S?bado, 17 de mayo de 2008

Entrevista a Fernando Giménez, Vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE, publicada en el Boletín "xtantos" MARZO 2008, recibido para su difusión con los materiales para la campalña de concienciación sobre el sosteniemiento de la Iglesia en España.

 

El valor de un gesto

 

BENJAMÍN ROMERO

 

Fernando Giménez Barrioca­nal fue elegido por la Asam­blea Plenaria de la Conferencia Episcopal Vicesecretario para Asuntos Económicos, hace cerca de dos años. Es profe­sor y Decano de la Facultad de Ciencias económicas y Empre­sariales de la Universidad Au­tónoma de Madrid, está casado y tiene cinco hijos. Él conoce, como pocos, la economía de la Iglesia. Lleva en la Conferen­cia Episcopal cerca de 20 años en estos temas. Nos da su opi­nión sobre el sostenimiento económico actual de la Iglesia y el futuro del mismo.

-Pregunta: La financiación de la Iglesia en estos momentos: ¿de qué y de quién depende? -Respuesta: La financiación de la Iglesia depende de la vo­luntad de aquellos que quie­ren colaborar con la Iglesia, es decir de los fieles, de los ca­tólicos y también a través de la declaración de la renta de aquellas personas que apre­cian la labor de la Iglesia.

 

 

-P: ¿Qué supone para la Insti­tución eclesiástica poner la X cuando un sujeto se enfrenta a la declaración de la renta?

 

-R: Supone que de cada 1.000 euros que en teoría tendría que pagar, siete van a ir destinados a la labor de la Iglesia cató­lica. Esto supone al cabo del año 150 millones de euros, de esta manera se cubre casi un 25 por ciento de las necesida­des ordinarias de las diócesis españolas.

 

-P: A parte de la financiación a través del IRPF, ¿qué otros fon­dos tiene la Iglesia para su fi­nanciación?

 

-R: La mayoría de los fondos de los que dispone la Iglesia dependen de las aportaciones directas de los fieles. Más de un 70 por ciento de los recursos propios de la Iglesia provienen de las aportaciones, ya sean las colectas, también gracias al fo­mento de las suscripciones pe­riódicas de las personas que deciden, a través de un recibo, que una parte de su dinero vaya destinado a favor de la Iglesia Católica. Sólo un pequeño porcentaje deriva de los fondos propios de la Iglesia.

 

-P: A lo largo de la historia la fi­nanciación de la Iglesia ha su­frido muchos cambios. ¿Este formato con el que se finan­cia la Institución Católica va a cambiar en los próximos años?

R: El futuro es difícil de prever. Es verdad que hubo una primera parte donde la Igle­sia participó básicamente de las aportaciones de los fieles mediante herencias y demás. En el siglo XIX se produce la desamortización y por lo tanto la pérdida de todos los bienes que tenía la Iglesia Católica. Más adelante se sustituyó por un sistema de colaboración directa del estado; finalmente con la firma en el año 1979 ya con un estado aconfesional y con vigencia de la Constitu­ción, se estableció un sistema de colaboración del estado. Ahora mismo se acaba de mo­dificar; la Iglesia sólo recibe lo que los contribuyentes de­ciden, no existe un comple­mento por parte del estado y esto es lo que hemos venido desarrollando en los últimos años, crear, en la medida de lo posible, un camino donde la Iglesia pueda obtener los recursos necesarios para su fi­nanciación. El futuro está en el aire, lo que sí que es verdad es cada día más la financia­ción depende de los fieles, de los católicos y de todos aque­llos que valoran la actividad de la Iglesia.

 

-P: ¿Cómo se podría hacer un llamamiento al resto de perso­nas no católicas, pero que sí creen en la labor que realiza la Iglesia Católica y que con su aportación pueden ayudar considerablemente la labor de la Institución eclesiástica?

 

-R: La Iglesia hace una la­bor estrictamente pastoral de anuncio de la buena noticia y de vivencia de la Fe, es una la­bor interna de la Iglesia. Pero todo lleva a desplegar una inmensa labor en beneficio de la sociedad. Hay que pensar en todos los colegios, de los que son beneficiarios muchas per­sonas, que en muchas ocasio­nes, no son católicas. Hay que pensar en toda la labor social que se desarrolla directamente por la diócesis o a través de instituciones tan importantes como Cáritas o Manos Unidas. Aquellas personas que no son católicas pero que aprecian la inmensa labor a favor de los más necesitados: en las cárceles, en los pobres, de reinserción de tantos colectivos que socialmente están poco pro­tegidos. Esa labor es muy va­lorada en toda la sociedad por tanto, creo que es lógico que aquellas personas que aun no siendo católicas, sean cons­cientes de la inmensa labor que llevan a cabo las instituciones de la Iglesia y colaboren con nosotros, ya sea marcando la X en la Declaración de la Renta o con otras vías como suscri­birse para otras actividades.

 

-P: ¿Puede cambiar el modelo de financiación dependiendo del partido que gobierne en España?

 

-R: Yo creo que no. Hay un acuerdo internacional sus­crito entre dos estados con un apoyo masivo del Parlamento. La Iglesia siempre trabaja en régimen de colaboración que es lo que marca la Constitu­ción española con los pode-res públicos, por tanto ya sea el gobierno que se encuentre en el poder en los próximos cuatro años, es obligación de ambas partes llegar a acuer­dos. No creo que se produz­can grandes cambios en los años venideros, si bien, el fu­turo está por venir.

 

-P: ¿Se podría hacer mejor?

 

-R: Todo se puede hacer me­jor, sin duda alguna. Yo creo que todo es mejorable y en ese sentido nosotros estamos en permanente comunicación tanto con el Ministerio de Economía y Hacienda como con otros para mejorar los sistemas de Declaración de la Renta. Queremos mejo­rar el sistema para que todo el mundo que quiera, pueda asignar una ayuda a favor de la Iglesia Católica y en ese sentido cada año se intro­ducen algunas mejoras para beneficiar tanto a las Institu­ciones Católicas como al fiel que necesita de ellas.

 

-P: Como responsable de Eco­nomía de la Conferencia Epis­copal: ¿Qué deseo tiene para conseguir una financiación exquisita para la Iglesia durante los próximos años?

 

-R: Nuestro máximo objetivo sería el de conseguir infor­mar a toda la sociedad sobre la realidad de la Iglesia y con­cienciar a todas las personas que así lo deseen que entre todos tenemos que sostener a la Iglesia. Estoy absolutamente convencido que si somos capaces de dar esa información y concienciar que el tema de la economía no es un tema tabú, daremos entre todos un paso fundamental para que la Iglesia consiga por sí misma los recursos que necesita para su sostenimiento.

 

 


Publicado por verdenaranja @ 0:01  | Entrevistas
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