficio. Cuando la cosa estaba ya decidida el vicario de la parroquia visita la casa de los Carrara para de­cir: «Mirad que vuestro lijo Luis quiere ser misionero». Los padres se quedan per­plejos ya que Luis nunca había dicho nada.

 

Misionero-Sacerdote

 

En sintonía con el párroco, los padres de Luis le proponen que entre en el semi­nario para ser sacerdote diocesano; la respuesta de Luis es tajante ya que dice que irá al seminario por obediencia, pero tan pronto le sea posible se hará misio­nero. Ante decisión tan determinada los padres ceden e ingresa en el seminario menor de los Misioneros Javerianos de Pedrengo (Bérgamo—Italia).

 

En aquellos tiempos, nuestra casa de Pedrengo contaba con unos ochenta alum-nos, era el año 1947 y Luis tenía quince años. El nuevo aspirante se adapta muy bien a la disciplina de la casa y al ritmo de los estudios.

 

A luis no se le hizo ningún descuento: catorce años debía durar su formación espiritual y académica y catorce años duró. Terminados sus estudios de teolo­gía Luis fue ordenado sacerdote el 5 de octubre de 1961.

 

Destinado al Congo

 

¡Finalmente! El P. Luis es destinado al Congo en 1962 donde llega, a la diócesis de Uvira, el 12 de septiembre. La situa­ción del Congo era muy inestable: sece­sión de la región de Katanga; desacuerdo entre los principales agentes políticos; asesinato de Lumumba que era el primer ministro; entrada en juego de Mobutu; intervención de una fuerza internacional para terminar con la secesión de Katan­ga. El nuevo primer ministro Adula se es-fuerza por estabilizar el país, pero no con-sigue impedir que la oposición, de inspi­ración lumumbista, se transforme en gue­rrilla endémica en amplias zonas nororientales del País.

 

Misionero


El P. Luis llega al Congo y es destina-do a la diócesis de Uvira, de donde es obispo el Javeriano Mons. Catarzi.

 

Los dos años transcurridos en Congo han sido años de trabajo y empeño para el P. Luis. Junto a la alegría que él sien-te por estar allí, tiene la certeza de que el trabajo que tiene que hacer no es fácil. Trabaja en Baraka y Fizi, con los niños y jóvenes se vale del deporte para acercár­selos; sigue la catequesis, varios catecu­menados y la pastoral matrimonial; así mismo recorre las diversas aldeas de la parroquia donde hay numerosos cristia­nos a los que atender.

 

La situación empeora

 

En diciembre de 1963 comienza la re­belión de los Bafulero que pronto se unen a los mulelistas, seguidores de Mulele, que se presentaban como movimiento de liberación de inspiración comunista.

 

La diócesis de Uvira, limítrofe con Rwanda y Burundi, se encuentra afec­tada de lleno por los enfrentamientos armados. Los guerrilleros controlan la zona y la carretera que va de Uvira a Bukuvu, en donde se encuentran las misiones de Fizi y Baraka. Las dos mi­siones quedan así aisladas. Durante tres meses los rebeldes controlan el territo­rio, los enfrentamientos con el ejército se suceden y las derrotas de los rebel-des se acumulan. En una de ellas, el jefe guerrillero Masanga y sus hombres son derrotados, mueren más de 700 rebeldes.

 

Había que buscar un chivo expiatorio para justificar la derrota y Masanga lo en­cuentra en los misioneros, a los que acu­saba de estar en contacto con el ejército, pasando información por medio de la ra­dio de la misión.

 

El final

 

Exasperados por la derrota, los rebeldes se dirigen a la misión de Baraka, donde estaba la radio. Encuentran allí al hermano Faccin, al que hacen subir a un coche para llevárselo. El hermano no quiere dejar solo en la misión al P. Luis, intenta bajar del coche pero tres balazos, que le perforan el tórax, se lo impiden. El hermano cae muerto. El P. Luis, que se encontraba en la Iglesia confesando, sale para ver lo que ocurre, aún lleva la esto-la morada puesta, se dirige hacia Masan­ga y sus hombres. Masanga le dice que le llevará a la Misión de Fizi para matarle junto a los otros misioneros; el P. Luis responde que prefiere morir junto a su hermano javeriano. La respuesta fue un certero disparo en el pecho que le mató en el acto. Era la tarde del 8 de noviem­bre de 1964. n

 

P. Luis Pérez Hernández s.x.


Publicado por verdenaranja @ 23:04  | Misiones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios