Lunes, 19 de mayo de 2008

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El 27 de mayo del año pasado, en la solemnidad de Pentecostés, Benedicto XVI firmó la “Carta a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia Católica en la República Popular China”. A un año de distancia el Santo Padre ha compuesto personalmente el texto de una súplica que todos los católicos del mundo usarán en la Jornada de oración por la Iglesia en China que se celebrará el 24 de mayo, día dedicado a la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María “Ayuda de los cristianos”, venerada con tanta devoción en el santuario de Sheshan en Shangai.

 

 

Oración a Nuestra Señora de Sheshan

 

 

Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra,

venerada con el título de “Auxilio de los cristianos” en el Santuario de Sheshan,

a la que se dirige con devoción toda la Iglesia en China,

hoy venimos ante ti para implorar tu protección.

Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal

por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre

fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos.

 

Con el dócil “sí” pronunciado en Nazaret tú aceptaste que

el Hijo eterno de Dios se encarnara en tu seno virginal

iniciando así en la historia la obra de la Redención,

en la que cooperaste después con solícita dedicación,

dejando que la espada del dolor traspasase tu alma,

hasta la hora suprema de la Cruz, cuando en el Calvario permaneciste

erguida junto a tu Hijo, que moría para que el hombre viviese.

 

Desde entonces llegaste a ser, de manera nueva, Madre

de todos los que acogen a tu Hijo Jesús en la fe

y lo siguen tomando su Cruz.

Madre de la esperanza, que en la oscuridad del Sábado Santo saliste

al encuentro de la mañana de Pascua con confianza inquebrantable,

concede a tus hijos la capacidad de discernir en cualquier situación,

incluso en las más tenebrosas, los signos de la presencia amorosa de Dios.

 

Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China,

en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando,

para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús.

En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo

al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor.

Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor,

manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia.

Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

 

 


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Habla el Papa
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