Martes, 17 de junio de 2008

Artículo publicado en el Boletín Oficial del Obispado de Tenerife en la Sección "Departe del Obispo", número 1, 2 y 3 - ENERO, FEBRERO MARZO  2008.


LA IGLESIA Y
LOS INMIGRANTES

- Día del inmigrante y del refugiado - 


De nuevo, un año más, y con este van 94, el próximo domingo 20 de enero, la Iglesia Católica celebra el "Día del Emigrante y del Refugiado", en esta ocasión bajo el lema "Los jóvenes migrantes". Es una Jornada en la que la Iglesia pide a sus fieles, y a todos los que quieran escuchar su mensaje, que presten una mayor atención al fenómeno de las migraciones, tomando con-ciencia de la situación personal, familiar, social y religiosa de las personas emigrantes e implicándose directamente en todo lo que sea necesario para mejorar sus condiciones de vida. Es una Jornada en la que se educa y exhorta a los fieles en la acogida y amor a los emigrantes y, también, se realiza una colecta en todas las misas del sábado y domingo para ayudarles en sus necesidades a través de las obras sociales de la Iglesia. Colecta a la que invito a todos a con­tribuir con generosidad, bien directamente en las misas del próxi­mo domingo o en cualquier otro momento entregando un donativo a Cáritas con esa finalidad.

 

Actualmente, se calcula que en todo el mundo, entre migrantes y refugiados, hay 190 millones de personas, además de unos 25 millones de desplazados internos. Constituyen una multitud inmensa que, por razones económicas, políticas y de conflictos bélicos, tienen que abandonar su tie­rra, sus familias, sus costumbres, su lengua, su cultura... para buscar la supervivencia personal y de los suyos en otros lugares.

 

En España, en un solo año, el número de personas inmigrantes ha aumentado en 751.958, dando un total de 4.482.568 el número de los pre­sentes en nuestro país en 2007 (un 9,9% de la población total). Es un dato que no debemos pasar por alto: el año pasado entraron en España más de 750.000 personas inmigrantes. De éstos, ¿cuántos han llegado a Canarias vía cayucos o pateras? Unos 11.000 (no llega al 1,5 %). Ahora bien, apro­ximadamente la mitad han sido repatriados a sus países de origen y el resto enviados a la Península, salvo los menores que permanecen en las islas. Digo esto porque, a veces, como lo que se visualiza en los Medios de Comunicación es el drama -y a veces la muerte- de estos hermanos de África, da la impresión de que estamos siendo invadidos desde el vecino conti­nente y se corre el peligro de sembrar entre los canarios un infundado temor hacia estas personas que se juegan la vida en busca de un futuro mejor para sus familias -con el mismo derecho que lo hemos hecho los canarios en otras épocas- y que, lejos de ser una amenaza, su presencia puede tener repercusiones muy positivas, pues con su fortaleza de ánimo, con su traba-jo, con sus valores... seguro que harán mucho bien en nuestra sociedad. No lo olvidemos, sólo el 1,5% llega en pateras y cayucos (y aquí sólo perma­necen los menores); el 98,5 % restante han llegado a España (también a Canarias) por otras vías. Todos los cristianos, y particularmente los agentes de pastoral, debernos promover el respeto y la acogida positiva de los inmi­grantes sean de la nación que sean.

 

Precisamente, para llevar a cabo una adecuada tarea en este campo, el 22 de noviembre pasado, los obispos españoles hemos publicado el documento "La Iglesia en España y los inmigrantes", en el que se hace una reflexión -desde la fe cristiana- sobre los inmigrantes y se dan orientacio­nes prácticas para una acción pastoral con ellos. Como decimos en el pro­pio texto, "va dirigido principalmente a todas las personas, instituciones y organizaciones de la Iglesia que se ocupan de la atención pastoral, en su sentido más amplio, de este sector de la población. Incluimos obviamente a nuestras comunidades cristianas. También incluimos a los propios inmi­grantes en cuanto que están llamados a ser, junto con nosotros, agentes de transformación de nuestras comunidades y de nuestra sociedad. No exclui­rnos como destinatarios de nuestra palabra, menos aún de nuestra acción, a la misma sociedad, al menos en lo que respecta a su sensibilización ante un fenómeno que a todos nos afecta e interpela". Su lectura, sin duda, nos ayuda a comprender mejor el complejo fenómeno de la inmigración, con sus causas y consecuencias, y nos orienta para actuar convenientemente a fin de posibilitar sus repercusiones positivas y atenuar las negativas, de modo que la inmigración constituya un factor positivo en los aspectos sociales, económicos, políticos y religiosos. El documento se puede adqui­rir en las librerías diocesanas o leerlo directamente en Internet:

 

Por otra parte, los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones, bajo el lema "Joven inmigrante, la parroquia sale a tu encuen­tro", han publicado un breve mensaje en el que nos dicen que "ante la espe­cial situación de los inmigrantes en nuestro país, de la problemática de los indocumentados o "sin papeles", nuestras parroquias y comunidades cris­tianas deben adoptar una postura activa para dar una respuesta en la medi­da de sus posibilidades. La razón última ha de ser siempre no tanto la situa­ción legal o jurídica, sino la igual dignidad de toda persona, sus derechos fundamentales y el mandato del Señor". En nuestra Diócesis ya se está tra­bajando en este sentido, pero debemos hacer mayores esfuerzos, no ya sólo para acoger a los que acuden a nosotros, sino para salir al encuentro de todos, especialmente de los más necesitados, y ofrecerles nuestro apoyo y solidaridad y, particularmente, a los que son cristianos invitarles a partici­par como un fiel más en la vida de la parroquia, en la seguridad de que con su presencia y acción las comunidades cristianas se renuevan y se enriquecen.

 

Además de lo que hacen las parroquias con sus Cáritas respecti­vas, también Cáritas Diocesana tiene dos centros de acogida de inmigran tes. Uno en Cranadilla para Inmigrantes adultos y otro en la vuelta de los Pájaros para inmigrantes jóvenes, que actualmente está ocupado por jóve­nes que, una vez cumplida la mayoría de edad, abandonan los centros tute­lados por el Gobierno de Canarias. En estos centros, que son de tránsito o de temporalidad limitada hasta que puedan independizarse, además de la atención básica de alimentación, salud y vestido, se les ofrece formación, orientación jurídica y se les ayuda a conseguir algún trabajo acorde con sus capacidades. Dios quiera que, con el apoyo de todos, estos centros puedan seguir realizando esta magnífica labor y ojalá contáramos con más medios y personas para realizar otros proyectos de acogida digna y trato humano a los inmigrantes que lo necesiten.


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