Jueves, 22 de mayo de 2008

Carta que ha escrito el Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera a los sacerdotes de la Arquidiócesis de México con motivo de la celebración del VI Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar en la ciudad del México del 13 al 18 de enero del 2009. (Fides)

 

 

CARTA DEL SR. CARDENAL NORBERTO RIVERA CARRERA

A LOS SACERDOTES DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

CON MOTIVO DEL VI ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS.

 

Muy estimados hermanos en el ministerio episcopal y sacerdotal:

 

Es de todos nosotros sabido que el Santo Padre Benedicto XVI, al final de las celebraciones del V Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Valencia, España, anunció que nuestra Arquidiócesis de México sería la anfitriona del siguiente Encuentro Mundial, el cual habrá de celebrarse con el favor de Dios, del 13 al 18 de Enero del 2009.

 

Para todos nosotros es motivo de alegría y una gracia está designación del Santo Padre, pero es también una gran responsabilidad que nos compromete, ante los ojos del mundo entero, no sólo a preparar este importante acontecimiento de Iglesia y hacer un papel decoroso, ya que todos nosotros hemos de considerarnos anfitriones, sino -sobre todo- a prepararnos como personas y como Familias, promoviendo todo aquello que ayude a que haya mejores Matrimonios y mejores Familias.

 

El Encuentro Mundial de las Familias. Cada Encuentro Mundial de las Familias se caracteriza por tener un tema específico, elegido por el Santo Padre, que nos invita a una reflexión, para que las Familias crezcan en la vivencia de su amor, de su unidad, de su fe, de sus valores, etc. El tema que el Papa Benedicto XVI ha señalado para este VI Encuentro Mundial de las Familias es: “LA FAMILIA FORMADORA EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS”.La Arquidiócesis de México, por tanto, ha asumido el reto que supone preparar y prepararnos para este acontecimiento, en el que esperamos poder contar con la bendición de la presencia del Santo Padre entre nosotros, y para este fin le he pedido a S.E. Mons. Jonás Guerrero Corona, Obispo Auxiliar, que encabece y coordine una Comisión Central Coordinadora, encargada de preparar todos los aspectos logísticos y de promover y convocar a todos los Decanatos, Parroquias, Movimientos y grupos de Iglesia, en orden a irnos todos preparando a través de la reflexión y diversas actividades.

 

Información de los trabajos y de la página web. El Pontificio Consejo para la Familia ha preparado diez catequesis, en forma de talleres, que habrán de servir, especialmente para las Familias, como preparación a la celebración de este Encuentro. Igualmente, en la Arquidiócesis hemos preparado 13 subsidios de reflexión que pueden ayudar para este mismo fin. Todo este material se está imprimiendo para ser repartido a todas las Diócesis de México y en todas las parroquias de Nuestra Arquidiócesis, para que llegue a todas las Familias. Es de desear que en cada Vicaría, Decanato y Parroquia se organicen actividades para promover este acontecimiento; para esto, será de gran ayuda la peregrinación que se comenzará en cada una de las Vicarías del Icono oficial de los Encuentros Mundiales de las Familias. Este Icono recorrerá todas las parroquias y será una oportunidad para promover todos estos aspectos antes mencionados. Todo el material catequético ha sido subido a la página web del VI Encuentro Mundial de las Familias, donde también podrán encontrar más información. La dirección de la página web es: www.emf2009.com Se estará realizando también durante este tiempo una campaña promocional a través de los diferentes medios de comunicación social.

 

La importancia de la Familia ante la problemática social y los retos pastorales que nos presenta nuestra Ciudad. Ya desde la celebración del II Sínodo Diocesano, la Arquidiócesis reflexionaba sobre la importancia que la Familia tiene, especialmente ante la problemática social que percibimos en nuestra Ciudad de México, donde muchos de los problemas sociales se agudizan. Todos estos problemas nos presentan retos muy graves que debemos asumir con mucha seriedad y responsabilidad pastoral. Nadie debe quedarse con los brazos cruzados sobre todo al tener ante nosotros la oportunidad de despertar en la conciencia de todos los hombres y mujeres de buena voluntad la trascendencia que tiene el trabajar por la vivencia de los Valores humanos y cristianos en las Familias. Todo lo que sembremos en las Familias lo cosecharemos en la Sociedad y en la Iglesia.

 

La Familia formadora en los valores. Un convencimiento que hemos de tener en relación a la Familia es precisamente en la perspectiva que el Santo Padre ha señalado como tema de reflexión para el VI Encuentro Mundial de las Familias: ‘La Familia formadora en los valores humanos y cristianos’. Hablar de la Familia como formadora en los valores hace referencia a una serie de acciones que implican todo un proceso orientado a lograr una definición, una configuración, una firmeza y una perfección en cada una de las personas que conforman la Familia, procedimientos que permiten alcanzar una mayor reciedumbre y un mejor ‘acabado’ en las personas. Es universalmente aceptado que la persona se configura, especialmente en los primeros años de su vida, en el seno de la propia Familia; aquí es donde la Familia tiene un lugar insustituible en la ‘forja’ de la personalidad humana y cristiana de las personas. El momento histórico que vivimos nos señala cómo la Familia ha abdicado de su propio ser y de su misión de formar a las personas, con las consecuencias que conocemos de relativismo, subjetivismo, sensualismo y carencia de valores en la sociedad. Los valores tienen como escena natural la vida cotidiana. Es muy importante comprender este escenario real de los valores Familiares. Por eso mismo, la vida Familiar es la profunda y constante ocasión real, el vasto horizonte de la más excelente aventura humana, que no es otra, al fin, que el amor verdadero, bueno y bello, como el más elevado valor. Por eso, la Familia tiene una importante y significativa misión: ser formadora en los valores.

 

Los Valores. Los valores definen la ‘cualidad’ de las personas, no sólo desde el punto de vista moral, sino también ontológico. Los valores se identifican con las virtudes. La virtud implica una fuerza, un vigor y una valía para actuar con integridad y rectitud en función de un logro de vida. Los valores tienen por eso una riqueza y una jerarquía que enriquecen a las personas en diferentes dimensiones:

• Humanamente. La naturaleza humana tiene unos fines, y cuando se consiguen, el hombre alcanza su perfección o plenitud. La naturaleza humana consta de dos elementos, uno natural y otro racional. Los valores hacen referencia a la totalidad de la persona. Aquí caben los aspectos psicológicos y sociológicos. El enfoque psicológico estudia, por ejemplo, el modo de ser de la persona (sus facultades, sus talentos, sus motivaciones, etc.) y determina no sólo cómo “son” los actos humanos, sino cómo “deben ser”. Es decir, se va configurando el ‘deber ser’ de la persona. La reflexión sobre los valores es también “ciencia de comportamientos sociales”. Efectivamente, hay muchas y variadas conductas sociales que se van forjando en la Familia. Aquí se enfocan las relaciones de un “yo” con otro “yo” teniendo en cuenta su dignidad de personas.

• Espiritualmente. La persona es una totalidad biológica y espiritual (inteligente y libre) que tiende a su fin último mediante el desarrollo armónico de sus facultades. De ahí que abarque otros ámbitos: Los deberes de la persona relativos a su espíritu (formación o cultura de la inteligencia y de la voluntad) y los deberes de la persona relativos a su Creador (culto interior o religión).

Si tenemos en cuenta que el Cristiano de hoy tiene que ser un verdadero discípulo y misionero en la Iglesia y en el mundo -así lo afirma el Documento del Episcopado Latinoamericano en Aparecida- hemos de devolverle a la Familia el lugar que ocupa en la formación de los Discípulos y Misioneros que la Iglesia nos pide hoy, apostando todos juntos al futuro de las Familias en nuestra Ciudad de México y en nuestra Patria.

 

Los sacerdotes, agentes cualificados de la Pastoral Familiar. Todos en la Iglesia somos Promotores y agentes de la pastoral de los matrimonios y de las Familias. El Obispo, como primer agente de Pastoral Familiar en la Diócesis, “es el que brinda no sólo el apoyo efectivo de las estructuras eclesiales en esta Pastoral, sino también el apoyo afectivo de todos los participantes en el apostolado de las Familias” (Directorio Nacional de Pastoral Familiar, 545). Pero en la organización de la pastoral de la Diócesis, los presbíteros –y especialmente los párrocos- tienen un papel preponderante en la promoción, impulso y acompañamiento de las diversas iniciativas que se refieren a la Pastoral Familiar, por ejemplo la adecuada preparación de los novios a casarse, la atención a las madres solteras, las viudas, los niños de la calle, las Familias en situaciones especiales e irregulares, la promoción y defensa de la vida en todas sus etapas, los matrimonios jóvenes, los matrimonios en conflicto y, sobre todo, la formación y promoción de agentes de Pastoral Familiar. La Celebración del VI Encuentro Mundial de las Familias nos brinda la oportunidad única de retomar con entusiasmo, con unidad de criterios, con proyectos concretos, con creatividad y con mucho espíritu evangelizador la tarea de la Pastoral Familiar. Cada parroquia procure, por tanto, la implementación de un equipo, impulsado y promovido por su párroco como responsable de esta Pastoral y secundada y apoyada por la Comisión Diocesana de Pastoral Familiar y por los Movimientos Laicales y de Familia, aprovechando los recursos propuestos en la misma Parroquia, en el Decanato o en la zona pastoral e igualmente los propuestos a nivel regional y nacional. Tenemos que trabajar juntos para llegar a todos los ambientes: familias, escuelas, mundo del trabajo, jóvenes, cárceles, comunidades religiosas, seminarios, etc. Un buen fruto y signo de este empeño por la promoción del Matrimonio y la Familia será el surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales, misioneras, religiosas y laicales en nuestra querida Arquidiócesis de México.

 

Invito, pues, a todos –especialmente a los sacerdotes- a trabajar en conjunto y con mucho entusiasmo para prepararnos y celebrar este próximo VI Encuentro Mundial de las Familias, del que todos somos anfitriones.

 

Invoco la Intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe para que bajo su maternal mirada vivamos este tiempo de preparación y encontremos en Ella las gracias para servir a su Hijo amado en bien de las familias.

 

Su hermano y servidor que les bendice.

 

En la Solemnidad del Corpus Christi, 22 de mayo de 2008.

 

 

+ Norberto Card. Rivera Carrera

Arzobispo Primado de México

 

 


Publicado por verdenaranja @ 0:09  | Hablan los obispos
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