Viernes, 02 de mayo de 2008

Con motivo de la Jornada Diocesana de los Misioneros Madrileños, que se celebrará el 4 de Mayo de 2008, el Cardenal Rouco ha escrito varias cartas dirigidas en primer lugar a los misioneros madrileños, otra a sus familias y por último todos los fieles de la diócesis. (Fides)
A continuación colocamos la enviada a los misioneros y misioneras madrileños.



Madrid, 24 de abril de 2008

 

Jornada Diocesana de los Misioneros Madrileños

Domingo 4 de mayo de 2008

 

"Iglesia diocesana... abierta a las misiones"

 

 

A los misioneros

y misioneras diocesanos

 

Mis queridos misioneros y misioneras madrileños:

 

                   Un año más me dirijo a vosotros con motivo de la Jornada Diocesana de Misiones, que esta vez la celebramos antes de lo habitual, en la solemnidad de la Ascensión del Señor, el próximo domingo 4 de mayo, haciendo memoria viva del mandato que nos dejó al subir a los cielos: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio" (Mc 16, 15). En este día estaremos todos juntos, y no importan los kilómetros que nos separan, celebrando con alegría que el Señor ha puesto en nuestras manos la tarea de sembrar la Buena Nueva en el corazón de todos los hombres.

 

                   La vida de una diócesis tan grande como la madrileña tiene muchas exigencias y compromisos. Sus necesidades son grandes, como todos vosotros ya conocéis. Sin embargo, la propia tarea del Evangelio nos lleva a salir de nosotros mismos para darnos a los demás. La misión no es algo añadido a nuestra condición de bautizados, está en el centro mismo de la exigencia del amor a Dios y del amor al prójimo, y por ello todas las diócesis deben sentir la responsabilidad de la animación misionera en sus parroquias y comunidades. La Iglesia diocesana de Madrid, ciertamente, siente la urgencia de esta misión apostólica, y la está viviendo con fuerza y gozo grandes en la "Misión Joven", animando de modo especial a los jóvenes a plantearse en serio la necesidad de llevar el Evangelio de Cristo a todos los hombres; fortaleciendo los deseos de la propia entrega de quienes se preparan para la tarea de la evangelización; y, ¡cómo no!, acompañando a los que habéis dejado vuestras seguridades tras oír la voz del Señor que os ha llamado a ser sus testigos en tierras de misión.

 

                   Éste es el motivo de mi carta a los misioneros madrileños: acercarme a vosotros para aseguraros la profunda comunión y la oración intensa de vuestro obispo y de toda nuestra Iglesia diocesana; acercarme a vosotros para transmitiros nuestra alegría por contar con vuestra generosa entrega; y acercarme a vosotros para, juntos, dar gracias al Señor por tantas cosas buenas con las que bendice vuestro trabajo misionero, y todos los trabajos de nuestra archidiócesis de Madrid. En particular, deseo compartir con vosotros la hermosa experiencia de nuestra "Misión Joven", cuyo acto de clausura será el próximo 30 de mayo, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en el Cerro de los Ángeles, y que contará también con la bendición que significa la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa, que se va a celebrar este verano en Sydney. Aunque todavía queda mucho por hacer, estos tres años han sido vividos con mucha exigencia personal y comunitaria por parte de todos. Os invito, pues, a uniros a toda la Iglesia madrileña en la acción de gracias a Dios, y en la súplica para que nos conceda abundantes frutos de vida cristiana y apostólica.

 

                   También quiero compartir con vosotros el gozo del nombramiento que ha hecho el Santo Padre de Monseñor Juan Antonio Martínez Camino como nuevo Obispo Auxiliar de Madrid. No dejéis de encomendarle a él, y a toda nuestra Iglesia diocesana en vuestras oraciones. Quisiera, asimismo, que todos vosotros, nuestros misioneros y misioneras, sintierais la diócesis muy cerca de vuestras vidas y de vuestro trabajo en tierras lejanas, al igual que cuantos quedamos en esta tierra madrileña os sentimos, de veras, muy cercanos a nosotros. Contad con todo nuestro amor y toda nuestra colaboración, a través de vuestros familiares y de vuestros amigos, y sobre todo a través de nuestro Consejo de Misiones.

 

                   El domingo 4 de mayo celebraré la Santa Misa en la Catedral y os encomendaré muy especialmente a todos vosotros. Algunas personas, sacerdotes, religiosos y religiosas, y también seglares con sus familias, recibirán la Cruz, como signo de que son enviados. A los pies de la Virgen de la Almudena, nuestra Madre, pondré vuestros trabajos, vuestras preocupaciones y vuestras alegrías, para que con su especial intercesión os consiga la bendición y la fortaleza de Dios.

 

                   Con mi saludo cordial y mi bendición,        

 

 

                  + Antonio Mª Rouco Varela

                  Cardenal-Arzobispo de Madrid


Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Hablan los obispos
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