Domingo, 08 de junio de 2008

DOSSIER FIDES "LA CRISIS DE LA FAMILIA EN EUROPA (tercera parte) publica la ENTREVISTA al Padre Nicola Bux, Consultor de las Congregaciones para la Doctrina de la Fe y para las Causas de los Santos y Docente de Ecumenismo en el Instituto de Teología de Bari.

 

La Asamblea de Estrasburgo ha aprobado el “derecho al aborto”. Qué cosa piensa de esto?

La respuesta a esta pregunta está en el juicio sobre la realidad del mundo de hoy presente en el discurso que Benedicto XVI ha tenido en la Asamblea de las Naciones Unidas. El gran “error” de la cultura occidental – un error que ha tenido su “cuna” en los Estados Unidos y desde aquí se ha trasladado a Europa – deriva de la idea que los derechos del hombre están establecidos positivamente por las instituciones estatales. La comparación que hay que hacer es respecto a este tema. Y si se hace una comparación seria, se descubre que hay derechos que preceden los Estados y preceden también la persona. Vivimos en un mundo en el cual aquello que es un deseo se vuelve  un derecho y esto es una perversión tan antigua como el mundo, como el hombre. Hay algo de diabólico en esto. Se hace creer al hombre que puede ser como Dios. Es la tentación de siempre de la historia de la humanidad, una tentación de soberbia. El pecado no se llama más con el término correcto, mal y y se busca de encubrir todo con el pretexto de la legalidad. La cosa más terrible es que una asamblea se atribuya tal tarea.

 

Asimismo hay que tener presente que, parece, que esta Asamblea no “ve” que en Europa, como lo afirman las estadísticas, se produce un aborto cada veinticinco segundos

Es la consecuencia de un empecinamiento. Por otra parte, la soberbia más grande genera un empecinamiento, no permite ver aquello que está por suceder. Esto sucede cuando una persona está ciega; la consecuencia es que no ve más que a sí misma. Es necesario tener presente cuáles fuerzas se mueven detrás de las decisiones de estas Asambleas; los centros de poder y de intereses que pilotean o quisieran pilotear este tipo de decisiones.

 

Cómo cambia y podrá cambiar la sociedad europea teniendo presente la crisis de la natalidad y  la falta de cambio generacional? De qué es producto?

De la ausencia de esperanza, que es esencial para la naturaleza del hombre. Esta ausencia, como recaída, el replegarse sobre sí mismo, el no generar, no tener hijos, no sentir ni siquiera la necesidad de ausencia de los hijos y ser conscientes que esto equivale al instinto de muerte. Ha escrito Benedicto XVI en la Encíclica “Spe Salvi”, en el n. 11: “(...) Por un lado, no queremos morir; los que nos aman, sobre todo, no quieren que muramos. Por otro lado, sin embargo, tampoco deseamos seguir existiendo ilimitadamente, y tampoco la tierra ha sido creada con esta perspectiva. Entonces, ¿qué es realmente lo que queremos? Esta paradoja de nuestra propia actitud suscita una pregunta más profunda: ¿qué es realmente la « vida »? Y ¿qué significa verdaderamente « eternidad »?”

 

Qué se entiende por evangelización de Europa?

Ayudar al hombre a tomar consciencia que todo parte del yo del hombre. Si hay conversión, esto genera una novedad. Si no hay conversión, sabemos muy bien lo que puede suceder. Evangelización significa educar, llevar al hombre a tomar consciencia de su yo. El problema de fondo es educativo y significa dar al hombre la posibilidad de volver a descubrir el sentido de su estar en el mundo. Esto tiene que ser el corazón, el núcleo central de la pastoral eclesial. El Magisterio de la Iglesia – en particular con Juan Pablo II y con Benedicto XVI – está totalmente dirigido a esta esencialidad. Desde este punto de vista. se ve bien, entonces, que las raíces de Europa están constituídas por la persona y es más que necesario, en el tiempo que vivimos, proponer el sentido del valor de la persona.


Publicado por verdenaranja @ 18:08  | Entrevistas
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