Jueves, 29 de mayo de 2008

Consejos publicados en HOJA DE DIFUSIÓN PARROQUIAL DE SANTA RITA DE CASIA DE PUNTA BRAVA Y DE SAN PABLO APÓSTOL EN LAS DEHESAS - PUERTO DE LA CRUZ "Como las Hormigas", número 156.


ALGUNOS CONSEJOS PARA PONER EN PRÁCTICA

 

Así como nadie se hace Santo de un día para otro, tampoco cae en la tibieza o se hace un degene­rado o un perverso de un día para otro. Se llega a la tibieza poco a poco, lentamente, un día y otro día. No te olvides que la pereza aunque parezca casi inofensiva es un pecado capital zorro, "que las mata callando". Por eso organiza tu tiempo bien, dando a las cosas del espíritu el tiempo proporcio­nado a su categoría. Revisa tú vida a fondo y mira si se están creando en ti malas costumbres. Pon remedio al principio. Tapa enseguida los salideros. Ahonda en los cimientos. Refuérzalos y edifica sobre la roca. Tapa a tiempo ese boquete que hay en la muralla de tu alma, hasta que sea tarde "tie­nes que estar alerta". No dejes que el demonio entre dentro de la carne, valiéndose de los crite­rios y consejos del mundo. Reacciona, pues, a la contra. Lucha por hacer de buena gana las cosas. No seas condescendiente con tu cuerpo. Huye de la comodidad de la vida fácil. Pide fuerzas a Dios. Busca tiempo para orar, haz lo imposible por hablar con Dio que está dentro de ti. Tienes arreglo. Nunca es tarde. Empieza ya. Espabílate.

 

Me dices que llevabas una vida organizada y me­tódica y que ahora tienes miedo porque se te ha venido abajo todo y sientes que tu vida está toda desbaratada, toda esconchada y vas como barco a la deriva navegando no sé ni para donde, sin rumbo, que como un castillo hecho con naipes se te ha venido abajo, que te sientes mal, que tienes tristeza y aún ganas de llorar, que cada vez te sientes más débil y hasta rezando pareces que eres un repetidor como un loro. No estoy conforme con esta situación; pero estoy muy enredado y lo tengo muy complicado. Bueno el que te des cuenta que vas mal es una buena señal. Pero no basta con que detectes tu deterioro en la vida espiritual. Tienes ya que parar esa espiral que va arrastrando toda tu vida espiritual al caos. ¿No ves al diablo riéndose a carcajada celebrando su triunfo, porque ha atrapado entre sus garras a una buena presa? Ya el diablo piensa que eres de él y lo celebra. Y aunque no te guste tengo que nombrar-te al diablo, aunque no es él el principal culpable de tu situación horrible. El diablo solamente tienta y si logra hacerte caer, cuando ya estás en el suelo tendido tratará de ponerte el pie encima; pero mientras estés vivo tienes arreglo y puedes salirte de esa situación anómala. Depende de ti porque la gracia de Dios siempre está lista para ayudarte. Todavía estás a tiempo.

 

Con la tibieza el alma se va endureciendo, y desaparece la devoción. Quizá sigas haciendo de una manera mecánica o automática los rezos que tienes por costumbre; pero ahora lo hace sin vida. A un alma mediocre y tibia todo le molesta, todo le cansa, vive descontenta de todo. En todo ve problemas. Camina rumbo al precipicio. Dice que no soporta a nadie; pero también su vida es in-soportable para los demás. Su actitud amorfa e indolente desanima. Todo lo murmura, todo lo cri-tica. Es pesado y horroroso el tener que convivir con personas tibias que se conforman con la vida ramplona que llevan, sin ánimo, ni ilusión. Solo le importa que no le molesten. No quiere complicar-se la vida. Ha renunciado abiertamente a la san­tidad. iQué pena que un alma que está hecha para volar alto, termine arrastrándose como una ser­piente! No obstante quiero que salgas valiente de esa situación, porque sé que no eres feliz. Has caído lastimosamente tan bajo; pero aún hay es­peranzas.

 

Una persona mediocre, es alguien que vive sin esperanzas y no se hace problema de los pecados, ni le importan los Diez Mandamientos y así comienzan a adueñarse de él todas las pasiones y termina siendo una piltrafa en manos del enemigo. Dormirse es morirse, dice el refrán. No te conformes con una situación así, que te hace infeliz y la vida se vuelve cuesta arriba. No te conformes con ser solamente un cuerpo físico que ocupa un lugar en el espacio, como una piedra o una montaña de arena. Espabílate porque el reloj del tiempo sigue sin pararse. Día vacío, es día perdi­do. Lo mejor es que te organices y te programes. No andes al tun tun. Ten miedo porque el alma se puede volver dura, y termina abandonando aún las devociones, y luego las obligaciones, sin dis­tinguir entre el pecado mortal o una simple imper­fección. La conciencia se puede estropear y crear-se una moral, y una religión a su medida. Termina creyéndose, en la práctica, en ser él mismo, él Dios de sí mismo.


Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Espiritualidad
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