Domingo, 08 de junio de 2008

Capítulo de DOSSIER FIDES  sobre "LA CRISIS DE LA FAMILIA EN EUROPA" (tercera parte) publicdo por Agencia Fides.


“La Familia Migrante e Itinerante”

 

Del 13 al 15 de mayo de 2008, se ha desarrollado en Roma la XVIII Sección Plenaria del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes, sobre el tema “La familia Migrante e Itinerante”.

El arzobispo Agostino Marchetto, Secretario del Pontificio Consejo, en su intervención sobre “El pensamiento, la obra y los cambios en el Pontificio Consejo de la última Plenaria”, ha pretendido sobre todo informar a los Miembros y a los Consultores sobre el compromiso del Dicasterio en los últimos dos años, en sus 9 sectores pastorales: Migrantes, Refugiados, Turismo y Peregrinos, Apostolado del Mar, Asociación Civil, Estudios Extranjeros (Internacionales), Nómades, Circensi y Fieranti, Apostolado de la Calle. De hecho, el crecimiento continuo del fenómeno de la movilidad humana en el mundo entero pide al Pontificio Consejo una dedicación siempre mayor y calificada. Mons. Secretario se ha referido a los Documentos en los cuales se ha inspirado para elegir el tema de esta Plenaria, es decir, el Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la 93ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (2007), dedicada a “La Familia Migrante”, y aquel para la Jornada Mundial de la Paz, celebrada el 1° de enero de 2008, sobre “Familia humana, Comunidad de Paz”. S.E. Mons. Marchetto en consecuencia ha afirmado que, sobre la base de las intervenciones de los Relatores, abrirá el afresco de la situación de la familia en el mundo de la migración y la itinerancia, que podrá también ser un estímulo para todos los Pastores, incluso para cada parroquia y comunidades cristianas. “Estas – ha dicho – tendrán que, de este modo, transformar la familia migrante e itinerante en un factor más eficaz para la evangelización y para la consolidación de los valores cristianos, haciéndola no sólo beneficiaria de la acción pastoral de la Iglesia, sino también protagonista de la evangelización, en su ámbito específico”.

 

El Cardenal Renato Raffaele Martino, Presidente del Pontificio Consejo, en su intervención, ha examinado el tema de la familia migrante e itinerante en el actual mundo globalizado, caracterizado justamente por la creciente movilidad humana. El ha observado que la misma familia es uno de los factores propulsores de la movilidad de las personas. Se emigra, por ejemplo, para encontrar condiciones más favorables de vida; se escapa para buscar refugio en tierras hospitalarias; se traslada para estudiar en el extranjero, se afronta un viaje turístico también para restablecer los vínculos familiares, se trabaja en mar o en la aviación civil para dar sustento a las personas queridas. Además hay diversas circunstancias para la familia respecto a la calle: en el camino del peregrinaje, en el “nomadismo” por cultura y tradición, en la triste explotación de la prostitución, en la búsqueda de una residencia para los sin techo o para una acogida para tantos menores. Hay que esforzarse para que la familia, célula vital de cada sociedad, pueda vivir unida también en la movilidad y, allí donde no sea posible, para encontrar una comunidad o un lugar en donde experimentar un clima familiar. El Cardenal Martino ha presentado situaciones favorables y de sufrimiento familiar, deteniéndose sobre la salvaguardia de los derechos incluso los de la familia en referencia al “Erga migrantes caritas Christi”. La célula familiar tiene una misión educadora que desarrollar. A través el ejemplo y el diálogo, los progenitores pueden absorver la tarea a los catequistas de sus hijos, ofreciendo una cultura de la vida, en el respeto de los valores, en la armonía de las relaciones, en la observancia de la religión y en la salvaguardia de lo creado.

 

Su Ecc. Mons. Grzegorz Kaszak, Secretario del Pontificio Consejo para la Familia, ha presentado la situación general de la familia hoy, desde el punto de vista de su Dicasterio que es un “observatorio” calificado. La Familiaris Consortio – ha observado – considera la familia, fundada en el matrimonio, como comunidad de toda la vida y de amor. Una comunidad original fundamentale, base de la sociedad, anterior y superior al Estado. Por consecuencia ha enumerado los más graves ataques a la familia, en el contexto cultural hodierno, partiendo de la nueva terminología,      creada para la ética global, que daña la institución familiar. También la falta del principio de subsidiaridad se vuelve amenazador. Ha citado el mito demográfico de la sobrepoblación de cuarenta años atrás, que ha creado una mentalidad contraria a la vida y cuyas previsiones se han revelado inexactas, al punto que algunos países, sobre todo en Europa, están fuertemente dañados por el fenomeno de la disminución de los nacimientos. La vida está fuertemente legada a la famila y ambas son la base de la sociedad y también de la vitalidad de la Iglesia. Mons. Kaszak se ha detenido también sobre el rol que los mass media tienen en la formación de la opinión pública y de los estilos de vida. En cambio estos tendrían asimismo que contribuir a formar personas que transmitan valores familiares para el bien de todos los individuos.

 

La Iglesia por lo tanto tiene que volver a proponer su riquísimo patrimonio y su testimonio como “experta en humanidad”. El hombre está, en consecuencia, llamado a acoger la verdad que viene de lo alto y lo hace libre y feliz. Sólo a partir de esta libertad en la verdad el hombre puede crear un mundo nuevo, en el cual la felicidad que viene del Padre está compartida en un modo comunitario, a decir, en familia.

 

P. Hans Vöcking, M. Afr., Secretario de la Comisión para las Migraciones del CCEE (Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas), en su análisis de los Problemas específicos de las familias en movilidad, ha limitado la propia investigación al continente europeo, campo en el cual actúa. Moviendo el examen de los varios tipos de migraciones (individual, por temporadas, por motivo de estudio, incluso la así llamada “brain drain” “fuga de cerebros”), el relator subraya los cambios que ha sufrido la familia por los efectos del fenómeno de la movilidad. La sociedad europea se ha vuelto inter-cultural y multi-religiosa, pasando (Europa) de un continente de emigración a lugar de inmigración, respecto al cual el número de mujeres ha aumentado netamente en los últimos 20 años. Este elemento de “feminilización” ha ofrecido a Europa un rostro nuevo.

El P. Vöcking ha afirmado que las nuevas familias que se constituyen -incluso en relación a las elecciones de los jóvenes inmigrantes de celebrar matrimonios “mixtos” - son un factor de renovación de la sociedad en sus distintos ámbitos: cultural, económico, político y social. “Esas favorecen y sostienen la socialización de los miembros de la familia y, con su dinamismo, contribuyen a la cultura del diálogo y cultivan el sentido de responsabilidad”. Ha sugerido, en consecuencia, promover un diálogo auténtico, con espacios de escucha atenta e intercambio reales entre las personas interesadas, piedras vivas del cuerpo eclesial. “El otro va reconocido por lo que él es, y no por lo que quisiéramos que sea”. El compromiso político y pastoral al lado de las nuevas familias se revela indispensable, en cuanto estas pueden transmitir valores y aportar un mayor humanismo a las generaciones de mañana.

En fin, el P. Vöcking ha evidenciado la importancia de una formación específica y adecuada, a través de la cual favorecer el nacimiento de una verdadera consciencia de todos los miembros de la iglesia.

 

Mons. Jean Lafitte, Vice-Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, en su exposición “La familia en el Magisterio de Juan Pablo II y de Benedicto XVI”, luego de referir el notable aporte del magisterio sobre temas del matrimonio y de la familia en los últimos 50 años, el autor dedica la primera Parte de su contribución a analizar los permisos actuales del amor conyugal y de la familia. Caracterizadas ideológicamente por el oscurecimiento de los valores familiares, estas encuentran sus raíces históricas en el desprecio de los valores corporales debido al desarrollo de las corrientes rigoristas del siglo XVI. Tal ideología pone de nuevo en discusión la ausencia misma de la célula familiar, debilitando la unión natural entre el matrimonio y la familia y relativizando el recíproco compromiso de los esposos y la concepción de la vida humana como don recíproco y transmitido. En la Segunda parte de la charla, en la cual examina los grandes textos del pontificado de Juan Pablo II, la Catequesis sobre el amor humano, la Exhortación post-sinodal Familiaris Consortio, y la Carta a las familia (Gratissimam sane), en continuidad con la Gaudium et Spes y la Humanae Vitae, Mons. Laffitte ilustra lo que fundamenta, a los ojos de Juan Pablo II, la verdad del amor conyugal, o sea, con sus palabras, el consilium Dei matrimonii ac familiae. Esto es accesible solamente en la contemplación del principio (archè) al cual se refiere Jesús en el diálogo con los Fariseos de Mateo 19. La relación evidencia también el hecho que la institución familiar se ha vuelto el lugar de una reflexión fundamental sobre la sociedad.

En la Tercera parte de la disertación, la atención se focaliza sobre el aporte sustancial de la primera encíclica del Papa Benedicto XVI, Deus Caritas Est, a partir de la reflexión del Papa sobre la dialéctica clásica entre eros y agapé, reflexión que mira a ilustrar teológicamente el modo en el cual Dios ama, medida del amor humano en el designio divino. En fin, se evidencian los pasajes de la exhortación post-sinodal Sacramentum Caritatis en el cual se presenta la Eucaristía como sacramento esponsal y en el cual se ilustra finamente la unión entre el derecho y la pastoral.

 

Recibiendo en audiencia, en la mañana del jueves 15 de mayo, a los participantes de la “Sección plenaria del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e los Itinerantes, Benectido XVI ha afirmado, entre otras cosas: “en diversas ocasiones he presentado el ícono de la Sagrada Familia como modelo de las familias emigrantes, refiriéndome a la imagen propuesta por mi venerado predecesor, el Papa Pío XII, en la constitución apostólica Exsul familia, que constituye la carta magna de la pastoral de los emigrantes (cf. AAS 44, 1952, p. 649). Además, en los Mensajes de los años 1980, 1986 y 1993, mi venerado predecesor Juan Pablo II subrayó el compromiso eclesial en favor no sólo de la persona emigrante, sino también de su familia, comunidad de amor y factor de integración”. “Ante todo, quiero reafirmar - ha dicho el Papa -   que la solicitud de la Iglesia por la familia emigrante no quita nada al interés pastoral por la familia itinerante. Más aún, este compromiso de mantener una unidad de visión y de acción entre las dos "alas" (emigración e itinerancia) de la movilidad humana puede ayudar a comprender la amplitud del fenómeno y, al mismo tiempo, servir de estímulo para todos con vistas a una pastoral específica, animada por los Sumos Pontífices, recomendada por el concilio ecuménico Vaticano II  (cf. Christus Dominus, 18) y sostenida adecuadamente por los documentos elaborados por vuestro Consejo pontificio, así como por congresos y reuniones”. “No hay que olvidar - ha agregado el Pontífice - que la familia, incluída la emigrante y la itinerante, constituye la célula originaria de la sociedad, y no sólo no se la debe destruir, sino que se la debe defender con valentía y paciencia. La familia representa a la comunidad en la que desde la infancia nos enseñan a adorar y amar a Dios, asimilando la gramática de los valores humanos y morales, y aprendiendo a hacer buen uso de la libertad en la verdad. Por desgracia, en muchas situaciones esto sucede con dificultad, especialmente en el caso de quienes se ven afectados por el fenómeno de la movilidad humana. Además, en su acción de acogida y de diálogo con los emigrantes e itinerantes, la comunidad cristiana tiene como punto de referencia constante a la persona de Cristo, nuestro Señor. Él dejó a sus discípulos una regla de oro, según la cual orientar la propia vida:  el mandamiento nuevo del amor. Cristo sigue transmitiendo a la Iglesia, mediante el Evangelio y los sacramentos, especialmente la santísima Eucaristía, el amor que vivió hasta la muerte y muerte de cruz. Para este propósito, es muy significativo que la liturgia prevea la celebración del sacramento del matrimonio en el corazón de la celebración eucarística. Así se pone de relieve el profundo vínculo que une esos dos sacramentos. En la vida diaria, el comportamiento de los esposos debe inspirarse en el ejemplo de Cristo, que "amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella" (Ef 5, 25). Este supremo gesto de amor se renueva en toda celebración eucarística. Por tanto, la pastoral familiar debe remitir oportunamente a este dato sacramental como a su referente de fundamental importancia. Quien va a misa —y es necesario facilitar su celebración también a los emigrantes e itinerantes— encuentra en la Eucaristía una fuertísima referencia a su familia, a su matrimonio, y se siente estimulado a vivir su situación en la perspectiva de la fe, buscando en la gracia divina la fuerza necesaria para lograrlo”.

 

En la conclusión de su exposición el Papa ha afirmado: “es por todos conocido que la movilidad humana, en el actual mundo globalizado, representa una frontera importante para la nueva evangelización. Por eso, os aliento a proseguir en vuestro compromiso pastoral con renovado celo, mientas, por mi parte, os aseguro mi cercanía espiritual”.


Publicado por verdenaranja @ 17:59  | Migraciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios