Domingo, 11 de mayo de 2008

Testimonios de Cardenales, obispos etc. sore Manuel Aparici enviados por Carlos Peinó Agrelo Peregrino, Cursillista, colaborador en la Redacción de la Positio super virtutibus del Siervo de Dios (Parte Tercera)

 

 

Ofrecemos algunos de los testimonios recibidos. Algunos Obispos fueron testigos en su Causa de Canonización, otros ..., cuyos testimonios han sido muy hermosos.



 

Mons. Francisco José Pérez y Fernández-Golfín,

          siendo Obispo de Getafe

 

          «La beatificación de Manuel Aparici sin duda supondrá un gran bien para la Iglesia. Aún sin tratarle personalmente, me encuentro entre los directos beneficiarios de su labor al frente de la Acción Católica. En la actualidad, la difusión de su vida santa será de gran ayuda para la juventud que más que nunca busca ideales verdaderos y sólidos como los que transmitió D. Manuel; su vida encarna un ideal de cristiano laico que al sentir la llamada al sacerdocio hizo la inmolación de su propia vida viviendo con entusiasmo su vocación hasta la muerte; por ello también será ejemplo para las nuevas generaciones de sacerdotes».

 

          Mons. Ricardo Blázquez Pérez,

          Obispo de Bilbao

 

          «[...] Me siento unido a su sentir e intentaré, en la medida de mis posibilidades, difundir su conocimiento entre los Movimientos de Apostolado Seglar. Pido al Señor que les ilumine y bendiga abundantemente» (BORDÓN DE PEREGRINO Febrero 2004).

 

          Mons. José Capmany

 

          Debe su vocación, su formación y su ejercicio sacerdotal a Manuel Aparici, según el mismo reconoce. Por su ejemplo había militado en el apostolado seglar, y cuando Aparici al final de la guerra dijo que una de las tareas de los jóvenes de Acción Católica era cubrir las bajas que la guerra y la persecución habían dejado en las filas del sacerdocio, él, José Capmany, se dio cuenta de que era verdad y de que él era uno de los llamados: ingresó en el Seminario [1][10].

          Asistió a la apertura de la Causa de Canonización del Siervo de Dios y tomó la palabra a instancia de Mons. Javier Martínez como ha quedado dicho. Con evidente emoción, evocó la figura ejemplar de nuestro Capitán de Peregrinos. «Lo conocí –dijo– siendo yo joven de Acción Católica; recuerdo aquellos Centros, con su vida de espiritualidad, formación y apostolado, donde se vivía más que se cantaba aquel himno inolvidable. “Ser apóstol o mártir acaso mis banderas me enseñan a ser”. “En aquella bendita Acción Católica nació mi vocación sacerdotal”» (BORDÓN DE PEREGRINO Agosto 1994).

«Su recuerdo permanece vivo entre todos, con la gratitud de haber recibido mucho de él. Pido al Señor que los afanes de Vds. para mantener viva aquella llamada sean bendecidos por el Señor» [1][11].

 

          Mons. Juan García-Santacruz Ortiz,

          Obispo de Guadix

y entonces Consiliario Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

 

          «Soy consciente de que la presencia y actuaciones del Siervo de Dios Manuel Aparici, como Presidente Nacional de la Juventud Masculina de Acción Católica y como Consiliario Nacional después, fueron fundamentales y decisivas para impulsar una vida cristiana comprometida en los jóvenes seglares. El celo apostólico puesto por Aparici en sus numerosas intervenciones, incluidas las de Cursillos de Cristiandad, inspiradas en largas horas de oración y trabajo, no pudieron por menos que producir frutos abundantes de amor a Dios y a la Iglesia en tantas personas que experimentaron una radical transformación en sus vidas. Soy consciente igualmente del gran protagonismo de la Acción Católica en la magna peregrinación de jóvenes a Santiago, de los “Cursillos de Adelantados” que sirvieron  para  ir  fijando  las  bases  de  Cursillos  de Cristiandad [...]» (Su carta de fecha 22 de julio de 2004).

 

          Mons. Ricardo Blanco,

          siendo era Obispo Auxiliar de Madrid

 

          Al glosar su personalidad y su obra, la evocó en tres facetas: «humilde converso», «apóstol infatigable» y «gran víctima».

 

          Mons. Casimiro López Llorente,

siendo Obispo de Zamora

 

          «Constituye un acierto la realización de este Congreso en torno a la destaca figura de D. Manuel Aparici Navarro, ya que su trayectoria personal es un ejemplo admirable para la Acción Católica y toda la Iglesia en España» (BORDÓN DE PEREGRINO Febrero 2004).

 

          Mons. Atilano Rodríguez,

Obispo de Ciudad Rodrigo y

          Obispo Consiliario General de la Acción Católica

 

          «[...] Mi felicitación más sincera por el trabajo callado y silencioso para que la Iglesia reconozca la santidad del Siervo de Dios» (BORDÓN DE PEREGRINO Septiembre-Octubre 2004).

         

          Mons. Juan José Asenjo Pelegrina,

          cuando era Obispo Auxiliar de Toledo y Secretario de la

          Conferencia Episcopal Española

         

          «Me alegra que se vayan cumpliendo los plazos del Proceso de Canonización de D. Manuel Aparici y [...] nos queda confiar en la providencia de Dios acerca de lo que Él tenga destinado para su siervo y para el bien de la Iglesia» (BORDÓN DE PEREGRINO Abril 2001).

 

          Mons. Antonio Dorado,

          Obispo de Málaga

 

          «Personalmente. Aunque no lo traté, sí que tengo información de amigos comunes de la ejemplaridad y fama de santidad de este sacerdote [...]. Por mi parte apoyo la Causa de Canonización» (Su carta de fecha 25 de abril de 2000).

          «Cuenten todos Vds. con mis oraciones para que el Proceso llegue pronto a su fin y en su día no lejano podamos ver a D. Manuel en los altares».

 

          Mons. José Cerviño y Cerviño,

          Obispo Emérito de Tui–Vigo y testigo

 

          Su trato con el Siervo de Dios fue bastante íntimo. Utilizaron como lema el «pro eis» evangélico, para expresar su preocupación por los sacerdotes. Este lema pasó más tarde a ser el lema de su escudo episcopal. Se debió, en gran parte, –dice– al influjo que ejerció sobre mí aquella experiencia de vida sacerdotal orientada por el Siervo de Dios.

          «Me parece que su canonización no sólo encuentra un fundamento serio en su vida real, sino que puede ser muy valiosa para ofrecer un ejemplo de laico y de sacerdote verdaderamente modélico [...]. Para mí fue un gran compañero, amigo y, sobre todo, guía espiritual […]. He recordado gozosamente su vida y virtudes y he confiado en su valimiento por mi santificación y mi labor apostólica [...] al que he tenido en mi vida sacerdotal como modelo de entrega al Señor y a los hermanos».

«[...] Para mí es el recuerdo de un Congreso que me ayudó a reencontrarme con la personalidad de un gran apóstol seglar y de un ejemplar sacerdote, a quien tuve la suerte de tratar de cerca. Que el Señor nos dé el consuelo de un final feliz de un proceso promovido por Vds.» (BORDÓN DE PEREGRINO Febrero 2004).

          «Con gozoso saludo en estas fiestas navideñas, y que sigan con ilusión el desarrollo del proceso, hasta que veamos ese final feliz, que todos esperamos y deseamos.

          »Supongo que el Apóstol Santiago será un buen mediador para que el Capitán de Peregrinos sea glorificado como una de los grandes testigos del Evangelio, sobre todo para la Juventud» (BORDÓN DE PEREGRINO Enero 2005).

 

          Mons. Mauro Rubio Repullés,

          Obispo Emérito de Salamanca y testigo

 

          Trató a Manuel Aparici desde 1939, año en que le conoció, hasta su muerte. El trato fue asiduo, e incluso espiritual. Fueron condiscípulos durante seis años en el Seminario de Madrid. Fue uno de los Obispos consultados por el Cardenal Suquía.

«Por supuesto –le dice en la contestación al señor Cardenal–, estoy plenamente de acuerdo con la iniciación de esta Causa. Aparici, como sabes, fue un laico ejemplar, que en sus años de Presidente de la J.A.C.E. dio un impulso definitivo a la Acción Católica juvenil comprometiéndola a fondo con Jesucristo y su Iglesia. Su ejemplo personal supuso no sólo el avance definitivo del apostolado seglar en España, sino que influyó en la aparición de numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas en todo el país, y entre ellas la mía.

          »De su testimonio cristiano y apostólico yo subrayaría el valor que dio siempre a la oración, practicada diariamente por él durante varias horas, su servicio a la Iglesia, a la que quería apasionadamente, y su espíritu jerárquico, que tanto bien hizo a seglares y sacerdotes.

          »La Peregrinación al Pilar de Zaragoza, recién terminada la guerra española [1], y a Santiago de Compostela posteriormente [2], para cumplir la consigna de Pío XI de instaurarlo todo en Cristo, expresan muy bien lo que acabo de decir.

          »Mi opinión es, por tanto, plenamente favorable a la introducción de su Causa de Canonización. Su trámite y su prevista conclusión favorable harán un gran bien al pueblo cristiano y a tantas personas que conocieron a Aparici y se animaron a seguir sus pasos» [3].


Mons. Rafael González Moralejo,

          Obispo Emérito de Huelva

 

          Amigo querido y colega del Siervo de Dios en las tareas apostólicas de sus tiempos de juventud. Fue uno de los Obispos consultados por el Cardenal Suquía. En su carta de contestación le dice:

«A través de otros jóvenes dirigentes y amigos comunes de Madrid y de Valencia, algunos de los cuales se consagraron también al Señor como sacerdotes, e incluso varios llegaron a ser Obispos de la Iglesia, nos conocíamos, nos estimábamos y compartíamos, sobre todo, la tremenda ilusión de contribuir a formar en España aquella «Cristiandad ejemplo y guía» a la que el Papa Pío XII nos convocó bien pronto, una vez la paz se hizo en España, en el año 1939.

          »Luego, siendo yo ya sacerdote, no dejé de seguir su trayectoria vocacional y cristiana, gracias también a muchos de aquellos amigos y colegas madrileños. Entre ellos puedo recordar particularmente a D. Mauro Rubio Repullés actual Obispo de Salamanca […]; a D. Vicente Puchol […] luego Obispo de Santander, y al mismo D. Maximino Romero de Lema […] posteriormente Obispo de Ávila y Arzobispo Secretario de la Sagrada Congregación para el Clero […].

          »Conservo un recuerdo sumamente emocionante de algún acto celebrado en Valencia con motivo del día del Seminario -que en los primeros años de la postguerra se celebraba con extraordinario concurso de juventud y de la Acción Católica- en el que Manolo tuvo la intervención final, tras las de varias personalidades de la vida diocesana y civil de aquella Archidiócesis. Él era todavía seglar […] mientras que yo ya era seminarista. Habló más que con entusiasmo, con verdadero fervor, con profundo sentido espiritual y apostólico, y causó extraordinario impacto en todos, sacerdotes y seglares, jóvenes o adultos.

          »Supe luego, cuando entró en el Seminario, de su profunda piedad, de su espíritu de sacrificio y de penitencia -en el Seminario de Madrid hacía un frío terrible, a causa de los destrozos de la guerra- y de su vida de oración y siempre de apostolado. Supe también, con frecuencia, de su vida de sacerdote, especialmente, cuando bien pronto, si no me es infiel la memoria, comenzó a sentirse enfermo y tuvo que dejar, poco a poco,  la actividad exterior y vivir con enorme sentido apostólico, de entrega e inmolación por los sacerdotes, los seminaristas, las vocaciones y la Iglesia.

          »Otro de mis recuerdos, menos definidos pero igualmente profundos, se refieren a la famosa Peregrinación a Santiago de Compostela de los Jóvenes de Acción Católica Española […]. Fue para mí una vivencia de profunda comunión con todos los dirigentes y jóvenes de Acción católica y muy particularmente con Manolo Aparici, que para todos era el alma y el impulsor principal.

          »En mi opinión sería un estímulo para la juventud actual conocer la figura de Manolo, en aquel contexto e incluso con todas las connotaciones patrióticas que lo religioso tenía por aquellos años. Porque, en medio de todo ello, lo que sobresalía era la fe, la oración, la esperanza de renovación de la Iglesia en nuestra nación y particularmente de una juventud que, gracias a Manolo y a tantos otros jóvenes apóstoles, supo dar a la Iglesia muchos y excelentes sacerdotes y Obispos» [4].

 

          Mons. Fidel Herráez,

          Obispo Auxiliar de Madrid

 

Realizó durante los días 4 y 5 de abril de 2003, en nombre del Sr. Cardenal, la Visita Pastoral a la Parroquia de Santa María Magdalena, en cuya demarcación está enclavada la sede de la Asociación de Peregrinos de la Iglesia y en cuya capilla descansan los restos mortales del Siervo de Dios. Después de hacer su entrada en la Parroquia, visitó a continuación la sede de Peregrinos de la Iglesia y oró en su capilla.

          «Pido al Señor que la Causa de Canonización del Siervo de Dios Manuel Aparici Navarro prosiga su recorrido favorable para gloria de Dios y ejemplo de quienes cumplen lo que fue su vida».

 

          Mons. César A. Franco Martínez,

          Obispo Auxiliar de Madrid

 

          Clausuró el Proceso Diocesano del Siervo de Dios en la sede de la Asociación de Peregrinos de la Iglesia por ausencia del Sr. Cardenal D. Antonio María Rouco Varela que ese día estaba en Roma. Los actos tuvieron lugar el miércoles 14 de octubre de 1998. Consistieron en el traslado e inhumación de sus restos mortales en la Capilla de la Asociación, celebración de una misa de réquiem y solemne sesión de clausura del proceso diocesano.

          El Sr. Obispo, en una bella homilía, «instó a todos a que, respondiendo a la llamada que Dios nos hace a la santidad, caminemos con fidelidad y constancia, como el Siervo de Dios, hacia la Casa del padre, haciendo de nuestra vida una Peregrinación» (BORDON DE PEREGRINO Número Especial Octubre 1998).

          «[...] Es una gracia para toda la Iglesia contar entre sus hijos con quien ha hecho de su vida una entrega constante a Dios en el apostolado, sea cual sea su estado de vida. El testimonio de D. Manuel nos ayuda a todos a ser cada día más fieles a la propia vocación que hemos recibido. Ruego a Dios que la semilla de la vida de D. Manuel siga dando frutos de santidad para toda la Iglesia [...]» (BORDÓN DE PEREGRINO ABRIL 2001).

 

          Mons. Jacinto Argaya Goicoechea,

          siendo Obispo de San Sebastián

 

          «Yo le traté cuando él era propagandista –gran propagandista– de la Juventud de Acción Católica. Cuenten conmigo para todo» [5].

 

          Mons. Rafael Bellido,

          siendo Obispo de Jerez

 

          Conoció al Siervo de Dios en la Acción Católica.

          «No puedo ofrecer sino mi personal adhesión a esta iniciativa fundada en cuanto he percibido  y  oído  de  él,  que creo, sinceramente, es verdad. Será un testimonio para nosotros» [6].

 

          Mons. Miguel,

          siendo Obispo de Menorca

 

«Veo que tratáis de introducir la Causa de beatificación de Manolo Aparici. Me alegro por esta decisión que apoyaré de todo corazón. Le conocí y traté en Salamanca. Fue director espiritual mío. Pido al Señor que siga adelante esta intención» [7].

 

          Mons. Carlos Talavera,

          Obispo Emérito de Coatzacoalcos. México

 

          Cada vez que pasaba por Madrid, nos visitaba y participaba en nuestros actos. Le consideramos como un Ilustre Peregrino. Era muy querido en Peregrinos de la Iglesia y gran amigo de nuestro Consiliario desde hacía bastante años. Presidió nuestras Eucaristías ante los restos mortales del Siervo de Dios, para el que tuvo palabras encendidas de elogio y donde escuchamos sus palabras llenas de unción y celo pastoral [...]. Nos animó a seguir trabajando en nuestras tareas apostólicas. (BORDÓN DE PEREGRINO Septiembre-Octubre 1997, Abril y Agosto 2000, Marzo 2003, Noviembre-Diciembre 2006).

 

          Mons. Rafael León Villegas,

          Obispo de Ciudad Guzmán, JL. México

 

          «Sin duda que es de un gran valor su vida y obra de este hermano nuestro. Estoy pasando a los Cursillistas esta comunicación y con ello hago votos para que, esta noble Causa tenga un feliz término para bien de toda la Iglesia» (Su carta de fecha 11 de noviembre de 2002. BORDÓN DE PEREGRINO Enero 2003).

 

          Mons. Severino Batista de França, OFMCap.,

          Diocese de Nazaré, Brasil

 

          «Muito contente fiquei em saber de Proceso de Beatificaçao de Manuel, o grande cursilhista. Espero vè-lo nos altares dos nosso Templos [...].

          »Quero parabenizar o Movimiento dops Cursilhos de Cristiandada por este grande fruto oferecido a Igreja de Jesús Cristo» (Su E-Mail de fecha 3 de febrero de 2008).

 

          Mons. Gilio Felicio,

Obispo de Bagé Río Grande do Sul. Brasil:

 

«Que Dios nos bendiga y bendiga a Eduardo Bonnín y a Manuel Aparici, cursillista que va camino de los altares».(Su E-Mail del 10 de junio de 2007).

 

 

 

 



[1]  Tuvo lugar en 1940.

[2]  Tuvo lugar en 1948.

[3]  Cf. C.P. pp. 46-47.

[4] Cf. C.P. pp. 48-49.

[5] C.P. p. 9834.

[6] C.P. p. 9835.

[7]  C.P. p. 9838.


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