Domingo, 11 de mayo de 2008

Testimonios de Cardenales, obispos etc. sobre Manuel Aparici enviados por Carlos Peinó Agrelo Peregrino, Cursillista, colaborador en la Redacción de la Positio super virtutibus del Siervo de Dios (Segunda Parte)

 

Ofrecemos algunos de los testimonios recibidos. Algunos Obispos fueron testigos en su Causa de Canonización, otros ..., cuyos testimonios han sido muy hermosos.



Mons. Cipriano Calderón,

          siendo Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina

 

          «[...] Gustosamente asistiría al Congreso que preparáis para recordar la figura del Siervo de Dios Manuel Aparici pero en los días señalados es cuando llega a Roma mi sustituto para la entrega del cargo» (BORDÓN DE PEREGRINO Febrero 2004).

 

          Mons. Luis Robles Díaz

          Vicepresidente de la Pontifica Comisión para América Latina

 

          «Recibí su atenta carta del 13 de enero, con la cual me hace llegar la ponencia “Ideal Peregrinante y Vanguardia de Cristiandad: Unidad en la Fe de los Pueblos Hispanos”, de su Congreso Nacional celebrado con ocasión del Centenario del nacimiento del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro, así como un ejemplar de lo que se ha publicado sobre su figura.

          »Agradeciendo este material, se verá la posibilidad de difundirlo en América Latina, como ya había prometido S.E. Mons. Cipriano Calderón» (Su carta de fecha 19 de enero de 2004. BORDÓN DE PEREGRINO Marzo 2004).

 

          Mons. Enrique Planas,

          Director Pontificio Consejo de la Comunicación Social, Filmoteca Vaticana

 

«Comunico a Jesús Colina, Director de la Agencia ZENIT, de la RIIAL, y coordinador de contenidos de la misma Red, la documentación que me envías, en la seguridad de que hará todo lo posible para difundir la figura e imagen de Aparici y contribuir a su glorificación» (BORDÓN DE PEREGRINO Abril 2004).

 

Mons. Lajos Kada,

          siendo Nuncio Apostólico de Su Santidad en España

 

          «Deseó que esta destacada figura, ejemplo de seglar y sacerdote, pueda llegar a los altares» (BORDON DE PEREGRINO Enero 1999).

 

          Mons. Manuel Monteiro de Castro,

          Nuncio Apostólico de Su Santidad en España

 

          «Mucho les animo a seguir trabajando con entusiasmo en la Causa de Beatificación y Canonización del “Capitán de Peregrinos”, Manuel Aparici. ¡Que pronto podamos verlo en los altares!». «Hombres como Manuel Aparici son justamente lo que hace falta en el mundo de hoy [... ]. Le puso como modelo de “disponibilidad y entrega al Señor”. El mundo de hoy tiene necesidad de santos, afirmó en la apertura del Congreso Nacional celebrado con motivo del Centenario del Nacimiento del Siervo de Dios los días 29 y 30 de Noviembre de 2003.

          «[...] Formulo mis mejores votos en el feliz desarrollo de esta Causa para  bien y edificación de la Iglesia» (Su carta de fecha 31 de marzo de 2005 a la Asociación de Peregrinos de la Iglesia).

 

          Nuncio Apostólico de Su Santidad en Colombia

 

          «Al considerar el contenido de dicho ejemplar, le agradezco vivamente su deferencia para con esta Nunciatura Apostólica [...]» (BORDÓN DE PEREGRINO Enero 2003).

          «[...] Pido a Dios que el ejemplo que este coloso sacerdote legó a la posteridad siga ayudando a las nuevas generaciones a seguir más de cerca de Cristo, ideal de perfección para todo hombre» (Su carta del 12 de mayo de 2004. BORDÓN DE PEREGRINO Septiembre-Octubre 2004).

 

          Mons. Antonio Lucibello,

          Nuncio Apostólico de Su Santidad en Asunción

 

          Manuel Aparici «[...] figura destacada de la Iglesia Española del siglo XX, apóstol incansable de la Acción Católica, guía de los jóvenes y precursor del Movimiento de Cursillos de Cristiandad [...]. He podido apreciar el testimonio que ha dejado en herencia el P. Manuel Aparici, cuya figura y ejemplo no faltaré de llevar a conocimiento de la Iglesia paraguaya» (Su carta de fecha 11 de noviembre de 2002 a la Asociación de Peregrinos de la Iglesia. BORDÓN DE PEREGRINO Febrero 2003).

 

          Nuncio Apostólico de Su Santidad en Buenos Aires

 

          «Deseo agradecerles su delicada atención y asegurarles que transmitiré dicho Boletín al Movimiento de Cursillos de este país» (BORDÓN DE PEREGRINO Enero 2003).

 

          Nuncio Apostólico de Su Santidad en Venezuela

 

          «Les agradezco el envío. Por mi parte se los he remitido a la Conferencia Episcopal, a fin de que los haga llegar a las instancias eclesiales a las que se refiere» (BORDÓN DE PEREGRINO Enero 2003).

 

          Nuncio Apostólico de Su Santidad en Nicaragua

 

          «Al asegurarles que dicha publicación será examinada con el debido interés [...]» (BORDÓN DE PEREGRINO Enero 2003).

 

          Mons. Maximino Romero de Lema,

          Arzobispo Titular de Città Nova, testigo y amigo entrañable

 

«Estimo seriamente que esta Canonización será provechosa para la Iglesia: ejemplo para la juventud y para los sacerdotes. Como Presidente de la Juventud Católica, su vida fue siempre ejemplar. Y los años de su sacerdocio estuvieron marcados por una espiritualidad profunda, con mucho sufrimiento. Como consta en esa Curia Arzobispal envié con fecha 15 de noviembre de 1993 ésta mi opinión en extenso [1]. Pido al Señor quiera llevar adelante esta Causa» [2].

          «¿Por qué deseo la canonización? –decía en su declaración [3]–. Primero porque lo considero un cristiano lleno de virtudes y, en segundo lugar, pero importante, porque haría mucho bien a la juventud española, de la cual, en su tiempo, fue muy querido.

          »Del fundamento objetivo de la Causa de Canonización lo estimo positivamente. De la oportunidad pastoral, me parece que su línea apostólica en aquellos tiempos dramáticos y las virtudes que en él destacan tales como la reconciliación y el perdón en la Cruz de Cristo aprendido en San Pablo, su espiritualidad contemplativa juntamente con el rigor de la observancia, su misión de paz, su obediencia sin fisuras, su humildad ante grandes y pequeños, por su aguante con buena cara ante las dificultades, por su amor a la Iglesia, le hacen un apóstol de nuestros tiempos sin él pretender ninguna originalidad, sino cumplir la voluntad de Dios. Y esto en un período apasionado, difícil para ver claro, porque para muchos era oscuro y para otros confuso aún con buena voluntad. Yo veo aquí, que he vivido aquellos tiempos duros, veo, digo, la iluminación de un alma sencilla que no presumía de otra cosa sino de conocer y amar a Cristo. Esto es heroico en sociedades divididas y luchando en diversas banderías.

          »Su prontitud y su facilidad, como connaturalidad de su vida cristiana, su gusto en obedecer a la Iglesia, cuando las pasiones políticas son fuertes y las ambiciones sociales también, diseñan una persona, un cristiano íntegro. Y esto practicado durante tantos años, sin doblegarse a circunstancias objetivamente duras y difíciles, a mí personalmente me llevan a la convicción de una virtud heroica» ... «Hombre de Dios en momento tan críticos en España. Él impulso y la orientación que él imprimió en aquellos largos años de 1933 a 1936 desde Madrid y después desde Burgos hasta 1939 y seguidamente en Madrid, contemplados desde hoy, adquieren una dimensión providencial e histórica para cuantos los hemos vivido. Yo podría aportar este testimonio [...] y señalar especialmente las características de su orientación espiritual y apostólica y la grande expansión de la Juventud de Acción Católica que hacen ver la profundidad religiosa de su persona» (Posteriormente prestó declaración en la Causa).

          Vivió ejemplarmente toda su vida y este es hoy su mensaje: «Como seglar, un joven que se convierte a Cristo en plena juventud y que valientemente, sin temores humanos, a velas desplegadas, se empeña en vivir el Evangelio, para llevarlo a todos los jóvenes, como luz de Cristo. Como sacerdote un ejemplo de fe, de obediencia, de humildad, de trabajo, de transparencia, de dar su vida al prójimo y de oración que alimentaba su vida interior. Una vida ejemplar y luminosa, digna de imitarse».

Y añade: «[...] Como dije en mi voto, le tengo por verdadero santo [...]» [4] «Su espiritualidad contemplativa juntamente con el rigor de la observancia, su misión de paz, su obediencia sin fisuras, su humildad ante grandes y pequeños, por su aguante con buena cara ante las dificultades, por su amor a la Iglesia, le hacen un apóstol de nuestros tiempos sin él pretender ninguna originalidad, sino cumplir la voluntad de Dios».

 

Mons. José María García Lahiguera,

siendo Arzobispo de Valencia

 

Fue director espiritual del Siervo de Dios, antes y después en el Seminario, y también gran amigo suyo.

«Don José María, cuando se enteró de nuestros proyectos  para preparar la introducción de la Causa del Siervo de Dios, espontáneamente me dijo: “Ya sé que estáis trabajando por iniciar la Causa de Manuel Aparici; enhorabuena y seguid adelante; cuando llegue el momento contad con mi testimonio, tengo muchas cosas que decir de este hombre que era un verdadero santo”. Falleció antes de nuestra recopilación de testimonios» [5].

«No pueden imaginarse –nos dijo D. José María– la inmensa alegría que me han dado con la noticia sobre nuestro inolvidable Manuel Aparici. No cejen en el empeño de incoar la Causa de Beatificación y Canonización de esta grande alma. El bien que puede hacer el ejemplo de su vida, enfermedad y muerte, es grande. ¡Animo y a conseguirlo! Cuenten conmigo en cuanto pueda servirles. ¿Podría yo conseguir una copia del Diario de Manolo caso de que se haga una tirada aunque sea a ciclostil?» [6].

 

          Mons. Manuel Pastor Ureña,

siendo Obispo de Alcalá de Henares, hoy Arzobispo de Zaragoza

 

          Fue uno de los Obispo consultados por el Cardenal Suquía.

«Considero muy acertada la petición hecha a Vuestra Eminencia por la Junta Nacional de Peregrinos de la Iglesia de introducir la Causa de Canonización del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro.

          »Muchísimos católicos españoles y muchos hombres de buena voluntad conocieron directamente o han oído hablar de D. Manuel Aparici Navarro, Presidente Nacional de la Juventud de Acción Católica y, luego, Consiliario, cuando era ya sacerdote.

          »De sus virtudes humanas, cristianas y sacerdotales en grado heroico huelga insistir. Son de sobra conocidas. Y lo mismo cabe decir de su santa muerte, que sobrevino tras larga y penosa enfermedad, vivida con temple espiritual de santo, en agosto de 1964.

          »Sería un gran bien para la Iglesia y para el mundo el reconocimiento de la santidad en hombres como éste. Particularmente en los tiempos presentes, cuando urge revitalizar la Acción Católica, habida cuenta de la falta de ardor y del debilitamiento de la conciencia misionera en no pocos espíritus de la Iglesia.

          »Vivimos tiempos recios. La conciencia cristiana de los seglares se ha desarrollado mucho en lo que se refiere a la colaboración con la Jerarquía en tareas intraeclesiales, pero se nota un absentismo preocupante en la presencia cristiana seglar en los distintos ámbitos de las realidades temporales, lo que ya fue señalado por el Papa en la exhortación pastoral y apostólica postsinodal Christifideles laici.

          »¿No es, además, D. Manuel Aparici un ejemplo a imitar por los sacerdotes seculares diocesanos?

          »En ambos sentidos es importante la Canonización de este Siervo de Dios. Supondría un fuerte aldabonazo para el despertar de la conciencia del sacerdote y del laico en la Iglesia.

          »Por lo cual, me pronuncio totalmente a favor de la introducción de la Causa de Canonización de este gran varón cristiano y apostólico» [7].

 

          Mons. Francisco Javier Martínez Fernández,

          cuando era Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá, hoy Arzobispo de Granada

         

Siendo Obispo Auxiliar presidió la apertura de la Causa de Canonización del Siervo de Dios en nombre del Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid D. Ángel Suquía Goicoechea, ausente por motivos familiares. Comenzó sintiendo la ausencia del Sr. Cardenal; él hubiera podido hablar, con verdadero conocimiento, de la figura de Manuel Aparici, a quien trató muy de cerca. «Yo no lo conocí, pero sí he oído hablar de él mucho y bien».

«Luego refiriéndose a las generaciones que conocimos a Aparici, nos insta a que, fieles a su espiritualidad, difundamos su vida y su obra; y no sólo eso, sino también de dar testimonio, ante la Iglesia y la sociedad de hoy, de la aportación de la Iglesia de aquellos años a la sociedad española, tan rica y tan fecunda y hoy tan ignorada e incluso silenciada [...].«Tenéis –dijo a los miembros de la Asociación de Peregrinos de la Iglesia en el acto de apertura de su Causa de Canonización– el deber de difundir su figura, su obra y la fecunda experiencia de toda aquella época para el bien de la Iglesia».

Finalmente rogó a Mons. Capmany, presente en la apertura del proceso, que tomara la palabra, para hablarnos de Aparici, a quien tuvo la suerte de conocer» (BORDON DE PEREGRINO Agosto 1994).

«Me uno a la acción de gracias al Señor por ello, al tiempo que le pido la lleve a buen término. En estos momentos de la vida de la Iglesia, sin duda, son muy necesarios los testimonios de una vida seglar cristiana, que muestre la belleza de la fe en medio de la realidad cotidiana de los hombres» [8].

          Siendo Obispo de Córdoba nos decía: «[...] Espero que haga mucho bien y pueda ser un testimonio vivo para la Iglesia. Si el Señor quiere, irá el Proceso adelante, y un día celebraremos todos la obra de la gracia en Él [...]» (BORDÓN DE PEREGRINO Abril 2002).

 

Mons. Julián Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela

 

De su homilía pronunciada en la Misa del Peregrino del 29 de agosto de 1998, a la que asistió la Asociación de Peregrinos de la Iglesia, con motivo del cincuenta aniversario de la magna peregrinación mundial juvenil a Santiago de Compostela el día 29 de agosto de 1948, son estas palabras:

          «Movidos por la fe y deseando robustecerla con la tradición apostólica, habéis venido ante la Tumba del Apóstol Santiago con vuestra ofrenda de gratitud y de súplica, de adoración y alabanza, como expresión sencilla pero sincera de unos sentimientos religiosos que buscan adentrarse en la experiencia profunda del misterio de Dios.

          »Gracias y paz a todos vosotros, Peregrinos de la Iglesia, peregrinos de la fe. Esta Iglesia Particular de Santiago de Compostela que comparte con vosotros los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que sufren, y de los que han perdido el sentido de Dios en su vida, os saluda con todo afecto [...].

          »Damos gracias a Dios al recordar el cincuenta aniversario de la gran peregrinación mundial de la Juventud a Santiago de Compostela el 29 de agosto de 1948, capitaneada por “el Coloso de Cristo, de su Iglesia y del Papa” que fue el Siervo de Dios, Manuel Aparici. Hombre dócil a la acción del espíritu, vivió desde la gracia y la fe, dio un valor sagrado a toda su existencia y se supo en las manos amorosas de la Providencia, no dejándose llevar por el desánimo o el pesimismo. Y sigue siendo una referencia sin ambigüedad en la participación laical en la misión de la Iglesia.

          »Vuestra presencia, queridos peregrinos, es memoria, realismo e intuición profética. Memoria que nos lleva no a la añoranza, sino a evocar el afán apostólico y la alegría que fueron la urdimbre de la peregrinación de entonces y a mirar fielmente nuestro pasado de fe. Realismo que nos invita a tomar conciencia de los desafíos del presente y de los esfuerzos que se realizan. Intuición profética para mirar hacia el porvenir y tratar de consolidar la obra iniciada. Son las tres perspectivas para averiguar lo que Dios nos está pidiendo en estos momentos y desde las que la Iglesia nos invita a comprometernos en la tarea de la nueva evangelización y a “reformarnos para servir mejor a la humanidad” [...]» (BORDÓN DE PEREGRINO Septiembre-Octubre 1998).

          «[...] Esperando que con la gracia de Dios esta Causa llegue pronto a buen término» (BORDÓN DE PEREGRINO Abril 2001).

 

          Mons. José Delicado Baeza,

siendo Arzobispo de Valladolid

 

«Deseo un buen “iter” en el Proceso iniciado, aunque, como buen peregrino, él, que nos ha precedido “bajo el signo de la fe”, ya ha llegado antes que el deseado reconocimiento oficial y solemne de esta gran marcha de la vida con Cristo».

          Siendo Arzobispo Emérito– nos dijo: «[...] Me uno a Vds. en el deseo de que ese espíritu peregrinante avive la esperanza evangélica en nuestro tiempo y en nuestro mundo, como recomienda el Papa en la Exhortación Apostólica ‘Iglesia en Europa’, tras las huellas de ese gran peregrino que fue D. Manuel, especialmente para los jóvenes» (BORDÓN DE PEREGRINO Febrero 2004).

 

Mons. Antonio Montero Moreno,

siendo Arzobispo de Mérida–Badajoz

 

«Acojo con enorme satisfacción la propuesta de abrir el Proceso de Beatificación del Siervo de Dios, D. Manuel Aparici. Sólo le conocí de pasada, a mi llegada a ECCLESIA en el año 53. Pero traté a muchos seglares de entonces beneficiados por su labor sacerdotal y todos se hacían lenguas sobre su grandeza de alma y sus acendradas virtudes. D. Manuel fue todo un modelo para el clero y para el laicado español. Creo que prosperará la Causa. Y la apoyaré cuanto pueda» [9].

 

Mons. Tomás Roberto,

          Arzobispo de San Juan de Puerto Rico

 

          «Quiero felicitarles por la magnífica información que contiene el ejemplar dedicado a “Manuel Aparici y los Cursillos de Cristiandad” el que le agradezco de todo corazón, sobre la labor que D. Manuel llevó a cabo con los Cursillos de Cristiandad» (BORDÓN DE PEREGRINO Abril 2003).


Mons. Baltazar Porras.

Arzobispo de Mérida. Pdte. CEV

 

«Gracias por la información. Nos encomendamos a su intercesión» (Su E-Mail de fecha 17 de abril de 2005. BORDÓN DE PEREGRINO Junio 2005).

 

          Mons. Osvino José Both,

Arzobispo del Ordinariado Militar del Brasil

 

«Carísimos hermanos,

»Agradezco mucho por las noticias sobre la Causa de Canonización del cursillista, el Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro. Esta noticia alégranos la alma, sin duda. Vamos difundirla a todos aquellos que hacen parte del Ordinariado Militar del Brasil.

»En oración pidamos al Señor, Nuestro Dios, que muy pronto la bonita alma de este nuestro hermano, Manuel Aparici Navarro, esté en los altares del Cielo.

»Quédense con Dios bajo la bendición de la Virgen Reina de La Paz – DE COLORES!» (Su E-Mail de fecha 7 de marzo de 2008).

«Carísimos, Agradezco por las informaciones que están em la mensaje (“e-mail”) [...]. No tengo duda de que este tan importante trabajo ayudará muchísimo a nosotros [...]» (Su E-Mail de fecha 17 de abril de 2008).

 

          Mons. José Sánchez González,

          Obispo de Sigüenza-Guadalajara, y entonces

          Secretario de la Conferencia Episcopal Española

 

          «Todos ellos [los miembros del Comité Ejecutivo] tienen la mejor opinión del Siervo de Dios y desean la finalización de su causa [...]» (Su carta de fecha 20 de mayo de 1996).

          «Los miembros del Comité Ejecutivo estamos convencidos de que dicha Beatificación tendrá un efecto benéfico en el relanzamiento de la Acción Católica de España, de la que D. Manuel Aparici, como Vd. afirma, fue alma y guía» (Su carta de fecha 17 de marzo de 1997).



 

[1]  C.P. p. 9833.

[2]  Summ., Testim. 6, pp. 368/382.

[3]  Cf. C.P. p. 43.

[4]  Fue «el primero de una generación de sacerdotes, la generación de Aparici, que pasó de la Juventud de Acción Católica al seminario, como Benzo, Rubio, Córdoba, Llanos, Campany y tantos otros» (Alejandro Fernández Pombo. Su escrito de fecha 15 de marzo de 2004).

[5]  Su carta de fecha 17 de diciembre de 1994 –antes de prestar declaración– a Mons. Marcos Ussía, entonces Delegado Diocesano para la Causa de los Santos de la Archidiócesis de Madrid.

[6]  Rvdo. D. José de Lapuerta y Quintero, testigo. (C.P. 95-116).

[7]  C.P. p. 9812.

[8]  Su carta de fecha 17 de diciembre de 1994 –antes de prestar declaración– a Mons. Marcos Ussía, entonces Delegado Diocesano para la Causa de los Santos de la Archidiócesis de Madrid.

 

         


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