Jueves, 19 de junio de 2008

Comentario al Evangelio (Mt 6, 19-23) del viernes de la Undécima Semana del Tiempo Ordinario sacado del libro "Enséñame tus Caminos" de Gustavo Gutiérrez.


 
Polarizar la vida


 
Dime cuánto ganas y te diré lo que vales; dime de qué te vistes y te diré qué piensan de ti... Este tipo de valo­raciones parecía ser ya cierto en tiempo de Jesús que nos aconseja pen­sar más en lo que somos –o debemos ser– que en lo que poseemos.

 

Alguna vez en la vida todo el mundo se ha preguntado sobre la va­lidez de sus aspiraciones y objetivos. ¿Vale la pena afanarse? ¿No tienen nuestras más vivas aspiraciones algo de ensueño, algo de irrealidad? Los criterios del Evangelio tienden a abrir los ojos para establecer una justa jerarquía de valores y elegir lo mejor. Ahora bien, elegir es al mismo tiempo renunciar. Por eso resulta dolorosa toda elección, necesaria, sin embargo, porque es imposible poseerlo simultáneamente todo.

 

Hay falsos señuelos que atraen nuestra atención. Reciben varios nombres pero todos se relacionan con el tener (dinero, salud, imagen, vacaciones, coche...). No es lícito desdeñar estas realidades relacionadas íntimamente con la vida del hombre y que pueden hacerle más feliz. Pero, ¿completamente feliz? El evangelio da pistas de reflexión. El centro de nuestros deseos nunca puede ser lo irreal ni lo imposible. Las reali­dades afectan a nuestro ser o a nuestro tener. El engaño consiste en ci­frar la dicha en el tener, cuando la raíz de la felicidad está en el ser. La paz interior, el gozo espiritual, el don libre de sí... son bienes asequibles, no canjeables por dinero ni expuestos a ladrones. Lo que da peso espe­cífico a nuestra vida es la calidad de nuestros deseos.

 

No se puede comprometer la verdadera personalidad con lo inesta­ble y limitado. La vida tiene poco de valor si no está al servicio de los valores permanentes. Jesús invita a poner la vida al servicio de esos valores. Son los valores del espíritu, como la causa del hombre y el Reino de Dios. Todo ello en colaboración con Cristo que es ideal de perfección, tesoro no robable  que sirvió hasta la muerte a estos valores.


Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Espiritualidad
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