Domingo, 18 de mayo de 2008

Subsidio litúrgico para la Jornada "Pro Orántibus" en el día de la Santísima Trinidad, sacado de materiales para su celebración. (CEE)

 

Monición de entrada

 

En este Domingo, Dies Domini, la Iglesia celebra a la Santísima Trinidad, misterio fontal de nuestra fe cristiana. El Santo Dios, Santo Fuerte y Santo Inmortal se nos ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu, Misterio de Amor y de Luz por el cual vivimos, nos movemos y existimos.


Nuestra vida ajetreada y entregada a la misión apostólica que la Iglesia
nos ha confiado puede deslizarse, en ocasiones, por la pendiente del activismo. Necesita pues espacios de calma y silencio, tiempos de oración y de paz. Un silencio y una oración donde acontezca con más claridad la Palabra del Señor, a quien se lo hemos entregado todo. Los monasterios y la misma vida monástica y eremítica son estos desiertos santos convertidos en vergel, donde la liturgia, el trabajo y la contemplación conducen al consagrado en Comunidad a ser testigo del Dios Vivo y Verdadero.

 

La presencia de Cristo Jesús, y el protagonismo de su Espíritu, producen radicalmente la alabanza y la comunión en el silencio de adoración.


Hoy bendecimos al Dios Trinidad por la vida contemplativa; en ella y por
ella la Iglesia, Casa de Salvación, monta la guardia incesante del amor que espera al Amor que viene, que vino y que vendrá.

 

Preces

 

[A las preces completas de la Solemnidad se propone añadir estas tres específicas.]

 

• Por todos los consagrados a la contemplación del amor divino, para que el fuego del Evangelio, que arde en sus corazones, se avive de día en día para iluminar las tinieblas del mundo con el testimonio del amor más allá de todo. Oremos.

 

• Por cada familia cristiana, Iglesia doméstica y tierra de la primera siembra vocacional, para que, abiertas a la vida y al amor, a imitación de la Sagrada Familia de Nazareth, sean lugares donde se escucha con nitidez la llamada de Dios a la santidad bautismal en la consagración religiosa. Oremos.

 

• Por todos cuantos participamos en la belleza, verdad y bondad de esta Solemnidad, para que recibamos la gracia de ver aumentada nuestra fe, esperanza y caridad, y sigamos con determinación al Cordero de Dios, donde quiera que vaya. Oremos.

 

Monición de envío

 

En la comunión de la Iglesia hemos celebrado el Misterio de nuestra fe.


Somos el Pueblo adquirido por Dios, llamados a salir de la tiniebla para entrar en su luz maravillosa. ¡CRISTO, es nuestra Luz y nuestra Salvación! Unidos a todos los redimidos por su sangre y en la comunión de tantos hermanos y hermanas que viven el silencio contemplativo y la soledad sonora en sus conventos, monasterios y eremitorios, exultamos y bendecimos a la Santa Trinidad por el precioso don de sus vocaciones y manifestamos nuestro deseo de vivir para gloria de Dios y bien de todos los hombres, nuestros hermanos.

 

A la Santísima Virgen María le encomendamos el deseo de nuestro corazón:

 

¡Que el fuego del Amor divino arda en el mundo entero y todos conozcan su

Salvación!


Publicado por verdenaranja @ 0:23  | Liturgia
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