Domingo, 13 de julio de 2008

Ante el proyecto de Ley para aprobar el “matrimonio” entre personas homosexuales los Obispos de Costa Rica han emitido un comunicado con el fin de dar a todas las personas de buena voluntad criterios claros sobre el tema.



COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA

SOBRE UNION CIVIL DE PERSONAS HOMOSEXUALES

 

 

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, como Pastores del Pueblo de Dios queremos exponer la Doctrina de la Iglesia con relación a la unión civil entre personas homosexuales, para que, tanto fieles cristianos como personas de buena voluntad cuenten con criterios éticos claros sobre el tema.

 

1. La Iglesia católica considera que toda persona humana, creada a imagen de Dios, es digna del mayor respeto y rechaza, consecuentemente, toda discriminación contraria a su dignidad. Así, la Iglesia distingue entre el respeto a toda persona independientemente de su orientación sexual y el rechazo al acto sexual homosexual, como acto objetivamente contrario al plan de Dios para el ser Humano.

 

2. Los legisladores civiles no pueden ni deben legislar contra la recta razón, pues de hacerlo la norma que emiten perdería la fuerza de obligar en conciencia. A este respecto juzga la Iglesia que: “Las legislaciones favorables a la uniones homosexuales son contrarias a la recta razón porque confieren garantías jurídicas propias de la institución matrimonial a la unión entre personas del mismo sexo. Considerando los valores en juego, el Estado no puede legalizar estas uniones sin faltar al deber de promover y tutelar una institución esencial para el bien común como es el matrimonio”.

 

3. Algunas personas plantean este reconocimiento legal para las uniones de personas de un mismo sexo, acudiendo a argumentos de “filantropía” ó “del principio de la autonomía de lo privado”, ó bien de “regular lo que de facto se da en la realidad social”; ante estos argumentos los Obispos recordamos: “ En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre el comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social. Las leyes civiles son principios estructurales de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal”.

 

4. La unión de personas del mismo sexo carece absolutamente de las características, valores y riquezas que justifican la unión natural del varón y la mujer en la cual se vive la complementariedad del ser humano, mucho más allá de los aspectos puramente reproductivos. Igualmente, estas uniones homosexuales no están dispuestas a la transmisión de la vida y, cuando al forzar la naturaleza se recurre a mecanismos artificiales, éstos irrespetan la dignidad de la persona humana no nacida.

 

5. La razón de la protección legal al matrimonio se encuentra en la misión de esta institución de ser la base de la familia, y de allí que sea una institución que goza del interés público. Lo anterior, no ocurre con este tipo de uniones que no aportan al tejido social y al aseguramiento futuro de la sociedad, como lo hace la institución matrimonial.

 

6. El argumento de desarrollar el principio de igualdad en el plano de las relaciones de pareja, entre heterosexuales y homosexuales tampoco es aceptable, pues la sociedad puede dar soluciones ya existentes para regular estas situaciones entre las que podemos mencionar:

• El Código Civil en su artículo 1198 regula ya las sociedades de hecho, para lo referente a las disposiciones de transmisión de bienes “mortis causa”.

• El mismo Código Civil tiene amplios desarrollos en el tema testamentario y de legados, así el artículo 270 regula el tema de copropiedad. En caso contrario, al legislar como se presenta en el discutido proyecto de Ley, “constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizado por vías que no dañen la generalidad del cuerpo social”.

 

7. Los señores diputados y diputadas deben recordar, que ellos son depositarios de la soberanía popular y representantes del Pueblo de Costa Rica, y en tal sentido, su voto en todo proyecto de Ley, debe buscar el bien común y estar acorde con el sentir general los ciudadanos y así actuar en conciencia.

 

8. Desde el punto de vista jurídico-constitucional el proyecto propuesto atenta contra los principios constitucionales de nuestra Carta Magna y reconocidos en nuestra jurisprudencia. Al respecto, del artículo 8 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y del Principio de Supremacía de la Constitución se deriva la prohibición dirigida a toda la Administración Pública de interpretar o aplicar leyes, otras normas o actos de cualquier naturaleza, de modo contrario a los precedentes o la jurisprudencia de la Sala Constitucional.

 

En lo referente a la institución matrimonial, la sentencia número 2006-007262, la Sala Constitucional dispuso, con absoluta claridad que el concepto de matrimonio cobijado tanto en el numeral 52 de nuestra Constitución como en los principales instrumentos internacionales que tutelan los derechos humanos se refiere, en exclusiva, a la unión entre hombre y mujer de carácter monogámico. En resumen, la Sala Constitucional expresamente determinó que, por una parte, la voluntad del Constituyente Originario había sido resguardar solamente la unión heterosexual monogámica, y, por otra, la norma constitucional y la realidad antropológica no dan margen para aplicar un criterio interpretativo contrario al sentido normativo original.

 

Lo anterior significa que desde una perspectiva lógica constitucional es imposible homologar o equiparar el matrimonio a ninguna otra figura que pretenda, con un mero cambio de vocabulario, reunir su mismo contenido jurídico. Una institución así contradice el mandato constitucional unívoco y fundamental contendido en el artículo 52: “El matrimonio es la base esencial de la familia y descansa en la igualdad de derechos de los cónyuges”, porque extendería los efectos y el régimen jurídico del matrimonio a uniones homosexuales, lo que la Sala Constitucional y el Constituyente Originario han proscrito.

 

En el voto citado, la Sala Constitucional criticó la ausencia de una normativa apropiada para regular los efectos personales y patrimoniales de las uniones homosexuales. Empero, agregó que a los derechos y obligaciones de ese tipo de parejas: “Por razones obvias, no se les puede aplicar el marco jurídico que el constituyente derivado organizó para el tratamiento de las parejas heterosexuales”.

 

Como consecuencia, a la luz de la Doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia y, con base en el orden jurídico costarricense interpretado auténticamente por la Sala Constitucional, es inaceptable e incongruente dar la razón a un proyecto que pretende trasladar todo el régimen jurídico del matrimonio a las uniones entre homosexuales. Por lo cual como Pastores de la Iglesia, les pedimos a los señores diputadas y diputados católicos, que se expresen y voten en contra de tal iniciativa de Ley, y a los que no confiesan nuestra fe, que examinen los argumentos que hemos expuesto, y de conformidad con las reglas de la recta razón y de la naturaleza del ser humano y de la vida en sociedad, no presten su voto a un proyecto que, a todas luces, va en contra del bien común de los habitantes de la República.

 

Rogamos al Señor para que ilumine a nuestros legisladores para que sean consecuentes con su compromiso con la Patria.


Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal de Costa Rica el día 10 de julio de 2008.

 

Monseñor José Francisco Ulloa

Obispo de Cartago

Presidente Conferencia Episcopal

 

Monseñor Hugo Barrantes Ureña

Arzobispo de San José

Vice- Presidente

 

Monseñor Oscar Fernández Guillén

Obispo de Puntarenas

Secretario

 

Monseñor Ángel San Casimiro Fernández

Obispo de Alajuela

 

Monseñor Vittorino Girardi Stelin

Obispo de Tilarán

 

Monseñor José Rafael Quirós Quirós

Obispo de Limón

Monseñor Guillermo Loría Garita

Obispo de San Isidro de El General

 

Monseñor Oswaldo Brenes Alvarez

Obispo de Ciudad Quesada

 


Publicado por verdenaranja @ 22:57  | Hablan los obispos
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