Martes, 27 de mayo de 2008

Entrevista publicada en el Boletín "Xtantos" MAYO 2008 y recibido en la parroquia con motivo de su difusión ante la declaración de la renta.

La participación de los

seglares en la Iglesia

 

JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

 

Ángel María Cañadillas Mo­yano lo tiene claro. "Cada euro que se entrega a la Iglesia rinde como dos". Su afirmación no está hecha a humo de pajas. Su vinculación con la Iglesia es la misma que tienen en este país millones de cristianos de a pie. "La Iglesia forma parte de mi familia, de mi educación y de mis vivencias", afirma. Su esposa Inmaculada y sus dos hijos (Inma, de ocho años, y Ángel, de cinco), pueden corroborarlo.

 

-Pregunta: Desde su experien­cia personal, y como cristiano de a pie, ¿por qué cree que hay que colaborar con la Iglesia?

 

-Respuesta: Yo lo veo corno algo natural. Desde que tengo uso de razón, la Iglesia ha for­mado parte de mi familia, de mi educación y de mis viven­cias. Una anécdota que me gusta recordar es que mi hija Inma comenzó a andar en misa. Fue algo muy especial. Creo que los católicos vivi­mos en la Iglesia y que colabo­rar con ella da plenitud y llena de sentido una vida que sin la Providencia se vuelve dema­siado atribulada.

 

-P: El nuevo sistema de finan­ciación supone que, en adelante, el sostenimiento económico de la Iglesia va a depender exclusivamente de las aportaciones de los católicos. ¿Qué conlleva realmente este cambio?

 

-R: La asunción por nuestra parte de una gran responsabi­lidad, cual es el sostenimiento de la institución. Ello debe estimulamos y hacernos cola­borar más. Y está también el reto que supone tener que ex­plicar mejor las actividades de la Iglesia a esas personas de buena voluntad que, como us-ted dice, sin compartir nuestro credo, están de acuerdo y en-tienden la labor eclesial como esencial en cuanto a la mejora del tejido social.

 

-P: Gran parte de la opinión pú­blica comparte ese planteamiento. ¿Qué piensa usted?

 

R: Bueno, hay que preci­sar que esto ya ocurre en gran parte, pues la actividad pasto­ral está financiada en un 80% por los católicos, quedando el resto a cargo del presu­puesto que se obtiene de la re­caudación del Estado. Con el nuevo sistema, serán los pro­pios miembros de la Iglesia los que asuman de forma volunta­ria toda la responsabilidad en cuanto a la financiación.

 

-P: ¿Es así, existe ese descono­cimiento?

 

-R: Efectivamente. Puede in­ducir a error el que nos den dos opciones. Implícitamente, tendemos a pensar que son ex­cluyentes y no es así. Se pue­den marcar las dos casillas y, en ese caso, el porcentaje se duplica: cada una de las op­ciones se lleva lo estipulado sin que tenga lugar ningún reparto.

 

-P: ¿Conocen realmente los ciudadanos la labor que realiza la Iglesia?

 

-R: Dar a conocer esa labor es nuestra gran asignatura pendiente. Hasta ahora no hemos comunicado con la suficiente claridad ni intensidad la rea­lidad que supone la Iglesia en nuestra sociedad.

 

-P: ¿Cómo calificaría esa labor en su diócesis cordobesa?

 

-R: Respecto a nuestra dióce­sis cordobesa, la Delegación de Medios mantiene una signi­ficativa presencia divulgativa en los medios de comunica­ción, así como la revista sema­nal La Iglesia en Córdoba, la cual, con una presencia desta­cada del señor obispo, D. Juan José, acerca la actividad pasto­ral y hace partícipes a la comu­nidad de todas las actividades diocesanas.

 

-P: ¿Son conscientes los ciu­dadanos de las necesidades económicas que, como toda institución, tiene la Iglesia?

 

-R: Probablemente, no. Como ciudadanos, tendemos a no valorar adecuadamente el coste de un servicio que se nos ofrece de forma libre y gra­tuita. Parece que aquello que es gratis tiene menos valor.

 

-P: Hay quienes no entienden que la Iglesia pueda tener un presupuesto de varios millo­nes. E incluso, quienes pien­san que dispone de ese dinero en su propio beneficio. ¿Qué se puede decir a estas personas?

 

-R: Que no se pueden abrir 22.700 templos a diario para atender a unos diez millones de personas a la semana, ni impar-tir catequesis a casi un millón de niños, sin tener un presu­puesto con el que hacer frente a estas necesidades. Los estu­dios que hemos realizado di­cen que el coste de la actividad pastoral, siendo significativo, puesto que atiende necesida­des de la citada dimensión, es la mitad -¡sí, la mitad!- del que tendría a precios de mercado. Me gustaría resaltar este dato, porque ello supone, y tenemos que saberlo, que cada euro que se entrega a la Iglesia rinde como dos.

 

-P: ¿Qué podemos hacer los católicos en esta nueva etapa?

 

-R: Además de colaborar eco­nómicamente, yo pediría a los católicos, que tienen ga­nas de arrimar el hombro, que se acercasen a su parroquia y se ofreciesen para trabajar en la pastoral o a formar parte de su Consejo de Economía. Me parece que es ahí donde comienza el cambio que de­bemos realizar, en la partici­pación de los seglares.


Publicado por verdenaranja @ 0:00  | Entrevistas
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