Lunes, 16 de junio de 2008

Articulo enviado por pa Delegación Diocesana de Vocaciones de Tenerife, de 22-V-2008 - 5 - (Alfa y Omega)


Las vocaciones tempranas
no son fruto de la imaginación infantil

 

Uno de los efectos que produce la iniciación cristiana en los niños, y que se aminora con el retraso del acceso a 1os sacramentos, es, como 'aseguró  Juan Pablo 11, «que favorecen el que surjan vocaciones sacerdotales». Sí, como suena: los niños pueden tener clara su vocación sacerdotal desde una edad muy temprana.

 

 El cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, afirma en el libro Doce entrevistas a obispos españoles (ed. La Esfera de los libros) que el mismo ingresó en el seminario con diez anos, «y puedo afirmar que la parroquia, en esos años primera infancia, junto a mi familia, fue decisiva en mi vocación. No me escondo. Yo quería ser sacerdote por encima de  todo. Esas vocaciones tempranas son muy valiosas, no son fruto de la fantasía infantil».  

Además, el cardenal afirma que «esa semilla de la vocación hay que tenerla en cuenta y debe ser vivida a fondo, porque  puede ser tan madura como la de cualquier chico a otra edad”. Y para los incrédulos, el vendaval posconciliar, el número de bajas fue mucho menor entre los sacerdotes que tuvieron una experiencia vocacional desde niños, que en aquellos que se suponía que por edad y psicología habían dado un consciente y mucho más maduro.


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