Lunes, 16 de junio de 2008

Mons. Allen Vigneron, Obispo de Oakland (Estados Unidos), ha enviado un Mensaje Pastoral a todos los fieles de la Diócesis para ofrecer su apoyo pastoral y orientación ante la reciente decisión de la Corte del Estado de California de legalizar el "matrimonio" entre personas del mismo sexo.


MENSAJE PASTORAL DEL OBISPO VIGNERON A LOS FIELES DE LA DIÓCESIS DE OAKLAND


16 de Mayo de 2008

 

 

Queridos hermanos y hermanas,

 

Desde la decisión de nuestra Corte Suprema del Estado el último viernes, parece que estamos dirigidos – al menos por un tiempo – hacia un orden social en el que las parejas del mismo sexo podrán contraer matrimonio. Esto es un asunto profundamente significativo.  Yo, como vuestro Obispo, quiero hablaros de ello, para ofrecer mi ayuda pastoral y orientación.

 

Mi mensaje hoy, a causa de las circunstancias, debe ser relativamente breve. No puedo hablar de todo lo que se necesita decir en una discusión total de esta cuestión. No obstante, ofreceré algunos puntos estratégicos que nos dan un sentido de nuestra situación.

 

Empiezo con el punto más fundamental: El matrimonio es una realidad cuyo autor es Dios en su mismo acto de la creación de la raza  humana. De acuerdo con su irrevocable plan, la relación del matrimonio es sólo posible entre un hombre y una mujer. Los propósitos de esta relación  son (1) la mutua ayuda de amor del marido y la mujer y (2) su servicio amoroso de vida al traer hijos al mundo y criarlos para que sean virtuosos y productivos. La experiencia de la historia – la antigua y la de nuestro tiempo – nos ha enseñado que ningún gobierno tiene el poder de cambiar el orden que Dios ha inscrito en nuestra naturaleza.

 

La convicción que las parejas del mismo sexo no pueden contraer matrimonio es una convicción que todos los católicos afirmamos implícitamente cuando, en nuestras promesas bautismales, profesamos que participamos de la fe de la Iglesia que “el Padre Todopoderoso (es) el Creador de cielo y tierra”.

 

Esta convicción acerca del matrimonio, aunque confirmada por la fe, puede ser conocida desde la razón. Por eso,  nuestros esfuerzos a mantener esta creencia acerca del matrimonio en las leyes de nuestra comunidad no son una imposición de una ideología sino un servicio de la verdad que hacemos por el bien común. Esta creencia acerca de la naturaleza del matrimonio no es una forma de discriminación, sino asegurar nuestra libertad al plan de Dios para nosotros.

 

Vuestros sacerdotes y yo, juntamente con los diáconos y nuestros otros colaboradores, nos comprometemos a ayudaros para que ejerzáis vuestra vocación bautismal. Como el Concilio Vaticano Segundo nos recuerda, Dios os dio la misión de conformar el orden civil a su designio. En este sentido, a través de Cristo y con la ayuda de su Espíritu Santo, estáis haciendo de este mundo un don agradable al Padre. Este es el acto más fundamental de vuestro sacerdocio bautismal.

 

Como yo lo veo, los retos en el futuro figuran en dos categorías: (1) unos  a corto plazo y (2) otros de largo recorrido.

 

Mirando al corto plazo: Como ciudadanos fieles los católicos estamos llamados a hacer nuestras leyes que se refieren al matrimonio en conformidad con lo que conocemos acerca de la naturaleza del matrimonio.

 

A largo plazo: Si tales esfuerzos fallan, nuestro camino de vida llegará a ser contra-cultural, siempre una situación difícil para los cristianos – algo a lo que nuestros antepasados se enfrentaron en muchas épocas pasadas, algo que el Señor mismo predijo para nosotros. En verdad, incluso si tales esfuerzos encuentran éxito, nuestro trabajo está lejos de haber sido hecho. Estaríamos todavía  viviendo en una sociedad donde muchos aceptan un conjunto de convicciones que es en última instancia perjudicial para la integridad de vida humana, con consecuencias negativas para nuestra en este mundo y en el próximo. Vuestra misión entonces será, como siempre ha sido, ser una luz y levadura para la nueva creación establecida en Cristo. Los recursos de la Teología del Cuerpo, desarrollada por el anterior Santo Padre, Juan Pablo II, será un recurso de  ayuda especial para este fin.

 

Haré todo lo posible, como el pastor principal de la Iglesia en la Diócesis de Oakland, para guiaros en vuestra respuesta a esta situación en los meses y años en el futuro. Y sé que vuestros sacerdotes son uno conmigo al prometeros este servicio.

 

Por encima de todo, no perdamos el valor. Como el Papa Juan Pablo II constantemente nos recordó: “No tengáis miedo”. Cristo ha resucitado. Su visión de nuestro mundo, y del lugar del matrimonio en él, llegará a ser, de acuerdo al momento que él ha señalado, la verdad de nuestro mundo.

 

Vuestro en Cristo

Allen Vigneron, Obispo


(Traducción particular no oficial desde el Inglés) 

 

 


Publicado por verdenaranja @ 17:56  | Hablan los obispos
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